Mi hijo no se quiere cepillar los dientes, ¿qué hago?

La educación de la higiene bucal es fundamental durante el crecimiento y desarrollo de nuestros hijos.  La enseñanza debe comenzar desde el inicio del proceso de alimentación de sólidos, para evitar las consecuencias que generan los residuos de alimentos en su boca. Veamos cómo enseñarles a cepillar sus dientes.

Una buena alternativa para estimular y reforzar el aprendizaje y que nuestro hijo logre cepillar sus dientes de forma voluntaria y con la frecuencia necesaria, es captando su atención a través juegos, demostraciones o canciones.

“¿Ya se lavaron los dientes?
Ahora les voy a enseñar
Cómo lavarse los dientes
Los dientes de arriba se cepillan hacia abajo
Los dientes de abajo se cepillan hacia arriba
Y las muelitas debes cepillar con un movimiento circular
Y no olvides cepillarte tres tres veces al día ah ah..

Maruca Galindo – Canción Lavarse los Dientes

Existen factores que pueden incidir en el rechazo inicial como por ejemplo: el sabor de la pasta dental, así pues es muy  importante que busques alternativas hasta dar con el sabor más agradable y que genere el menor rechazo posible.

Puede parecer que al principio todo lo que hacemos no nos acerca al objetivo y que será misión imposible, pero no debemos desmayar hasta lograr la meta. Generalmente cometemos el error de “dejar de enseñar”  y repetir constantemente lo que es verdaderamente importante para estimularlos.

No debemos obviar que los niños cuando están pequeños crean hábitos y aprenden más por repetición. El ejemplo de papá y mamá también es fundamental y muy útil para poder enseñarles la importancia de cepillar sus pequeños dientes.

A medida que el niño crece la higiene bucal va tomando mayor importancia, dado que, cuantos más dientes  salgan y más alimentos consuman, más aumentan las probabilidades de tener caries si no tienen el debido hábito. 

Una mala higiene bucal traerá como consecuencia: la aparición de caries que genera mal olor y sensibilidad a la temperatura  y texturas de algunos alimentos

Cepillar los dientes, hazlo divertido

cepillar 1

¿Y si tu niño no se quiere cepillar los dientes? Entonces es importante utilizar herramientas y métodos atractivos para que se sientan motivados. Seguidamente mencionamos algunos de ellos:

  • Cambia el cepillo  por uno con su personaje preferido o con luces.  Deja que participe en su elección, inclusive uno que vibre puede o sea masajeador puede ser una idea irresistible para ellos.

La idea es complacerlos y crearles poco a poco el hábito de cepillarse al levantarse, después de cada comida, después de comer caramelos y  finalmente a la dulce hora de dormir

  • Realizar un cronograma de cepillado  junto a  la familia. En diversas ocasiones tu hijo buscará la forma de imitar la conducta de sus padres, abuelos y hermanos.
  • Tener constancia en el día a día ¡garantizará el éxito!  Practicar el cepillado de forma regular creará el hábito de hacerlo para toda la vida.
  • Pedirles ayuda para que cepillen a mamá y papá. Esto los motivará y los hará sentir grandes e inteligentes. Posteriormente tendremos la oportunidad de pedirles lo mismo.
  • Visitar con periodicidad al especialista. Es importante asistir a la primera consulta con un especialista odontopediatra que también servirá de apoyo y guía en este proceso. Tener en agenda las futuras citas para asistir puntualmente es fundamental para tener un buen control.

Cada niño es diferente, podemos tener varios hijos contemporáneos en edad y las estrategias a utilizar  serán distintas con cada uno; es necesario aprender a conocerlos.

Ser constantes

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Se puede pensar “son chiquitos todavía” y no tomar la atención suficiente porque son “niños”, pero a medida que van creciendo se agudizarán los problemas dentales.

En oportunidades suele suceder que no somos constantes en temas como estos dentro de las rutinas que demanda nuestro hogar. Es por este motivo, que debemos tener claras las consecuencias que generan una inadecuada higiene bucal, para darle la prioridad e importancia que realmente tiene este tema en la salud integral de nuestro hijo.

Estamos de acuerdo que esta labor requiere de mucha constancia y  paciencia, sin embargo, ellos aprenderán en la medida de sus posibilidades. Cuanto más pequeño comencemos con la creación de este hábito, más fácil será enseñarlos y que imiten lo que nosotros hacemos con nuestra propia higiene dental.

La perfección del cepillado no llegará sino después de que ya estén un poco más grandecitos, no obstante, con nuestra oportuna supervisión podremos evitar las indeseadas caries y sus consecuencias.

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