El sueño del bebé en verano: 7 consejos para que duerma mejor

Es normal que en verano a tu bebé le cueste más conciliar el sueño y descansar adecuadamente. Por eso, te compartimos algunas claves para mejorar su sueño durante estos meses.
El sueño del bebé en verano: 7 consejos para que duerma mejor
Elena Sanz Martín

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín.

Última actualización: 24 julio, 2022

Llega el verano y las temperaturas se disparan. No solo tenemos un clima mucho más cálido, sino que además experimentamos frecuentes olas de calor que se vuelven casi imposibles de soportar. Esto, por supuesto, afecta al descanso, a la capacidad de conciliar el sueño y a dormir sin interrupciones; y no solo le sucede a los adultos, sino también a los niños. De hecho, ellos son especialmente vulnerables en esta época y por eso, queremos compartirte algunas claves relacionadas con el sueño del bebé en verano.

Si para los grandes es agobiante tratar de dormir con tanto calor, imagina si no lo será para una criatura de pocos meses o años. Ellos no son conscientes de lo que ocurre ni el por qué, solo saben que se sienten incómodos. Tampoco cuentan con la autonomía para poder taparse o destaparse, quitarse ropa o levantarse a poner el ventilador. Por lo mismo, hemos de estar muy atentos para facilitarles el descanso nocturno y procurar que estén lo más cómodos posible.

Toma nota de las recomendaciones destacadas para ayudar a tu bebé a pasar mejor las noches de verano.

1. La temperatura ideal para el sueño del bebé en verano

Una de las cuestiones principales es determinar qué temperatura es la más adecuada para que tu pequeño pueda descansar sin problemas. Aunque pueda parecer algo frío, en realidad, un ambiente que se mantenga entre los 20 y los 24 °C sería perfecto. Ahora bien, durante las noches de verano esto es bastante difícil de conseguir, pero podemos recurrir a varios métodos.

Lo importante es que la habitación esté fresca antes de que el niño llegue, para que así la encuentre confortable a la hora de dormir. De esta forma, mantén las persianas bajas y las ventanas cerradas durante el día, para impedir que entre el calor. Por la tarde-noche, cuando comience a refrescar, ábrelas y ventila un poco.

Además, puedes utilizar ventilador o aire acondicionado sin problema. Lo más recomendable es que los pongas a funcionar un tiempo antes de acostar a tu bebé y los apagues a su llegada. También, puedes utilizar un humidificador para evitar que el ambiente se reseque y que esto afecte a las mucosas de tu pequeño.

madre con bebe dormido en brazos enciende el aire acondicionado con el control remoto
Si decides mantener los electrodomésticos encendidos durante la noche, evita que el flujo de aire dé directamente sobre el bebé y procura colocarlos a la mínima potencia posible. Recuerda que la temperatura ideal debe rondar los 22 °C.

2. Escoge un buen pijama y ropa de cama

Es fundamental utilizar tejidos ligeros y transpirables tanto en la ropa del bebé como en la de cama. Opta preferiblemente por el algodón o el hilo fino y evita los tejidos sintéticos. Además, procura no abrigar demasiado a tu pequeño, pues un exceso de ropa puede llegar a agobiarlos o a incomodarlos. Ten en cuenta que, excepto los recién nacidos, los niños tienen igual de frío o de calor que tú.

Así, un body de tirantes o de manga corta suele ser más que suficiente para esta época. Incluso, si tu bebé es muy caluroso y es una noche especialmente cálida, dormir solo con su pañal puede ser una buena opción. Igualmente, evita taparlo con la sábana, pues esto puede agobiarle e impedirle conciliar el sueño.

3. Hidrátalo bien durante el día

Una adecuada hidratación es fundamental para combatir el calor; por ello, durante los meses veraniegos, asegúrate de darle suficientes tomas de pecho a tu bebé o de ofrecerle bastante agua, si ya la toma.

Durante la noche, es posible que despierte sediento, por lo que has de ofrecerle líquidos incluso si no los pide. Si tu pequeño es algo más mayor y autónomo, puedes dejarle un biberón cerca de la cuna o cama para que beba si lo necesita.

4. Mantén las rutinas

No solo el calor afecta al sueño del bebé en verano, también lo hacen los cambios de rutinas. Inevitablemente, todos tendemos a flexibilizar nuestros horarios durante la temporada estival y, además, cambiamos las actividades diarias. Esto puede afectar al sueño de los más pequeños, impidiéndoles dormir adecuadamente. Por ello, es importante mantener el orden en su día a día.

Respeta sus ritmos y rutinas y procura que se acueste cada día a la misma hora. Igualmente, no abandones los rituales previos a la hora de dormir, ya que estos ayudan a los bebés a aquietarse y a prepararse para el sueño. Incluso, darles un baño de agua tibia antes de acostarlos puede ser una excelente idea.

5. Cuida algunos hábitos de higiene del sueño

Hay ciertos hábitos de higiene del sueño que conviene aplicar durante todo el año, pero que son especialmente importantes durante el verano. Además de mantener un horario regular, evita la exposición a pantallas o a estímulos lumínicos intensos antes de acostarlo y ayuda a tu bebé a entender que es hora de dormir.

Para esto, puedes bajar las persianas y reducir la luz ambiental un tiempo antes de llevarlo a la cama. Y es que la mayor cantidad de horas de luz del verano puede confundir a los pequeños y mantenerlos activos hasta más tarde.

6. Ayúdate de la lactancia materna

Hay interesantes estudios que han encontrado que la lactancia materna puede ayudar a los niños a conciliar el sueño y a dormir bien. Y esto sucede, entre otros factores, porque la leche nocturna que la madre produce contiene una mayor carga de melatonina (hormona que induce el sueño). Para beneficiarse de este efecto, el bebé necesita consumir por la noche la leche que se secreta de noche.

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Si necesitas practicar lactancia en diferido, puede ser apropiado etiquetar la leche al extraértela y ofrecerle al bebé la apropiada para el momento de dormir.

7. Ajustar la temperatura durante la noche para favorecer el sueño del bebé en verano

Por último, es importante tener en cuenta que a lo largo de la noche pueden producirse fluctuaciones en la temperatura. Así, conviene estar atentos y comprobar si el bebé tiene calor o frío para poder realizar los ajustes necesarios. Por ejemplo, encender de nuevo el ventilador o, por el contrario, taparle con la sabanita.

Para comprobar la temperatura de tu bebé, lo más conveniente es que toques su nuca o su pecho. Si lo notas sudado o demasiado caliente, procura tomar alguna de las medidas anteriores para ayudarlo a estar más confortable.

Cuidar el sueño de la noche, ayuda al bebé a disfrutar mejor del día

En definitiva, el sueño del bebé en verano puede verse afectado por las altas temperaturas, las horas de luz y el cambio de rutinas. Y, aunque podemos ayudarlo en cierto grado, es posible que durante estos meses descanse un poco peor. Por ello, procura armarte de paciencia y de comprensión: es posible que ambos estéis más cansados e irritables que de costumbre.

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  • Zamora, T., Pin, G., & Dueñas, L. (2014). El Papel de la matrona en la higiene del sueño del futuro bebé. Introducción al sueño y claves principales en la prevención de riesgos durante el sueño del bebé. Matronas Profesion, 2014, vol. 15, num. 1, p. 28-31.