Niños arco iris: ¿cómo reconocerlos?

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz Martín
· 10 junio, 2019
Si tienes la suerte de ser padre de un niño arco iris, este te enseñará cada día el significado de la bondad y la alegría de vivir.

Cada persona es un mundo. Todos los pequeños son especiales a su propia manera y no es necesario encasillarlos ni etiquetarlos. Sin embargo, en ocasiones, saber que nuestro hijo tiene ciertas cualidades puede ayudarnos a comprenderlo y ser una mejor guía para él. Por eso, hoy hablaremos de una categoría de infantes muy especiales: los niños arco iris.

Niños arco iris: la calma tras la tormenta

Una de las cualidades más particulares de estos niños es que nacen después de que la familia haya sufrido la pérdida de un hijo anterior. Bien sea por muerte gestacional o perinatal.

La pérdida de un embarazo o un bebé con poco tiempo es una situación más frecuente de lo que cabría pensar, y también más dolorosa. Los padres deben enfrentarse a un duro trance que suele ir acompañado de la incomprensión de aquellos que no han atravesado una situación similar.

Cada persona y cada familia realiza su duelo lo mejor que puede y en el periodo de tiempo que, personalmente, necesita. Es común, en ocasiones, necesitar de acompañamiento psicológico para integrar la pérdida en nuestra historia.

Sin embargo, tras este duelo, los niños arco iris llegan como un regalo divino, trayendo consigo la esperanza y la renovación. En ningún caso nacen para sustituir al hijo anterior, pero sí son niños que suelen llenar de alegría y armonía sus familias.Niños arco iris: ¿cómo reconocerlos?

¿Cómo reconocer a los niños arco iris?

Esta categoría de niños tan especiales, que comenzaron a llegar al mundo a partir del año 2000, cuentan con las cualidades necesarias para enseñarnos a ser un poquito mejores cada día.

Todo corazón

Los niños arco iris son la encarnación de la bondad y la compasión. Son seres generosos, amorosos, cariñosos, tiernos y sensibles. Abrazan y cuidan espontáneamente a quienes perciben que lo necesitan. Además, no son combativos ni agresivos, nunca promoverán el conflicto ni querrán participar de él.

Son niños sensibles y espirituales, con la capacidad de leer y comprender los sentimientos de los demás, y de moverse con facilidad en esta esfera.

Maestros de la gestión emocional

Estos pequeños tienen la capacidad de abandonar rápidamente las emociones negativas y transformarlas. Son capaces de recuperarse y superar fácilmente las situaciones adversas; no se quedan estancados en la negatividad.

Por lo mismo, son niños con una gran facilidad para perdonar. De una u otra manera saben innatamente que todos somos humanos y estamos aquí para aprender, por ello no se aferran al enojo y pasan rápidamente a otra cosa.

Creativos y obstinados

Los niños arco iris tienen una enorme capacidad de aprendizaje. Es probable que desde pequeños comiencen a destacar por encima del resto de niños en cualquier tipo de habilidad (idiomas, deportes, música).

Además, son muy creativos y sienten un gran entusiasmo por aprender. Cuando tienen un interés concreto, fluyen fácilmente con el mismo, comprendiendo y aprendiendo a la primera. Esto, sumado a su gran determinación, hará que no paren hasta lograr su meta.

Pura energía

Los niños arco iris son activos, valientes y poseen una gran fuerza interna. Son realmente enérgicos, nunca paran y apenas necesitan dormir. Esto puede traer de cabeza a sus padres, que pueden, incluso, llegar a pensar en algún problema psicológico como la hiperactividad. Pero, al contrario, simplemente son niños animados y enérgicos, sin miedo a nada.Niños arco iris: ¿cómo reconocerlos?

Familias armoniosas

Estos pequeños suelen nacer en el seno de familias pacíficas y funcionales. Núcleos familiares libres de conflictos y provistos de amor. Nacen en contextos capaces de acompañar y potenciar sus virtudes, y dispuestos a nutrirse de las enseñanzas que ese pequeño corazón puro comparte cada día.

¿Cómo actuar si mi hijo es un niño arco iris?

Lo principal será que disfrutes del privilegio de ser su padre. Los progenitores de estos niños suelen reportar tener una muy buena relación con ellos, los consideran una verdadera alegría y unos pequeños maestros espirituales.

Estos niños llenan sus familias de felicidad, armonía y positivismo. Sin embargo, a cambio, necesitarán unos padres capaces de guiarlos y potenciar sus habilidades.

Como padre deberás comprender su gran sensibilidad y tendrás que ayudarlo a comprenderla él mismo. Tendrás que acompañarlo cuando en ocasiones sienta que no encaja en este mundo. Pero, sobre todo, has de recordarle que se ame, que se acepte y se exprese tal como es, y que nunca olvide su gran valía.

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