Placenta envejecida: qué es y cómo afecta al bebé

Son múltiples los factores de riesgo para desarrollar esta condición. Te contamos todo lo que necesitas saber sobre las placenta envejecida.
Placenta envejecida: qué es y cómo afecta al bebé
Diego Pereira

Escrito y verificado por el médico Diego Pereira el 11 marzo, 2021.

Última actualización: 11 marzo, 2021

Como su nombre indica, la placenta envejecida es aquella en la que se han producido una serie de cambios antes de tiempo como consecuencia de un “tiempo de vida prolongado”. Quizá se entienda un poco mejor con su otra denominación, maduración precoz de la placenta, y no es una condición por completo patológica en todos los casos.

En las siguientes líneas encontrarás la respuesta a algunas de las dudas más frecuentes sobre esta alteración estructural. Si te interesa saber un poco más, ¡sigue leyendo!

¿Qué es la placenta?

La placenta tiene múltiples funciones.
La placenta es un órgano especializado que solo aparece durante la gestación, por lo que no se encuentra en la mayor parte de la vida de una mujer. Se desarrolla en una de las paredes internas del útero y tiene estrecha relación tanto con el bebé como con la madre.

Sus funciones son múltiples, pero en términos generales pueden englobarse en respiración, nutrición, metabolismo y producción de hormonas. Sin una placenta bien desarrollada y funcional, el crecimiento del futuro bebé se encontraría en grandes problemas.

¿Qué es la placenta envejecida?

Este término no suele utilizarse con demasiada frecuencia, ya que no hace referencia a una patología específica, sino simplemente a cambios estructurales en este órgano que se asocian con el crecimiento.

La placenta envejecida solo puede ser detectada con un ecosonograma y los médicos utilizan una escala diagnóstica (llamada escala de Grannum) para determinar cambios que pudiesen influir sobre el desarrollo del embarazo. Algunas de estas alteraciones son las siguientes:

  • Aparición de microcalcificaciones en los vasos sanguíneos.
  • Cambios en el número y tamaño de las venas dentro de unas estructuras llamadas cotiledones placentarios.

Por lo general, se considera que estos cambios son anormales en pacientes que tengan menos de 34 semanas de gestación, ya que la evolución del embarazo puede llevar de forma inevitable a esas alteraciones hacia las últimas semanas.

¿Cuáles son las causas?

No se conoce con exactitud por qué algunas mujeres desarrollan esta condición y otras no. Sin embargo, algo que influye mucho sobre el pronóstico general o el riesgo de sufrir complicaciones en el futuro es la presencia de comorbilidades maternas.

Las enfermedades que afecten al sistema cardiovascular son algunas de estas condiciones. La hipertensión arterial, las enfermedades metabólicas o renales pueden estar relacionadas con la aparición de una placenta envejecida.

¿Cuáles son las consecuencias para el bebé?

Según esta investigación, una placenta envejecida puede relacionarse con cierto grado de insuficiencia placentaria. Este último término hace referencia a la incapacidad de este órgano de cumplir con sus funciones, cuya consecuencia más directa es el inadecuado crecimiento del futuro bebé.

Este último aspecto puede estar relacionado con alteraciones como la restricción del crecimiento intrauterino (RCIU) y problemas con el volumen del líquido amniótico, en especial su disminución.

¿La placenta envejecida tiene tratamiento?

La conducta que suelen seguir los médicos depende mucho de las condiciones maternas, los factores de riesgo asociados y el crecimiento del bebé. Si todo esto se encuentra en orden a la hora de la consulta, es probable que se decida esperar y ver cómo evoluciona el embarazo. Como mencionamos antes, una placenta envejecida no es una emergencia.

Algunos cambios en el estilo de vida y una mayor frecuencia de consultas médicas podrían ser las indicaciones más pertinentes en este último caso.

Si se confirma que el desarrollo intrauterino está siendo deficiente, el médico podría sugerir o indicar la interrupción del embarazo. Si bien el bebé nacería con algunas semanas de antelación, esto evitaría el desarrollo de otras complicaciones más graves.

¿Cuándo ir al médico?

La placenta envejecida se detecta por ecografía.

Una placenta envejecida no suele provocar sintomatología específica en la madre, por lo que la opción más recomendable es acudir a las consultas prenatales con regularidad. En muchas de ellas el médico realizará un ecosonograma con el objetivo de buscar esta y otras alteraciones.

Durante los primeros meses de un embarazo normal suele bastar con una consulta mensual, aunque a medida que avanzan las semanas, en el último trimestre las consultas y los ecosonogramas especiales pueden hacerse más regulares. ¡Recuerda no faltar nunca a tus citas!

La placenta envejecida no siempre es peligrosa

Tal y como hemos comentado en varias ocasiones, esta condición no tiene por qué significar un cambio en el rumbo del embarazo. Como esto solo puede diagnosticarse mediante una ecografía, el médico será el encargado de notificarte los pasos a seguir en caso de haber detectado esta alteración.

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  • Sosa A. Maduración precoz de la placenta ¿Indicación para interrumpir un embarazo? Rev Obstet Ginecol Venez 2001;61(1).