Guía de higiene del sueño para niños

Mervis Romero · 19 diciembre, 2018
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 19 diciembre, 2018
¿Cómo puedo hacer que mi hijo logre descansar bien? Si tu hijo tiene dificultad para dormir puedes poner en práctica la guía de higiene del sueño para niños. 

¿Sabías que el insomnio produce efectos perjudiciales si no es tratado a tiempo? Es importante que los niños tengan buenos hábitos al dormir. El sueño es una necesidad del organismo que permite restablecer las funciones físicas y psicológicas fundamentales. Siguiendo la guía de higiene del sueño para niños puedes conseguir que tu hijo tenga un sueño reparador que repercuta en una buena salud.

Guía de higiene del sueño para niños: 5 pautas

Para favorecer un sueño renovador en tu hijo es conveniente que sigas esta serie de consejos:

Cumplir una serie de rutinas relacionadas con ir a dormir

Es primordial crear en el niño o niña la costumbre de dormir todos los días a la misma hora. Para ello deberías establecer actividades rutinarias previas tales como tomar un baño, cenar mínimo dos horas antes de irse a la cama, establecer un tiempo prudencial y fijo de ver la televisión o leer un cuento.

La calidad del sueño depende en gran parte de una rutina establecida y de la hora en la que se despiertan por la mañana. Debes permitir que el niño duerma el tiempo que necesite.

Si mi hijo no quiere dormir solo, hay ciertos cambios en sus hábitos que debo hacer.

El lugar donde duerme el niño

La habitación de tu hijo o hija debe estar acondicionada para el sueño. Esto supone que cuente con una temperatura adecuadaque sea acogedora, cómoda y que tenga buena luz por el día pero que permanezca a oscuras de noche. Si el pequeño siente miedo puedes dejarle una luz encendida muy tenue, que no esté directamente en su cara.

Tu hijo debe relacionar su habitación con dormir por las noches. Otro detalle a mantener es que siempre duerma en la misma cama y con pijamas cómodas.

Evita distracciones y ruidos excesivos

Los videojuegos, televisión o aparatos de música no deben ser accesibles al niño a la hora de ir a la cama. Esto supone una tentación de jugar y distraerse del sueño. Además, es muy importante controlar el ruido en la habitación para que no se interrumpa su sueño y se le dificulte conciliarlo nuevamente.

Tener autonomía a la hora de dormir

Aunque el niño necesita estar cerca de sus padres para sentir seguridad, hay que enseñarle que debe dormir solo en su habitación. La sugerencia es acompañarlo en algunas ocasiones mientras se duerme. Sin embargo, no debe ser la regla y en otras noches permitir que se quede solo para dormirse.

Limitar las actividades físicas en la noche

Otro aspecto fundamental que se encuentra en la guía de higiene del sueño para niños es que el pequeño no realice actividad física justo antes de dormir. Como mínimo dos horas antes de irse a la cama.

También es fundamental darle la cena dos horas antes de dormir y no deben consumir alimentos con alto contenido en azúcar. Además, conviene eliminar los hidratos por la noche para que la digestión no resulte muy pesada. Evita que ingiera bebidas estimulantes como té, cafeína o chocolate. Proporciónale una buena alimentación rica en frutas y verduras. Todo ello, garantiza que el niño duerma suficiente y tenga un sueño reparador.

El cansancio puede afectar notablemente al rendimiento escolar.

Efectos perjudiciales para los niños con dificultad para dormir

Cuando los niños duermen poco por las noches las consecuencias se hacen evidentes en su organismo. Cambios de humor, desgana para hacer actividad física y disminución de la capacidad de atención y concentración. También son más propensos a sufrir problemas emocionales debido al desajuste.

Causas del insomnio en los niños

En la mayoría de casos los trastornos mentales van acompañados de un deterioro en la calidad y cantidad de sueño, además de algunas enfermedades como la enuresisque consiste en descontrol del esfínter de la vejiga. Otros factores son las condiciones del medio ambiente, la luminosidad y oscuridad, medicamentos y alergias.

Aunque no es fácil establecer una rutina para el pequeño, se debe persistir y contar con la contribución de toda la familia.