Qué dicen las ojeras de los niños sobre su salud

Las ojeras en los niños no siempre deben preocuparnos, pero es importante conocer a qué se deben y ante qué situaciones consultar al pediatra.
Qué dicen las ojeras de los niños sobre su salud
Marcela Alejandra Caffulli

Escrito y verificado por la pediatra Marcela Alejandra Caffulli el 27 agosto, 2021.

Última actualización: 27 agosto, 2021

Las ojeras de los niños son un signo clínico común, que se caracteriza por el oscurecimiento de la piel ubicada por debajo del párpado inferior. Su nombre técnico es hiperpigmentación periocular, aunque existen otras denominaciones para la misma condición.

Si bien las ojeras no son en si mismas un problema de salud, muchas veces dan a entender que alguna patología está ocurriendo en el organismo del pequeño. ¿Quieres conocer más acerca de ellas? Entonces no dejes de leer lo que te contaremos a continuación.

¿Qué son las ojeras y qué tipos hay?

Las ojeras son manchas oscuras de la piel ubicada por debajo de los párpados inferiores. Generalmente se extienden de lado a lado de los ojos, aunque otras veces pueden rodearlo por completo.

Ocurren por múltiples motivos y no siempre implican una enfermedad. Generalmente, estas manchas son más visibles y llamativas en las personas de pieles claras.

Esto es así porque a nivel de los párpados, el tejido cutáneo es mucho más fino que en el resto de la cara. A través de esta delgada piel se pueden ver los vasos y otras estructuras ubicadas en las capas más profundas.

En las pieles más pálidas el contraste resalta más. No obstante, no se ha demostrado que las ojeras ocurran con mayor frecuencia que en las pieles oscuras.

Existen varios tipos de hiperpigmentación periocular definidos según la coloración y la causa. Estos son los siguientes:

  • Pigmentado (de color marrón oscuro).
  • Vascular (el color varía entre rojizo, púrpura o azulado).
  • Estructural (de color similar a la piel del niño).
  • Mixto (resulta de una combinación entre dos o tres de los tipos antes mencionados).

¿Qué dicen las ojeras de la salud de los niños?

Niño cansado bostezando.

Un niño con ojeras luce como si estuviera cansado, aunque no lo esté. Sus ojos impresionan estar más irritados, mientras que la piel que rodea a los párpados está más seca y agrietada de lo habitual.

Es importante saber que las ojeras no implican un problema de salud en si mismo. Aún así, es importante conocer qué las produce, porque muchas veces pueden ser el indicio de alguna enfermedad.

A través de un correcto examen físico del niño y un completo interrogatorio podemos aproximarnos al diagnóstico de la patología o del factor hereditario que cause este signo.

A continuación, enumeraremos las causas más frecuentes de ojeras en los niños.

Efecto de sombra del lagrimal

Antes de empezar a indagar acerca de las causas de las ojeras, es importante evaluar al paciente en condiciones de luz apropiadas.

En algunas personas el conducto lagrimal eleva ligeramente la piel ubicada por debajo del párpado. Si la luz impacta sobre la cara del niño de una manera particular, puede provocar una sombra debajo del ojo que simule una ojera. Por este motivo, es fundamental adecuar la luz cuando examinamos al niño.

Causas hereditarias

Se han reportado numerosos casos de familias que presentan este rasgo facial en varios de sus integrantes, sin importar la edad o la condición de salud. Esto sugiere que existe una fuerte influencia genética para el desarrollo de las ojeras (Goodman-Belcher, 1969).

La mayoría de las veces, las ojeras son de aparición temprana, incluso desde la primera infancia. Con el paso del tiempo y los daños acumulados de los factores ambientales (como los rayos UV o el estrés), la hiperpigmentación se intensifica.

Falta de sueño

El cansancio y la falta de sueño no son causas muy frecuentes de ojeras en los niños, aunque pueden ocurrir.

Cuando el niño no descansa adecuadamente por la noche se produce un envejecimiento prematuro de la piel. De esta manera, la piel de sus párpados tenderá a volverse más fina y frágil de lo habitual.

Por otro lado, la falta de sueño favorece la acumulación de líquido alrededor de los ojos. Esto se conoce como edema y suele adoptar una coloración azulada.

Mala circulación

Algunas enfermedades circulatorias, como las telangiectasias, o incluso los procesos inflamatorios de la piel generan ojeras de tipo vascular.

Habitualmente estas ojeras son de color violáceo o rojizo, ya que reflejan el color de las pequeñas arterias que llevan la sangre a los ojos. Como la inflamación provoca la dilatación arteril, el color de las ojeras será de color rojo intenso.

Una forma de diagnosticarlas es presionando suave suavemente la piel ubicada por debajo de los párpados, desde la nariz hacia afuera. En la medida que el dedo se desplaza hacia los lados, el color rojizo de las ojeras desaparece y es reemplazado por un color violeta intenso. Luego de retirar la presión, la ojera volverá a su aspecto original.

Congestión nasal

La congestión nasal por resfríos o por alergias respiratorias también provoca ojeras de tipo vascular. Además, es posible que el niño tenga dificultades para mantener un buen descanso nocturno, con lo cual se sumará otro factor para perpetuar la hiperpigmentación periocular.

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Traumatismos o roces

Los golpes o traumatismos casuales pueden provocar desde una inflamación hasta una franca lesión de los tejidos de la zona. Esto se traduce en mayor congestión de sangre y por ende, en la formación de hematomas o edema. Estos factores otorgan un aspecto violáceo a las ojeras.

Cuando las agresiones son leves pero sostenidas en el tiempo, se producen daños sobre la piel similares a los que favorecen el envejecimiento. De esta forma, las ojeras son de tipo estructurales o pigmentadas.

¿Cómo se tratan o se previenen las ojeras de los niños?

Más allá de las causas que las generen, las ojeras son un problema meramente estético. Por este motivo, es importante evaluar con el especialista en dermatología infantil la opción de tratamiento que sea más adecuada para cada caso.

Como medidas caseras, se pueden aplicar compresas frías sobre los párpados para ayudar a desinflamar la zona. Si las ojeras son por una condición alérgica, como el eccema o la rinitis atópica, el uso de medicamentos antihistamínicos puede ayudar. De todos modos, este tratamiento requerirá la indicación del pediatra.

Para prevenir las ojeras es importante tratar la causa de base siempre que se pueda y procurar los cuidado generales de la piel, como los que mencionaremos a continuación:

  • Mantener un adecuado estado de hidratación.
  • Asegurar el descanso nocturno acorde a la edad del niño.
  • Usar protector solar todos los días del año, para evitar el envejecimiento de la piel.
  • Realizar actividades relajantes a diario, como forma de educar el manejo del estrés desde pequeños.

Acerca de las ojeras en niños

Las ojeras no son un problema de salud, pero pueden alertarnos sobre algunas condiciones que merezcan nuestra atención. Es importante consultar al médico cuando aparezcan de manera repentina, para realizar una buena valoración clínica y evaluar la opción de tratamiento más apropiada.

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