¿Qué es el acné del lactante?

Gladys · 28 marzo, 2017

En el primer o segundo mes de vida de nuestros chiquitines, suelen aparecer unos pequeños brotes en su carita que nos asustan bastante. De inmediato, nos imaginamos que es una alergia o una reacción por algún elemento extraño, pero la buena noticia es que, generalmente, se trata de un fenómeno llamado acné del lactante.

Estas pústulas de color blanco o amarillento salen comúnmente en la zona de la nariz, las mejillas, la frente, la espalda y el mentón. Siempre asociamos la carita del bebé tan suave como el algodón, pero cuando salen estos granitos nos preocupamos muchísimo y nos preguntamos: ¿cómo se curan? ¿Qué pasa si se las trato de quitar? ¿Le quedará alguna marca? ¿Le molestará o le picará?

El acné del lactante ocurre en 40% de los recién nacidos

Sobre todo en niños que son alimentados con lactancia materna exclusiva, creemos que somos las causantes del problema, que estamos comiendo algo que les está haciendo daño o que no deberíamos seguir amamantándoles. Ante estos casos, lo primero que tenemos que hacer es dejar de dudar de esa savia materna porque es perfecta para tu chiquitín.

El acné neonatal, como también se le conoce, ocurre en 40% de los recién nacidos. Esta sucede por una simple razón: la acumulación de grasa que queda atrapada en los poros. De esta manera, con una explicación sencilla, podemos ir despreocupándonos y pensando en posibles alternativas para ayudarles a solucionar este problema.

El acné del lactante bajo la lupa

En algunas ocasiones, los bebecitos al salir de la barriguita de mamá ya tienen varios granos rodeados por piel rojiza, es decir, es muy parecido al que aparece en la adolescencia. Estos suelen ser más visibles si se molestan, tienen calor, si se irritan con la saliva, con la ropa áspera o lavada con detergentes fuertes o leche regurgitada.

Si viene acompañado por otras lesiones, puede tratarse de un eczema o costra láctea

Ahora bien, es importante aclarar que si nace con estas lesiones inofensivas en el rostro y desaparecieron a los pocos días, se trataba de acné miliar. Pero, si viene acompañado por sarpullidos o descamaciones en otras partes del cuerpo, podría tratarse de otras afecciones como eczema o costra láctea.

¿Qué lo origina?

Hasta ahora, no existe una respuesta precisa que nos diga cuál es el verdadero origen de este fenómeno cutáneo. Durante muchísimos años, los expertos han dicho que el acné neonatal se debe a la transferencia de hormonas de la madre hacia su angelito, que ocurre al final de la etapa de gestación.

No obstante, varios grupos de especialistas han tratado de analizar la influencia de otros factores sobre este inconveniente, pero no han logrado llegar a una conclusión certera. Algunos insisten en que la ingesta de ciertos medicamentos, bien sea por parte del bebé, o bien sea por parte de la madre, influyen en su aparición.

El acné del lactante desaparece a las semanas sin ningún tratamiento especial

Estos granitos durarán apenas unas semanas, aunque hay probabilidades de que vuelvan a aparecer. Por supuesto, si no mejora en un par de meses, consulta a tu pediatra de confianza para que te oriente en esta situación.

Y mientras tanto, ¿qué hacemos?

Para mejorar el estado del cutis de tu hijo, necesitarás tener en cuenta estas recomendaciones sobre lo que debes o no hacer:

  • Evita los remedios especiales sin previa consulta médica.
  • No coloque ningún ungüento, crema o aceite en las áreas afectadas, puesto que puede empeorar.
  • No trates de estimular la zona con una limpieza profunda, puesto que se irritará.
  • Lavar su piel con agua fresca y un jabón suave será suficiente.
  • Sécale con mucha suavidad y cariño.
  • No te angusties con este tema, pues esas erupciones no le molestan, ni le pican. Así que ten mucha paciencia que eso irá desapareciendo, poco a poco.

Después de los 6 meses

Las manifestaciones de esta afección después de los seis meses llaman más la atención de los expertos. Generalmente, es una señal de que lo volverá a sufrir en la adolescencia.

El acné infantil se debe tratar con fármacos recomendados por un médico y, sobre todo, no intentar extirparlos pues corren el riesgo de infectarse.

El cuidado de estos seres especiales que llegaron a engrandecer la vida es nuestra responsabilidad. Por eso, debemos poner nuestro corazón entero para ayudarles y buscar asesoramiento profesional cuando sea necesario. Ellos merecen todo nuestro cariño porque nos dieron el honor de convertirnos en padres.