Niños que excluyen a otros: ¿cómo actuar?

Es muy importante trabajar las habilidades sociales con los niños desde pequeños, para prevenir comportamientos de exclusión entre pares a futuro.
Niños que excluyen a otros: ¿cómo actuar?
Maria Fátima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fátima Seppi Vinuales.

Última actualización: 25 abril, 2022

El patio de la escuela puede ser un lugar lleno de juegos y de risas, pero también de desencuentros. Aquí, los niños y niñas interactúan, toman decisiones respecto de quiénes les agradan y quiénes no y entablan sus primeras relaciones sociales por sí mismos.

Muchas veces, podemos comprobar que en la dinámica espontánea hay niños que excluyen a otros pares y los adultos no siempre sabemos bien qué hacer. Si este es tu caso, puedes seguir leyendo para entender más sobre el tema.



Niños que excluyen a otros: ¿cómo actuar?

A continuación, te vamos a acercar algunas recomendaciones para enfrentar mejor esta situación con tus hijos.

Pregunta y escucha

Es importante que no des por supuestos los motivos por los cuales los niños excluyen a otros de su edad.

Muchas veces, los adultos creen saberlo todo respecto a la vida o al comportamiento de sus hijos, pero en la escuela se presentan muchas situaciones que se desconocen.

“Me llama la atención que nunca quieres jugar con X. ¿Pasa algo?”: esta puede ser una pregunta para iniciar una conversación si crees que es tu hijo quien excluye a otros.

Madre hablando con su hija sobre el cáncer.
No dejes de encontrar un momento para preguntarle a tus hijos acerca de la situación que se lleva adelante en el ámbito escolar o social.

Reflexiona acerca de los motivos

Una vez que sepas qué sucede en ese contexto y conozcas el motivo, piensa la mejor forma de actuar antes de ejecutarla.

A veces, los niños deciden no juntarse con determinado compañero porque les hace bulas o porque los agrede de alguna manera.

No es lo mismo enterarte de que tu hijo excluye a un compañero de un grupo porque se comporta de modo agresivo, a enterarte de que lo excluye porque tartamudea al hablar. En un caso, se trata más bien de una defensa, mientras que en el otro, se trata de un acto de discriminación que no debería permitirse.

No obligues a tu hijo a que simpatice con alguien, pero enséñale a no ser desagradable

Tu pequeño no tiene que ser amigo de todos sus compañeros, sobre todo de aquellos que no le caen bien. Pero eso no implica ponerse en contra de alguien o nunca participarlo de un juego.

También, es importante enseñarle a tu hijo que existen diferentes grados de intimidad en las relaciones sociales. Que a veces está bien jugar de a dos, pero que además se puede divertir en aquellos juegos de grupo en los que participen todos.

Anímalo a ponerse en lugar de ese compañero al que se excluye

Fomenta la empatía y anima a tu hijo a pensar cómo se sentiría si fuera él mismo quien no tuviera con quién jugar en el recreo. Incluso, puedes ensayar la estrategia en casa, con alguna situación que le resulte conocida. Por ejemplo, ¿cómo te sentirías si siempre invitara a tu hermanita a mirar películas en nuestra cama y te dejáramos afuera?

Muchas veces, y dependiendo de la edad, a los niños les resultan graciosas ciertas conductas, pero no son capaces de proyectar o de medir el alcance que tienen ni el daño que pueden hacer.

Presta atención a la frecuencia de este evento

No es lo mismo que se trate de un asunto aislado, de una “mala semana” en el grupo, a que se trate de un episodio reiterado o prolongado.

Haz un seguimiento del tema

Aunque escuches a tu hijo y tomes cartas en el asunto, no creas que es suficiente. Es importante que luego sigas preguntando cómo se dan las cosas y si algo ha cambiado en el grupo. El rechazo entre pares tiene gran impacto en el desarrollo psicológico y emocional de los chicos, por lo cual no hay que restarle importancia.

Ayúdalos a ser parte y a hacer parte

En ocasiones, para que los chicos sean parte de un grupo, debemos acompañarlos. Por ejemplo, cuando los niños quedan afuera del entorno de pares porque se organizan actividades extra escolares y nosotros, como adultos, no los llevamos ni les permitimos ir. Luego, no tendrán anécdotas para compartir o no entenderán ciertos temas de conversación.

Involucra a la comunidad educativa

De acuerdo a la gravedad del conflicto, es crucial que los maestros sepan que hay una situación incómoda entre los compañeros. A veces, ellos no lo perciben porque sucede en los recreos y durante el juego, pero no en la hora de clase.

De este modo, podrás darle herramientas para que organicen dinámicas de integración y para fomentar el desarrollo de habilidades sociales, que les permita a los niños conocerse y mejorar la convivencia escolar.

Profesora enseñando a sus alumnos la autogestión del aprendizaje.
Fomentar la integración en la escuela y en el hogar es una estrategia importante para ayudar a desarrollar la empatía y las habilidades sociales.

Qué cuestiones debemos evitar los adultos

A continuación, algunas recomendaciones para tener presentes en casa son las siguientes:

  • No subestimes lo que le sucede a tu hijo. No exageres ni lo conviertas en algo personal, pero tampoco lo tomes como “cosas de niños”. Pregunta y explora más. En ocasiones, aparecen primeras señales de una dinámica mucho más compleja de exclusión.
  • No reacciones mal, evita echar culpas. De nada sirve que vayas a gritarte con otros padres o con los maestros. Intenta conservar la calma y pensar de qué manera puedes ayudar. Por otro lado, evita las frases que buscan responsables, como “es que no prestas los juguetes”, “siempre has sido mal humorado”. Culpar a tu hijo solo crea más inseguridad y no lo ayuda a resolver el problema. Incluso, lo único que logras es que no quiera contarte nada más.



Mirarnos al espejo

Quizás esta sea una de las partes más difíciles: preguntarse cómo uno es y cuál es el ejemplo que se le da a los hijos.

Al mirarnos a nosotros mismos, podremos descubrir que más de una vez tenemos comportamientos segregatorios y ahí también comunicamos valores. Clase, religión, etnia, apariencia y muchos aspectos más forman parte de las conversaciones cotidianas del hogar. Si nos damos cuenta de que, en ocasiones, no somos el mejor ejemplo, es un buen momento de revertirlo.

La crianza y la educación de los niños y niñas es un asunto que nos interpela y desafía.

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  • Muñoz de Bustillo, Mª Carmen , & Martín, Eduardo (2009). Un análisis contextual de la preferencia y el rechazo entre iguales en la escuela. Psicothema, 21(3),439-445.[fecha de Consulta 18 de Abril de 2022]. ISSN: 0214-9915. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=72711821016
  • García-Bacete, Francisco-Juan; Lara Carrión, Ana; Monjas Casares, Mª Inés ¿POR QUÉ LOS NIÑOS NO QUIEREN JUGAR CON OTROS NIÑOS? UN ANÁLISIS EXPLORATORIO DE LOS MOTIVOS DE RECHAZO ENTRE IGUALES. International Journal of Developmental and Educational Psychology, vol. 1, núm. 1, 2005, pp. 257-268 Asociación Nacional de Psicología Evolutiva y Educativa de la Infancia, Adolescencia y Mayores Badajoz, España