Mi hijo no quiere dormir solo, ¿qué hago?

Corina González · 25 septiembre, 2018
La falta de buenos hábitos en los niños causa problemas, entre ellos no querer dormir en sus propias habitaciones. ¿Qué podemos hacer al respecto?

Uno de los problemas que más enfrentan los padres hoy en día es el hecho de fomentar buenos hábitos en los niños, sobre todo si se trata de ir a la cama en sus habitaciones. Por comodidad, los pequeños duermen junto a ellos desde que nacen y luego, al crecer, se encuentran ante este dilema. ¿Qué hacer si mi hijo no quiere dormir solo?

¿Por qué se da este problema?

Todo lo que respecta al sueño del niño debe ser canalizado desde el momento mismo de su nacimiento; respetar las siestas y mantenerlo en su espacio dará forma a un buen hábito. Cuando se acostumbran a estar en brazos y acostarse junto a sus padres, se crea en ellos la dependencia y las malas costumbres a la hora de dormir.

Las inseguridades y los miedos están a la orden del día cuando los hijos se acostumbran a dormir junto a sus padres. Estas son dos razones por las cuales se negarán a ir a la cama solos y buscarás mil excusas para quedarse en la habitación junto a sus progenitores.

La verdad es que no es culpa del niño, sino una mala costumbre adquirida gracias a los adultos. Sin embargo, por fortuna podemos corregirla rápidamente.

¿Qué debo hacer si mi hijo no quiere dormir solo?

La hora del sueño puede convertirse en una verdadera batalla y los chicos pondrán las excusas más irrisorias para no irse a dormir. Por ejemplo, querrán ir al baño, tomar agua, pedirán 5 minutos, verán sombras por doquier y escucharán a monstruos bajo su cama. ¿Cómo debemos actuar los padres ante esto?

Los padres pueden evitar estos problemas a la hora de ir a dormir al poner en práctica varios métodos. Uno de ellos es acompañar al pequeño a su habitación y no volver a esta aunque llore. Dejarlo solo y explicarle con calma que está a salvo y que nada malo le pasará a pesar de su tristeza es un buen comienzo.

Otra alternativa es hacer una introspección y ver en qué se falla al momento de acostar al niño. De esta manera, se podrán buscar las soluciones adecuadas según sea el caso.

El colecho, una práctica discutible.

Si aún te cuestionas ‘¿Qué estoy haciendo mal?’ o ¿Por qué mi hijo no quiere dormir solo?, aquí tienes algunos errores comunes que cometen los padres a la hora de dormir a los infantes:

No seguir una rutina

Los niños deben acostarse siempre a la misma hora. Para lograr que lo hagan, se pueden utilizar diversas actividades, que incluyen la lectura de un cuento o cantarles una canción. Debe ser un momento que el niño disfrute y espere con agrado; esto le permitirá sentirse acompañado mientras logra conciliar el sueño.

Dormir al bebé en brazos

En ocasiones, tenemos la tentación de arrullar en brazos a nuestros hijos hasta que se duerman. A pesar de que esto facilita el proceso en buena medida, con esta práctica evitamos que el niño adquiera una rutina de sueño por sí mismo, por lo que luego va rechazar quedarse en la cuna o en su cama solo.

“Las inseguridades y los miedos están a la orden del día cuando los hijos se acostumbran a dormir junto a sus padres”

Flaquear y no mostrar firmeza

Es posible que, cuando el niño haga una rabieta porque no quiere ir a dormir, cometamos el error de sacarlo de la habitación para que vea televisión un rato más o nos acostemos con él a esperar que logre conseguir el sueño.

Esta debilidad será aprovechada por ellos. Así, los pequeños darán por sentado que ganaron la batalla y buscarán la manera de lograrlo una y otra vez, todos los días.

Gritar y perder la paciencia

En momentos en los que el niño hace cualquier cosa menos irse a dormir, se suele cometer el grave error de perder la paciencia y gritarles. Esta no es la manera correcta de tratarlos, puesto que se pondrán aún más rebeldes.

Lo ideal es acompañarlos a su habitación, tranquilizarlos y buscar que se relajen. Hay que mostrar autoridad y no permitirles que hagan nada más que dormir. 

Ventajas y desventajas de que los niños duerman la siesta.

No buscar el motivo del problema

Comprender a tu hijo es esencial. En ocasiones, los miedos son los responsables de que no quiera dormir solo; por ejemplo, puede sentir temor a la oscuridad o a los monstruos que creen que existen en ella.

Entonces, es importante que los padres ayuden a los chicos a recuperar la confianza y tranquilidad. Para estos casos, cuando el problema es la penumbra, se puede remediar dejando una lámpara encendida y decirles que estarán cerca por si los necesitan.

Por otra parte, un peluche siempre es un buen compañero de sueño. Este se convertirá en tu mejor aliado cuando el niño presente miedos e inseguridades; en algunos casos, incluso le brindará apoyo emocional, sobre todo antes de los 5 años de edad.

Como padres, nosotros seremos quienes forjaremos los hábitos que van a permitir que nuestros hijos se desenvuelvan con seguridad en todos los aspectos de su vida. La disciplina y la paciencia son las claves para evitar que malas costumbres se vuelvan habituales; el orden y las reglas construirán un carácter responsable y autónomo en los niños.