La obediencia según Montessori

20 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Mara Amor López
La obediencia esta estrechamente relacionada con la voluntad ,según María Montessori. Por eso, es importante dejar que el niño desarrolle una obediencia de forma natural. ¿Cómo? Sigue leyendo.

Para entender la obediencia según Montessori, es necesario que comprendamos la relación que existe entre voluntad y obediencia. Muchos piensan que la metodología Montessori, cuya premisa es que debemos “seguir al niño”, quiere decir que tenemos que “permitir al niño que haga lo que quiera”, pero esta idea no es así.

La obediencia es una de las partes clave de la educación Montessori, pero vista de una forma más natural, sin obligar y sin imponer. Entonces, ¿qué nos quiere decir el método Montessori sobre la obediencia? ¿Cómo podemos obtenerla respetando la naturaleza del niño y sin forzar nada? Te invitamos a seguir leyendo este artículo para obtener las respuestas a esas preguntas.

“Si queremos ayudar a la vida, la primera condición para el éxito es que debemos conocer qué leyes la gobiernan”.

-María Montessori-

La obediencia según Montessori: ¿qué dice?

En la filosofía Montessori, es fundamental entender y comprender las leyes de la naturaleza para poder entender el porqué de todo lo que Montessori propone.

Niño obediente sentado en las escaleras de casa.

Según María Montessori, la obediencia es “una maestra que ordena a los niños qué es lo que deben hacer, y ellos obedecen cuando se dan cuenta de la orden” (la mente absorbente).

¿Qué es esto de la mente absorbente? María lo definió como: “Los niños son como esponjas, adquieren la mayor parte de los conocimientos que obtienen casi sin darse cuenta y sin esfuerzo, no necesitan de nadie que les enseñe de forma intencionada. Ellos aprenden observando, escuchando, viviendo y sintiendo”.

Así pues, María Montessori decía que podíamos entender la obediencia de dos formas:

  1. El maestro o padre que ordena con dureza e imposición a los niños en cada una de sus acciones. Y, ante esta situación, el niño puede actuar de dos formas: desistir de desarrollar su voluntad propia o luchar contra el maestro o contra su padre. Ninguna de estas formas de actuar es buena.
  2. Pensar en la obediencia como parte de un proceso natural que se va desarrollando en el niño. Si le damos su espacio para que desarrolle su voluntad, obedecerá por libre elección.

Y esto es lo que queremos que suceda, que el pequeño aprenda a obedecer sin imposiciones, sin servidumbres ni mente cerrada que obedece porque sí. Tampoco es cuestión de llevarlo al otro extremo, el de la desobediencia y el caos. Libertad y disciplina son dos partes clave que no pueden existir una sin la otra.

Los tres niveles de obediencia según Montessori

Para que los niños desarrollen una obediencia saludable, lo primero en lo que debemos trabajar es en desarrollar su voluntad. María Montessori propuso tres niveles para su desarrollo: voluntad dirigida por los instintos naturales del niño, cuando la voluntad ya pasa a ser consciente y, por último, el niño controla ya la voluntad conscientemente y muestra disposición por obedecer.

Primer nivel de obediencia

Este nivel se da en niños de menos de tres años. Aquí obedecen de acuerdo a sus impulsos naturales; no tienen conciencia ni voluntad desarrollada como para obedecer a sus cuidadores.

Por lo tanto, para obedecer, el niño, primero, tiene que desarrollar su voluntad, y esto lo hará a través de la práctica e irá pasando, poco a poco, a los niveles siguientes.

Segundo nivel de obediencia

Una vez que el niño, con la práctica, ha desarrollado su voluntad, puede obedecer todo el tiempo. Utiliza su voluntad para seguir la tuya y, aunque este pareciera el objetivo final, María Montessori observó otro nivel de obediencia superior.

Tercer nivel de obediencia

Aquí el desarrollo mental es superior y el niño es capaz de entender que los padres quieren y desean lo mejor para él, y se da cuenta de que él también quiere eso. Por eso, se percatará de que, si recoge sus juguetes, tendrá una habitación ordenada que le gustará más y querrá limpiar las cosas que ensucia porque sabe que es lo mejor.

El desarrollo de la voluntad del niño con la práctica

El niño puede usar su voluntad para obtener el nivel de obediencia que se desea. Esta voluntad, como todo, puede entrenarse a base de práctica, pero ¿cómo podemos practicar dicha voluntad?

  • Evitar siempre influir con nuestras decisiones los gustos y preferencias de los niños.
    Niño jugando entre las piernas de su madre aplicando la obediencia según Montessori.
  • Aplicar siempre consecuencias por sus acciones en lugar de castigos. Cuando el niño se niega, por ejemplo, a recoger sus juguetes, no podemos entrar en una batalla a ver quién puede más. Ahí es cuando, con actitud firme y serena, debemos decirle “parece que no quieres tus juguetes porque no quieres recogerlos”. En ese momento, el niño se enfrenta a dos opciones, por lo que empezará a obedecer cuando vea cuál es la opción más inteligente. Así pues, las consecuencias que impongamos tenemos que cumplirlas siempre.
  • Evitar tomar decisiones que nos parecen “mejores” a nosotros después de que el niño ya haya tomado una. Por ejemplo, si él ha decidido comerse un sándwich de jamón de York, no le digas que mejor de pavo, que es más sano. Si cambiamos su elección una vez ya la ha hecho, el pequeño se sentirá anulado y se producirá una lucha entre voluntades, la tuya y la suya.
  • Proporcinarle varias opciones para fomentar su libre elección. Por ejemplo, puedes preguntarle si quiere ir al parque o al centro comercial, si prefiere leche o zumo, o si quiere montar en el tobogán o en columpio.

La obediencia según Montessori en la educación

Ya hemos visto que la obediencia va íntimamente relacionada con la voluntad y que es esencial que los niños desarrollen su voluntad de una forma natural, sin forzar nada y sin obligar. Aplicar la obediencia según Montessori es dejar que nuestros hijos desarrollen una voluntad y sean capaces de entender que obedecer no es otra cosa que hacer algo que va a ser positivo para ellos.

Ha quedado claro que, como todo, la voluntad puede practicarse y que hay algunas opciones que podemos seguir para conseguir que nuestros hijos desarrollen una obediencia sana. Con paciencia, amor y creatividad, podemos poner en práctica ejercicios que ayuden a desarrollar esa voluntad que está creciendo en nuestros niños.

  • Montessori, Maria. (1915). Manual práctico del Método Montessori. Barcelona: Araluce.
  • Montessori, Maria. (1984). El niño: el secreto de la infancia. México: Diana.
  • Montessori, Maria. (2004). The Absorbent Mind.