Ser tía por primera vez

Corina González 26 junio, 2018
Las mujeres que, por cualquier circunstancia, no han traído al mundo a un niño y tienen la dicha de experimentar la llegada de su primer sobrino, descubren un amor incondicional que crece día a día y que las convierte en una segunda madre.

Por lo general, quien no ha sido madre y recibe la gran noticia de que se convertirá en tía por primera vez no puede explicar con palabras tanta emoción. Sin importar la circunstancia, momento e incluso la edad, la llegada de un sobrino es algo muy especial.

El pequeño que viene en camino será, sin dudas, la alegría de la casa y el protagonista de muchas travesuras de las que la nueva tía de seguro formará parte.

Cuando eres tía por primera vez, estas siempre ansiosa de enseñarle cosas nuevas a tu sobrino, tomar fotos en todas y cada una de sus facetas y preparar deliciosos postres para sus meriendas y compartirlos con él. Eres como una segunda madre para ese nuevo ser y esperas emocionada ese momento en el que te llamará tía por primera vez.

Siempre estarás allí para aprovechar ese momento tan privilegiado de acostarlo y repetirle cien veces la misma fábula; mientras tanto, dejas caer comentarios discretos pero esenciales, que irán formando su espíritu.

A su lado, miras una serie televisiva o simplemente caricaturas con la finalidad de comentar e intercambiar opiniones. Así, le enseñas a reflexionar al respecto y resaltas valores que le serán útiles en su largo trayecto de vida.

Pese a esto, el hecho de que quieras mucho a tu sobrino no quiere decir que dejarás atrás la disciplina y el respeto para que se forme como persona. Siempre debes contribuir en su desarrollo personal de manera ejemplar.

5 reglas de oro que debes seguir cuando eres tía por primera vez

A veces, por el simple hecho de no ser la madre, no tomas en serio la educación de tu sobrino. De este modo, incurres en un error. Para que le des el verdadero valor a tu rol, te dejamos cinco reglas de oro para ser la mejor tía:

1. Sea una tía extraordinaria, no una aliada

Cuando no se encuentran los padres, entra en juego el papel de la tía. El niño necesitará una guía y no una camarada. 

Hoy en día, es muy común que una tía le confíe sus temores y problemas a un sobrino. Ser tía por primera vez implica, muchas veces, fijar límites y normas al igual que los padres.

Tu vida cambiará por completo luego de ser tía por primera vez.

2. Disciplina a tu sobrino desde chico

No quiere decir que porque los sobrinos son los consentidos van a elegir el camino fácil y se les dejará hacer lo que quieran; como tía, una de tus tareas es inculcar que desde pequeños deben colaborar en los quehaceres del hogar y apoyar a los padres en hacerles entender que deben seguir reglas.

Por otro lado, no debes caer en la complacencia. Cuando el pequeño encuentra tu apoyo para sus desaciertos, asumirá el control de la situación y, por ende, desobedecerá a sus padres.

“Tu sobrino te ve como una segunda madre con la que compartirá momentos dulces y otros no tan buenos”

3. Dedique tiempo de calidad a su sobrino

A menudo, la tía no vive en la misma casa que su sobrino; también puede que, por compromisos laborales, no pueda pasar tanto tiempo como quisiera con él.

Por ello, cuando estén juntos deben aprovechar el tiempo libre y convertirlo en momentos de calidad. Un rato es suficiente para jugar, hacer ejercicios, sentarse a conversar o pasear durante unas horas.

Ese tiempo dedicado será valorado por el chico; por muy pequeño que sea siempre recordará esos bellos momentos.

4. Habla siempre con la verdad, aunque sea dura

No cabe duda de que la verdadera autoestima surge de superar un reto. Por lo tanto, no debes proteger en exceso a tu sobrino, ya que así nunca desarrollará capacidades para vencer dificultades.

En el momento correcto, se deben elogiar los logros genuinos y, si por algún motivo tu sobrino no cumplió los objetivos, no se le debe hacer sentir como un inútil, pero tampoco ha de ser tratado como un campeón. Ayúdale a aprender de sus derrotas.

Ser tía por primera vez es una de las mayores alegrías de la vida.

5. Vigila siempre en qué travesuras anda tu sobrino

No es un mito el hecho de que un niño sin vigilancia será un grave problema a corto plazo. Es por ello que tu deber como tía es no dar rienda suelta a tu sobrino sin importar la edad que tenga.

Dicha vigilancia debe darse sin que el niño se sienta agobiado, ya que eso lo motivaría a dejar de ser él mismo; así, ya no serías la tía querida que lo guía, sino una persona en la que no puede confiar.

Ser tía es una bendición. Tu sobrino te ve como una segunda madre con la que compartirá momentos dulces y otros no tan buenos. Aprovecha tu influencia para inculcarle valores y principios ante cualquier circunstancia de la vida. Además, entrega todo tu amor, que de seguro recibirás mucho más a cambio.

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