¿Por qué no tienes que intimidar a tus hijos?

Sin darnos cuenta, a veces los padres intimidamos a nuestros hijos. Pero es necesario que modifiquemos esta conducta cuanto antes, para evitar algunas consecuencias negativas.
¿Por qué no tienes que intimidar a tus hijos?
Mara Amor López

Escrito y verificado por la psicóloga Mara Amor López el 14 septiembre, 2021.

Última actualización: 14 septiembre, 2021

Todos los niños tienen que crecer en un ambiente seguro que les garantice el bienestar emocional. Si esto no ocurre, a futuro pueden padecer algunos problemas en su salud mental. Ningún padre tiene un manual de crianza y su principal motivación suele ser el amor, la orientación y el afecto. Pero en ocasiones se puede exagerar y llegar a intimidar a los hijos de forma involuntaria. Esto es algo que debe ser revisado y modificado cuanto antes.

Formas de intimidar a los hijos que debemos evitar

Aunque no nos demos cuenta, al intimidar a nuestros hijos podemos provocarles un daño emocional considerable.

Todos los padres queremos lo mejor para nuestros hijos y a veces, en esa exagerada intención de que sean los mejores y se porten bien, caemos en la intimidación. Veamos algunos ejemplos.

1. Exceso de control (padres sobreprotectores)

Los padres con una crianza autoritaria ejercen un excesivo control sobre sus hijos. Estas conductas estrictas, sumadas a la falta de amor y calidez, contribuyen a una situación de intimidación para los niños.

Muchos de estos padres ponen unas reglas unilaterales, es decir, sin tener en cuenta la opinión de los hijos ni dar lugar a la negociación. Esta falta de empatía de los padres hacía sus hijos, genera que los niños pierdan la confianza en ellos.

sobreprotectora disciplina hijo regana



2. Agresión (padres agresores)

Los padres que utilizan a la agresión como técnica de crianza, también hacen uso de la intimidación o del maltrato hacia sus hijos.

Este tipo de crianza conlleva amenazas, gritos, agresión verbal y física. Un niño o un adolescente criado de esta forma puede llegar a tener severas consecuencias en su salud emocional. Al principio es normal que respondan con miedo, pero también pueden exteriorizar conductas de rebeldía.

3. Crianza narcisista

Los padres narcisistas se creen que son el ejemplo de padres perfectos, pero en su casa no todo es tan perfecto. A pesar de las apariencias, este tipo de padres no muestra real empatía ni amor incondicional hacia sus hijos.

En general, están enfocados solo en los logros y los triunfos de los pequeños, como una forma de gratificación personal. Muchos de ellos tienen carencias emocionales y los niños son los que terminan por cuidar de ellos.

Los padres narcisistas también intimidan y pueden llegar a ser abusivos y malvados con sus hijos. Pero para el resto del mundo, impresionan ser los padres ideales.

¿Por qué no hay que intimidar a los hijos?

Cualquier forma de intimidación a los hijos solo trae consecuencias emocionales y sociales negativas. Además, favorece que ellos sigan este patrón a futuro, incluso en la crianza de sus propios hijos. 

Si cuando un padre se enfada, explota sin mostrar respeto y usa la ira para disciplinar, sus hijos aprenderán este patrón de comportamiento como una forma de interactuar con los demás.

Cabe destacar que no siempre los comportamientos de intimidación de ciertos niños indican que sus padres tengan esa conducta en casa. Pero es posible que estos padres comentan algunos errores en la crianza, como la falta de respeto o de cuidado hacía sus hijos. Esto puede ocurrir tanto de forma voluntaria como involuntaria.

Niño sufriendo violencia familiar por parte de su padre.

Sobre no intimidar a los hijos podemos decir…

Si después de leer este artículo te sientes identificado con alguno de estos estilos de crianza, es importante que te plantees cambiarlo cuanto antes. Es importante que lo hagas por el bien de tu hijo, pero también por el tuyo.

Si sientes que solo no eres capaz de cambiar esos aspectos de la crianza, busca ayuda de un profesional en el área de psicología y crianza. De esta manera podrás brindarle a tus hijos la crianza sana que deseas.

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