¿Senos pequeños, menos leche?

Cuando se habla de amamantar, el hecho de tener los senos grandes no es garantía de que vas a producir más leche; para esa labor el tamaño de los senos es irrelevante.

El tamaño de los pechos depende de la cantidad de tejido graso que contienen y este tejido no tiene nada que ver con la cantidad de leche que producirás, pues la producción de leche materna está relacionada con procesos hormonales, cerebrales, psicológicos y sistémicos no con el tamaño de los senos.

Las hormonas que se activan cuando nace tu bebé y cada vez que lo amamantas son las encargadas de estimular las glándulas mamarias que se encuentran en tus senos para que segreguen leche y la empujen hacia los ductos que están detrás del pezón y la areola. Así, cuando el bebé succiona el pecho, la leche llega a su boca.

Las mujeres con senos pequeños son perfectamente capaces de producir un suministro completo y saludable de leche materna para el bebé, así que no hay nada de qué preocuparse ya que la producción se da por procesos hormonales que a la larga llevan la cantidad de leche materna necesaria al bebé.

La respuesta de la pregunta es clara. El tamaño de los senos no influye para nada en la lactancia materna. Es evidente que el tamaño de los pechos es diferente en cada mujer, sin embargo, la cantidad de leche que se produce no depende del tamaño del pecho, ya que las células productoras y los conductos de leche son los mismos en todas las mujeres.

El tamaño de los senos no importa: mientras más leche demande tu bebé más leche producirás

Los senos se hacen grandes a medida que se van llenando de leche, incluso durante el embarazo, cuando las glándulas mamarias se preparan para la lactancia. Y la cantidad de leche que produces depende, de lo mucho o poco que amamantas a tu bebé. Cuanto más le des el pecho, más leche producirás.

Así mismo la cantidad de leche que recibe el niño va a depender sobre todo de sus propias necesidades y demandas. En condiciones normales, vas a producir la cantidad de leche que solicite el bebé. Si el bebé mama más continuado se producirá más cantidad de leche, mientras que si el bebé mama poco la producción de leche se reducirá, reduciéndose al mismo tiempo el tamaño de tus senos.

A menudo aumentan de tamaño y crecen durante las dos semanas después de que nace el bebé. Es normal si los notas hinchados, esto sucede porque se están adaptando a la succión constante, en cambio si no observas cambios no pasa nada, igual los procesos internos siguen en marcha.

Si notas que tus senos no crecen ni cambian durante el embarazo y permanecen suaves o blandos en los primeros días tras el parto, podrías tener una condición médica conocida como hipoplasia o insuficiencia de tejido glandular; lo mejor en estos casos es que vayas al médico.

 

Algunos factores que condicionan la producción de leche

Queda claro que el tamaño de los senos no importa pero lo que sí puede influir es la forma de los pezones. Cuando estos se encuentran invertidos existen técnicas específicas para estimularlos y que el proceso sea fácil y sin dolor.

Algunos factores que pueden resultar en una baja producción de leche en algunas mujeres son: el fumar, el haber tenido cirugías previas en los senos, el uso de algunos medicamentos como los anticonceptivos, y también algunas condiciones médicas. Si te preocupa tu producción de leche, habla con tu médico o asesora de lactancia.

También podría existir la posibilidad de haberte realizado un implante de senos y que hayan usado una técnica para introducir el implante que daña los ductos del pezón, de ser así tampoco te debes preocupar, ya que con la ayuda de un especialista podrás dar leche a tu bebé.

Tener los senos pequeños no debe ser un problema para la madre ni para el bebé, pues el tamaño de los senos no determina la capacidad de amamantar en ninguna mujer ni la cantidad o calidad de la leche que produzca; al contrario, en un pecho pequeño el bebé podrá succionar más fácilmente, con lo que en teoría estará mejor alimentado.

Amamanta sin complejos, pues los pechos grandes solo representan gran cantidad de tejido graso no de leche materna a producir ni de tejido mamario.

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