Problemas de mordida en los niños y su pisada: ¿cómo se relacionan?

La pisada de los niños podría relacionarse con la aparición de maloclusión dentaria en los más chicos. Te contamos más acerca de esta curiosa asociación.
Problemas de mordida en los niños y su pisada: ¿cómo se relacionan?
Vanesa Evangelina Buffa

Escrito y verificado por la odontóloga Vanesa Evangelina Buffa.

Última actualización: 06 mayo, 2022

¿Es posible que los problemas de mordida en los niños se originen en su mala pisada? Aunque suene difícil de creer, la postura de ambas estructuras está estrechamente relacionada.

En la actualidad, las maloclusiones dentales son el segundo trastorno más frecuente de la cavidad bucal de los niños, luego de las caries. Por este motivo, existe un gran interés en descubrir aquellos factores que predisponen a su aparición, a fin de contribuir en la prevención.

Hoy vamos a contarte por qué los problemas de pisada de los niños impactan sobre su mordida y qué puedes hacer respecto. ¡No te lo pierdas!

Relación entre los problemas de mordida y la pisada

Algunos estudios que analizaron la manera de pisar de las personas han encontrado una relación directa entre las alteraciones podológicas y las desviaciones de la columna, los problemas en la postura, las afecciones en el cuello y las maloclusiones dentales. De esta forma, la pisada anormal podría ser un factor predisponente para los problemas de mordida en los niños.

Según cómo colocamos los pies al pisar, adaptamos la postura del resto del cuerpo para mantener el equilibrio. Estas compensaciones inconscientes son las que llevan a que otras estructuras más lejanas desarrollen algún problema.

Durante la niñez se afianza la manera en la que apoyamos los pies al pisar. Si estas posturas son incorrectas y no se corrigen durante el período de crecimiento, acaban por comprometer el equilibrio de la cabeza y la ubicación de la mandíbula. Y con ello, se altera el desarrollo de los maxilares y de los arcos dentarios, lo que desemboca en una maloclusión.

En un estudio realizado en el 2018, se determinó una estrecha relación entre la posición pronada de la pisada (es decir, con el tobillo doblado hacia el centro del cuerpo) y la aparición de protrusión (adelantamiento) del maxilar inferior. Esta patología oclusal se clasifica como clase III.

Por otro lado, los pacientes con pie plano y valgo (es decir, con la punta de los primeros dedos del pie tienden a ir hacia el centro del cuerpo) podrían desarrollar síndromes de clase II. En estos casos, la mordida se caracteriza por un adelantamiento del maxilar superior.

Asimismo, los trastornos de la mordida pueden provocar asimetrías posturales en el resto del cuerpo. Al morder mal, los músculos de la cabeza, del cuello, de los hombros, de la parte inferior de la espalda y de las piernas también se afectan. Y al final, se originan cambios en la pisada.

Boca de un niño con maloclusión.
La mordida está estrechamente vinculada a la posición de las grandes estructuras óseas y musculares, incluidas las de los miembros inferiores.

Tipos de pisada y problemas de mordida en los niños

Los problemas de mordida en los niños y la forma de pisar son aspectos que los profesionales de la salud evalúan durante las consultas de rutina. Es frecuente que en la visita pediátrica el médico observe las características de los pies y la marcha del niño camina. Por su parte, el ortodoncista corrobora el tipo de mordida y detecta cualquier tipo de inconveniente referido a ella en los pequeños.

De todos modos, existe una manera sencilla (e incluso divertida) para implementar en casa a fin de conocer el tipo de pie que tiene tu pequeño. Si bien no tiene valor diagnóstico, puede sugerirte conversar al respecto con el pediatra.

Pinta las plantas de los pies de tu hijo con pintura lavable y hazlo pisar descalzo sobre una hoja de papel. Al observar sus huellas podrás entender mejor su pisada. Te contamos todas las alternativas que puedes detectar.

1. Pisada normal

Es la más común y de esta forma se habla de un pie pronador normal o neutro. La huella se observa con la zona anterior, el talón y la mitad exerna de la planta marcada. La zona del arco no se registra en el papel.

La pisada es recta, sin tendencias hacia dentro ni hacia afuera.

2. Pisada plana

Al observar la huella del pie en el papel se puede notar si la totalidad o la mayor parte de la planta queda marcada. Esto se debe a que el arco no está desarrollado y entonces hablamos de un pie plano.

Si bien esta condición es esperable en niños pequeños, debe corregirse sola con el paso del tiempo. Pues este tipo de pisada se relaciona a los paladares hundidos y a las maloclusiones de clase II. Incluso, el pie plano repercute en el desarrollo de todo el aparato locomotor y requiere de una intervención temprana para evitar complicaciones.

3. Pisada cava

En algunas huellas se puede observar que solo queda marcada la parte delantera del pie y el talón. Esta pisada implica una curvatura del arco plantar muy exagerada y a esto se lo conoce como pie cavo.

Es frecuente que al caminar haya una tendencia a apoyar la parte externa (o lateral) del pie, lo cual se puede comprobar fácilmente con el desgaste de la zapatilla en los costados de afuera.

Como ya mencionamos, este tipo de pisada puede relacionarse con un maxilar superior adelantado e incluso, con un paladar ojival. Los niños que caminan de esta manera suelen presentar una curvatura lumbar exagerada y al mirarlos de costado, da la sensación de que el cuello y la cabeza están más inclinados hacia adelante.

4. Pisada valga y vara

Cuando el arco no se respeta y el pie se dobla en extremo hacia dentro o hacia fuera, se asume como una malformación en el desarrollo de las extremidades.

  • El pie varo se caracteriza por estar rotado hacia adentro. El arco y el talón se orientan hacia la parte media del cuerpo y cuando el pequeño camina, pareciera que lo hiciera sobre sus tobillos. Este trastorno se relaciona con la protrusión mandibular.
  • En cambio, el pie valgo tiene una desviación de los talones hacia afuera y los dedos hacia adentro. En este caso, si se asentara el pie sobre el papel, se marcaría la zona interna, pues tanto el arco como el talón están rotados hacia afuera. Esta pisada se asocia a los problemas de mordida de clase II.

En ambos casos, el diagnóstico suele realizarse en los primeros meses de vida del niño, pues es muy marcado. En algunos casos se corrige con ortopedia y en los más graves, puede ser necesario recurrir a cirugías y a fisioterapia.

huellas de pie varo, valgo y normal
Las desviaciones laterales de los pies determinan el apoyo de las piernas, la postura de las caderas, de la espalda, del cuello y de las mandíbulas.

Los problemas de mordida en los niños

Las maloclusiones en los niños son un problema frecuente que afecta a las funciones orales de los más pequeños. Masticar, comer, hablar e incluso sonreír y relacionarse con sus pares puede complicarse si la mordida está alterada.

Los maxilares muy adelantados o muy retraídos, las mordidas abiertas o cruzadas, los apiñamientos, los diastemas y las sobremordidas son algunos de los problemas de oclusión más comunes en los chicos. Y sus causas son variadas.

La herencia y la genética, los hábitos orales y la pérdida de dientes son algunos de los posibles orígenes. Y como aquí te contamos, la postura y la pisada también influyen en la génesis de los problemas de mordida en los niños.

Aun así, no todas las maloclusiones implican problemas de postura, así como tampoco toda huella plantar anormal conlleva a una mordida alterada.

Conocer la relación entre la pisada y los problemas de mordida de los niños ayuda a considerar esta asociación. Un diagnóstico temprano siempre es clave para evitar inconvenientes más severos. Por eso, los controles odontológicos y pediátricos son la clave para asegurar el bienestar del pequeño y detectar cualquier alteración a tiempo.

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