La importancia de la rutina antes de dormir

18 mayo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz Martín
En ocasiones, a los niños les resulta desagradable el momento de irse a dormir. Crear una rutina que podáis compartir cada noche puede ser la solución al problema.

En ocasiones, la hora de irse a dormir parece más una batalla o una lucha de poderes que el momento plácido que todos desearíamos compartir con nuestros hijos. Repetir con ellos cada día una rutina antes de dormir hará este proceso más fácil y más placentero para todos.

No me quiero ir a dormir

Son muchos los niños a los que les desagrada el momento de irse a la cama por diversos motivos. Así, se resisten y lo postergan lo más posible, acabando, en ocasiones, con nuestra paciencia y nuestros recursos para hacerlos entrar en razón.

Para muchos, el miedo es el motivo principal de la resistencia a irse a dormir. Por la noche, los pequeños se quedan solos, en la oscuridad y es posible que tengan temores y fantasías sobre diversos peligros.

En otros casos, es el exceso de actividad el que impide que todo fluya adecuadamente. Los niños son, por naturaleza, activos, enérgicos y exploradores. Disfrutan moviéndose, descubriendo y haciendo actividades, y puede que no les resulte fácil relajarse y cesar su actividad.La importancia de la rutina antes de dormir.

También es posible que el pequeño lleve todo el día sin ver a uno de sus padres, o a ambos, a causa de sus horarios laborales. Debido a esto, siente deseos de pasar tiempo con ellos y se niega a separarse tan rápidamente.

Consideraciones previas

Hay algunas pautas básicas que podemos seguir para ayudar a que nuestros niños desarrollen unos buenos hábitos de sueño.

  • Lo principal es determinar a qué hora debe irse a la cama. Para ello, debemos tener en cuenta cuántas horas necesita dormir un niño de su edad.
  • Procura que el tiempo previo a acostarse sea relajado y tranquilo. A este respecto, es beneficioso eliminar el uso de pantallas al menos una hora antes de acostarse.
  • Evita que tu pequeño relacione el hecho de irse a la cama con algo negativo. Nunca lo mandes a dormir como castigo por un mal comportamiento.
  • Avísale con cierta antelación (aproximadamente unos 15 minutos) de que el momento de ir a dormir se acerca, para que pueda finalizar aquello que esté haciendo sin que sea un cambio abrupto.

Crea una rutina antes de dormir

Tener una serie de actividades que se repitan de la misma forma día tras día ayuda a los niños a tener sensación de continuidad y estabilidad en su vida, y favorece que integren esta secuencia como un hábito de forma natural.

Las claves indispensables que debe tener toda rutina antes de dormir son, principalmente:

  1. Mantener el mismo horario de acostarse y levantarse cada día.
  2. Integrar en ella las obligaciones que tenga que realizar el niño, como lavarse las manos, cepillarse los dientes o preparar la mochila.
  3. Realizar actividades tranquilas y propicias para conciliar el sueño.
  4. Incluir el contacto físico y la compañía de sus padres.

Así, lo primero que debemos hacer es cuidar que el lugar donde va a dormir el pequeño sea adecuado. Luz tenue, temperatura media, música suave y olor agradable son una buena combinación.

Actividades para nuestra rutina antes de dormir

A continuación, hemos de seleccionar  las actividades que va a incluir nuestra rutina. Además de las tareas obligatorias, como lavarse los dientes, te proponemos algunas actividades tranquilas que puedes realizar en compañía de tus hijos cada noche.La importancia de la rutina antes de dormir.

  • Leer cuentos. Por todos es sabido que a los niños les encanta escuchar historias. Estas hacen volar su imaginación y, además, les hacen sentir valiosos e importantes, puesto que en ese momento tienen toda tu atención. Tanto si eres tú quien lee como si lo hace tu pequeño, esta es una actividad muy recomendable.
  • Fomentar el pensamiento positivo. Tanto para combatir los posibles miedos como para ayudar a tu niño a desarrollar una mentalidad optimista, es aconsejable dedicar estos últimos momentos a repasar y compartir todas las cosas buenas que nos han ocurrido durante el día. También podemos jugar juntos a imaginar cosas bonitas.
  • Ayudarle a disminuir la activación. Si a tu pequeño le cuesta estar tranquilo en estos momentos, unas sencillas técnicas de relajación pueden ayudarle a bajar su tono general. Para ello, puedes acariciarle con tus dedos o con algún objeto suave mientras le cantas. También puedes pedirle que, con los ojos cerrados, imagine una escalera por la que va bajando peldaño a peldaño (con tu voz como guía). Al final de esa escalera encontrará una habitación llena de mullidos y confortables cojines en los que dormirá profundamente.