Talleres de fotografía para adolescentes

Francisco María García · 6 agosto, 2018
Los talleres de fotografía aportan mucho a los adolescentes que se animan a aprender. Sus ventajas incluyen desde intereses culturales, amor por la naturaleza, desarrollo de habilidades físico motoras y más.

La fotografía es una expresión artística y creativa y una excelente manera para conectarse con uno y con el mundo. En la actualidad, con los avances de la tecnología, hay muchos aficionados a las fotos, que están en contacto y conocen el mundo de la fotografía.

Hay una gran variedad de oferta de talleres de fotografía para adolescentes que resultan muy interesantes; en ellos, se ofrece la posibilidad de analizar el lenguaje fotográfico.

Estos cursos y tutoriales sobre fotografía aportan las herramientas necesarias para entender cómo se logran las imágenes, el idioma de la luz y de la composición y otros aspectos fundamentales de la fotografía.

Talleres de fotografía para adolescentes: metodología 

Los talleres de fotografía para adolescentes plantean una metodología de trabajo de autoeducación progresiva, basada en un acompañamiento constante. Los talleres se llevan a cabo a través de dinámicas que genera el grupo, según los intereses fotográficos de cada uno. La metodología de aprendizaje se basa en ciertas pautas esenciales:

Constancia y compromiso

Dos actitudes fundamentales para cualquier decisión en la vida; tanto la constancia como el compromiso son fundamentales a la hora de iniciar un taller. Los adolescentes establecen y proyectan sus intereses en aprender y desarrollar técnica fotográfica de manera grupal.

La tarea y los objetivos son compromisos que el adolescente asume consigo mismo y, además, con el grupo. A eso, hay que añadir la constancia, tan necesaria para hacer del aprendizaje algo concreto.

Hacer para aprender

Es preciso aprender haciendo, observando, experimentando, tanto de manera individual como grupal. Los talleres de fotografía para adolescentes promueven la realización de ejercicios individuales y colectivos.

Este tipo de ejercicios son fundamentales para adquirir experiencia fotográfica, y con ello, aprendizaje. El hecho de aprender haciendo permite al adolescente pasar por todas las fases de creación, desde que nace el proyecto hasta que se pone en valor.

Los talleres de fotografía para adolescentes son una gran forma de conectarse con su alrededor.

Establecimiento de proyectos personales y colectivos

Al establecerse proyectos personales y colectivos, cada joven asume la responsabilidad de su formación. Además, eso le ayuda a desarrollar la capacidad de compromiso consigo mismo. Esto se traslada al grupo y genera un ambiente de trabajo y compromiso entre sus miembros.

Trabajo en grupo

El trabajo en grupo es muy importante en este tipo de talleres. Generalmente, se hace en grupos compuestos por no más de 12 personas.

De este modo, se trabaja la socialización y se van estableciendo pautas para el desarrollo del conocimiento individual. El establecimiento de grupos fotográficos crea un círculo de confianza que facilita el conocimiento.

Autogestión en la formación y acompañamiento profesional

Los programas de actividades de los talleres de fotografía para adolescentes se diseñan siguiendo la inquietudes de los alumnos. Por lo tanto, el objetivo del profesional es responder a las necesidades de los adolescentes.

La variedad de centros de interés será una herramienta para que cada participante descubra sus capacidades fotográficas.

Además, durante el transcurso de los talleres, los participantes estarán guiados por un fotógrafo profesional; esta persona facilitará el aprendizaje, revelando técnicas y respondiendo a inquietudes.

“El hecho de aprender haciendo permite al adolescente pasar por todas las fases de creación, desde que nace el proyecto hasta que se pone en valor”

Ventajas de los talleres de fotografía para adolescentes

La fotografía tiene muchas ventajas; entre ellas, la posibilidad de descubrir el mundo a través de ella. Además de aprender sus técnicas y composiciones, este arte permite entrar en contacto con la naturaleza y el mundo que los rodea.

Los participantes de los talleres se vuelven más observadores y buscan plasmar lo que ven a través de la cámara. El juego de la luz y las composiciones son una forma de hacer arte y comunicar a través de ella. El hecho de dominar el lenguaje de la composición genera interés cultural y artístico y desarrolla una mayor sensibilidad.

Los talleres de fotografía para adolescentes les permiten obtener retratos memorables de sus amigos y de sí mismos.

Otra ventaja notable en realizar talleres de fotografía es que, a través de ellos, las personas adquieren mayor seguridad de sí mismas. No hay nada mejor que ir avanzando y dominando los elementos.

El aprendizaje de la fotografía nunca se acaba. Hay retos permanentes, e ir superándolos aporta mucha seguridad y confianza.

Adicionalmente, aprender a usar la cámara desarrolla habilidades motoras y es una herramienta que ofrece muchos conocimientos. Esto va más allá de que la persona se dedique o no profesionalmente a la fotografía.

En definitiva, los talleres de fotografía para adolescentes son una manera espectacular de descubrir y explorar el mundo. Cuando se habla del ‘mundo’, se incluye no solo el exterior si no la exploración del mundo interior que habita en cada joven. Creatividad, imaginación: la fotografía no tiene límites.