¿Qué son las manchas rojas en los ojos del bebé?

Viviana Schafer · 25 noviembre, 2018
Es normal que, en los primeros días después del parto, encuentres manchas rojas en los ojos del bebé. No hay nada por lo que debas alarmarte; cuando el niño sale por el canal de parto, sufre pequeñas hemorragias que desaparecerán unas semanas después.

¿Tu bebé tiene manchas rojas en los ojos? En los primeros días después del parto, el niño puede experimentar cambios en alguna parte de su rostro o de su piel. Por lo tanto, no te asustes, sobre todo si eres madre primeriza.

Durante los primeros días tras el nacimiento, es completamente normal notar pequeñas manchas rojas en la parte blanca del ojo de tu bebé. Esto se produce por la compresión que sufre el niño cuando sale por el canal de parto.

Aunque tu cuerpo se adapte y haga más espacio para que salga tu bebé, este canal es muy angosto. Por ese motivo, aparecen pequeñas hemorragias.

No obstante, debes estar tranquila, ya que estas desaparecerán entre la primera y segunda semana de vida. En caso de que las manchas empeoren, es recomendable acudir a un pediatra.

¿Por qué hay manchas rojas en los ojos de mi bebé?

Es habitual que, después del parto, aparezcan pequeñas manchas rojas en los ojos de tu bebé. En la conjuntiva, membrana mucosa que cubre la cara posterior de los párpados y la parte anterior del globo del ojo, existe una gran cantidad de pequeños vasos sanguíneos que pueden llegar a romperse. Esta es la principal causa de estas manchas en el ojo del niño.

No obstante, es importante que sepas diferenciar estas pequeñas hemorragias de los angiomas. El angioma o hemangioma es una lesión rojiza constituida por vasos sanguíneos agrupados de pequeño tamaño.

Se pueden encontrar en un 8 % de los niños durante su primer año de vida; posteriormente, ese porcentaje se reduce al 1% cuando los niños cumplen los dos años. Las lesiones vasculares son más habituales en la edad pediátrica.

Las manchas rojas en los ojos de un bebé no suelen generarles molestias.

¿Cómo y dónde se localizan los angiomas?

Los hemangiomas son tumores benignos que se generan frecuentemente durante a la infancia, que pueden localizarse en cualquier parte del cuerpo. Sin embargo, los lugares más comunes donde se desarrollan son los ojos, la nariz, la boca, los genitales y el ano.

En cuanto al momento de aparición, pueden presentarse desde el momento del nacimiento o aparecer en las primeras semanas de vida como angioma cavernoso, su forma más habitual.

Este tipo de angioma es un grupo de vasos sanguíneos anormales que pueden encontrarse en cualquier zona del cuerpo. El angioma cavernoso es profundo y provoca elevaciones en la piel. Además, puede ser de dos tipos: congénitos y evolutivos de la infancia.

Los angiomas congénitos los presentan algunos bebés al nacer y poseen mucha variedad en el tamaño, la localización y la evolución. En cuanto a los angiomas evolutivos de la infancia, poseen relieve ya que suelen aparecer como un bulto en la piel.

En un principio, son tan pequeños que casi no se ven, pero a medida que pasan los meses van creciendo y se van haciendo cada vez más grandes.

“El canal de parto es muy angosto. Por ese motivo, pueden aparecer pequeñas hemorragias en los ojos del recién nacido”

Higiene y cuidados que requieren los ojos de tu bebé

Aparte de las pequeñas hemorragias y de los angiomas, debes tener mucho cuidado con las lagañas y la obstrucción del lagrimal de tu bebé. Ten en cuenta que los ojos deberían ser una parte muy importante del cuidado diario de tu hijo.

Los ojos del niño requieren de una limpieza habitual ya que, por las lagañas, suelen despertarse con los ojos pegados. Esto no trae ninguna complicación, pero sí debes tener mucho cuidado al retirarlas.

Para quitar las lagañas, es necesario utilizar suero fisiológico. Lo mejor para estos casos es usar las ampollas monodosis, así te aseguras que siempre esté estéril. No es recomendable emplear pomadas ni ningún otro tipo de producto similar, a menos que te lo recete tu médico.

Los padres deben saber cómo quitar las legañas al bebé.

También vas a necesitar gasas estériles, una para cada ojo. De este modo, evitarás contagiar al otro si hay una pequeña infección en un ojo. Se aconseja no utilizar algodón, dado que el desprendimiento de fibras puede provocar irritación ocular.

No es necesario acudir al médico porque el bebé tenga muchas lagañas, excepto en el caso de que su producción aumente mucho o que estas cambien de coloración. También es recomendable una consulta si el ojo está muy rojo.

En cuanto a la obstrucción del lagrimal, algunos bebés nacen con ella. Es un problema madurativo que se llama estenosis de los conductos lagrimales. Para que el lagrimal drene, es conveniente que le realices masajes en la zona, siempre que tu doctor te haya sugerido esta alternativa y no otro tratamiento.

La obstrucción debería desaparecer con el tiempo. En caso de que no remita con esta técnica, es necesario abrir el lagrimal con una cánula, ayudado de suero fisiológico.