Pasos para dejar de ser un padre helicóptero

Un padre helicóptero es aquel que mantiene una sobreprotección sobre sus hijos. Les proveen todas sus necesidades o deseos con el fin de evitarles algún daño físico o emocional que pudiera causarles algún tipo de problema a futuro. Esta definición no parece conllevar algo necesariamente malo para los niños, a fin de cuentas, los padres haríamos eso y más.

¿Cuál es el problema con los padres helicóptero?

El problema aparece cuando los padres con el afán de protegerlos invaden la libertad del niño. Esto se manifiesta en toda clase de actitudes, desde seleccionar los amigos que debe tener, la carrera que debe estudiar o evitando que tengan algún fracaso.

Todo esto provocará una dependencia total de los hijos. Ellos no aprenderán a tomar decisiones por sí mismos y el desarrollo de su  aprendizaje se hará más lento.

Cómo dejar de ser un padre helicóptero

Si ya viste y aceptaste que eres un padre helicóptero ahora viene la fase más compleja: soltar un poco las riendas y dejar esta postura. No va a ser fácil porque lo más normal es que tu comportamiento se base en creencias bien cimentadas.

Sin embargo, si realmente deseas que tus hijos tengan una vida estable necesitas dar los siguientes pasos:

1.Aprende a controlar la preocupación

Aprende a controlar la preocupación

Los padres siempre nos preocupamos por nuestros hijos, y debemos cuidarlos en todo momento. Pero como padre helicóptero debes ser conscientes que no todo el tiempo puedes estar preocupado y al tanto de tu hijo.

Habrá momentos en que estarás en el trabajo o haciendo otra actividad que implique estar lejos de ellos. En estas situaciones debes aprender a relajarte y confiar en que tus nuestros hijos estarán bien.

Siempre puedes dejarlos al cuidado de alguien de confianza si son muy pequeños pero deja de estar encima de ellos y sus cuidadores todo el tiempo.

2.Permite a tus hijos experimentar las emociones de todo tipo

No todo en la vida es alegría y felicidad, por tanto, tu hijo debe conocer las emociones negativas que en algunas ocasiones va a experimentar como el enojo, tristeza y miedo. Son parte del aprendizaje de su vida y ello le ayudará a crear y a fortalecer su carácter.

Acéptalo, simplemente no puedes tenerlo dentro de una burbuja. En algún momento tendrá que aprender a lidiar con sentimientos negativos y será mejor si le enseñas que eso es natural.

3.Permitir a tus hijos tomar pequeñas decisiones y responsabilidades

Permitir a tus hijos tomar pequeñas decisiones y responsabilidades

Aunque son pequeños, debemos permitir que ellos tomen pequeñas  decisiones para dejar de ser un padre helicóptero. Incluso en cosas tan básicas como decidir el equipo de fútbol al cual será aficionado es vital para ellos.

Esto contribuye a que tu hijo analice todas las opciones que tiene disponibles y elija la que mejor le convenga y con la cual se sienta feliz.

Además cuando tus hijos hayan cometido alguna falta o hayan tenido alguna pelea debes hacerles saber que deben tomar su responsabilidad por sus actos en caso de que ellos lo hayan provocado y también aconsejarlos para que eso no vuelva a suceder.

4.No etiquetes

“Tú vas a ser un científico “ o “tú serás el mejor futbolista del mundo” son etiquetas que debemos evitar en todo momento. Estas van a provocar en nuestros hijos una presión que va a transformar sus sueños en pesadillas. Además pueden ser víctimas de bullying en su escuela o con sus amigos al no llegar a ser lo que tú esperas.

¿En verdad quieres eso para tus hijos? ¿Por qué no dejar que sea lo que sienta y lo haga feliz?

Deja de ser un padre helicóptero por el bien de la relación familiar

Sabemos que tu deseo es el de ser el mejor padre posible. Esta idea la comparten todos los buenos padres pero también es necesario que aprendas a marcar límites hacia tu paternidad.

No olvides que tu hijo es un ser independiente con ideas, características y una personalidad únicas. Si te quedas en el papel de padre helicóptero solo lograrás minar esa seguridad que él necesita. Mantente cerca de él pero no impongas tus deseos, frustraciones o miedos.

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