Sobreproteger es impedir que tus hijos crezcan

Agetna · 2 abril, 2016

Sobreproteger es cortarle las alas a un pichón que todavía no sabe volar.

Es impedirle descubrir el mundo y conquistar el cielo por sí solo.

Sea a propósito o sin intención ninguna, es robarle la oportunidad de experimentar y aprender según los intereses o las necesidades que tenga.

Mamá, en el presente texto pretendemos hacerte ver por qué no debes sobreproteger a tu hijo.

Sobreprotección: una amenaza al crecimiento personal durante la infancia

La sobreprotección es la mala manía que tienen algunos de privar de libertad a otro individuo, sea niño, adolescente, joven o adulto.

Se sobreprotege cuando no se confía en las capacidades y habilidades que tiene o puede desarrollar esa otra persona.

En el caso de las madres, una que sea sobreprotectora, siempre va a acudir en auxilio de su hijo sin tener en cuenta y, hasta sin importarle, que este lo necesite o no.

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Es por eso que se dice que cuando se sobreprotege a un niño se educa a un menor débil de carácter, con baja autoestima y miedo a todo y a todos.

Ahora bien, si amas a tu hijo y deseas que crezca y se convierta en una persona fuerte, libre y feliz:

Déjalo que fracase y cometa errores para que de ellos saque alguna enseñanza. Así aprenderá a levantarse
• Permítele ver, escuchar, palpar y analizar las cosas por sí solo
Incítalo a relacionarse con otros niños de su edad, a hacer amigos y ser sociable
Desarrolla su inteligencia emocional. Educa a un niño fuerte que pueda llevar un mejor control de sus emociones
Hazle ver que confías en él y que por eso tiene la independencia que necesita
• Adviértele que aun siendo un niño, si se lo propone, puede lograr sus propósitos porque la fuerza que necesita para ello está en su interior.
Dale la oportunidad de reflexionar y tomar las decisiones que, crea, son más convenientes para él
• No lo acostumbres a que seas tú quien dé la última palabra. Los niños sobreprotegidos por sus padres llegan a acostumbrarse y hasta necesitar realmente el auxilio de sus progenitores. Evita llegar a ese extremo

•Muéstrale que afuera hay un mundo entero por conquistar, que será suyo, si es lo suficientemente valiente
No lo espantes, ni cultives el miedo en él. Para bien o para mal vivimos en una sociedad convulsa y el peligro nos espera en cualquier parte. Si desde pequeño tu hijo conoce la “selva” y aprende a sobrevivir en ella, jamás será presa de las “fieras”.

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Sobreproteger es impedir que tus hijos crezcan

Mamá, si cuidas a tu hijo de forma desmedida te estás interponiendo en su crecimiento emocional y psicológico.

Es importante que entiendas que sobreprotegerlo no es amarlo. Amarlo es darle la libertad para que actúe por sí solo y no sea, por ejemplo, el hazmerreír de los otros niños.

No es un hecho, pero no pocas veces los menores sobreprotegidos son sumisos, tímidos y se convierten en la burla de sus compañeros hasta ser víctimas de sus maltratos físicos y psicológicos.

Para terminar, tenemos otros consejos que darte.

• No quieras echarte encima los deberes y las responsabilidades que le tocan. Recuerda que en el esfuerzo diario nace el amor hacia las cosas materiales y los logros de cada quien. El pan que llevas a la mesa sabe mejor cuando es ganado por el sudor de tu frente y las metas que alcanzas son más valoradas cuando las consigues por tus propios medios. Enséñale esto

• El hogar en donde lo crías debe ser seguro y lleno de amor; pero en él, tu hijo también debe encontrar los obstáculos que lo hagan experimentar y desviar su paso para tomar nuevos caminos

No críes a un niño dependiente de su familia, temeroso de la sociedad con la que necesariamente se va a relacionar. Al final, él será un hombre y una mujer que tendrá que afrontar la vida venga como venga. Algún día él será el responsable de llevar adelante una familia, de educar a sus propios hijos. Prepáralo para ello

•Una de las mayores riquezas que tiene el ser humano es su libertad, su autonomía de pensar y hacer por sí mismo. ¡No le quites esto a tu hijo! Recuerda que equivocarse, sufrir, llorar, arrepentirse, lastimarse… todo eso es parte de la vida.