Música clásica para niños: qué escuchar

Francisco María García · 29 septiembre, 2017

Ritmo desde el vientre materno. Muchas mamás ponen música clásica al bebé durante el proceso de gestación, pues ambos se benefician de sus efectos. En el caso de los bebés, a partir de la semana 20 tienen la capacidad de oír.

Desde ese momento la música afecta positivamente el sistema circulatorio, estimula las células y favorece al desarrollo del cerebro.

En el caso de la madre, la música propicia estados de ánimos favorables que el bebé puede percibir. Cuando la madre se relaja escuchando música y se concentra es su respiración, los latidos del corazón se van acompasando y son un estímulo para el bebé.

¿Por qué música clásica para niños?

Algunos estudios aseguran que la música clásica es beneficiosa para los niños en múltiples formas desde los primeros años. La mayoría de esos beneficios están relacionados con las zonas del cerebro que se estimulan debido al tipo de ritmos y composición. Algunas de esos beneficios en los niños son:

  • Estimula emociones positivas.
  • Aumenta la concentración y atención.
  • Estimula la creatividad.
  • Incrementa las habilidades matemáticas.
  • Sirve como medio de expresión.
  • Desarrolla la expresión corporal.
  • Favorece la interacción social.
  • Estimula la elaboración de recuerdos, lo cual aumenta las capacidades intelectuales
  • Reduce los niveles de estrés y ansiedad.
  • Disminuye el dolor, en caso de que exista.
  • Si el niño, además de escuchar música clásica, toca algún instrumento, desarrolla la disciplina y la responsabilidad.
Una banda escolar de música clásica

Cuando el estudio de la música es formal, existen otros beneficios como el aumento de las habilidades de lectura y del coeficiente intelectual. La música incluso tiene efectos terapéuticos en problemas como la dislexia.

El tipo de música clásica para niños depende de lo que se quiera estimular

Docentes, músicos y padres han estudiado los efectos de la música en los niños. Se ha llegado a algunas conclusiones interesantes sobre el tipo de música dependiendo del instrumento que predomine:

Instrumentos de cuerdas: mejoran la concentración al momento de estudiar.

Percusión: desarrolla la motricidad gruesa, pues estimula el cuerpo completo del niño.

Todos los tipos de música clásica: por tener una estructura compleja, escucharla introduce al niño en las emociones y la estructura del lenguaje.

¿Qué escuchar?

 Para bebés:

  • La canción de cuna clásica de Brahms, Lullaby.
  • El Nocturno Nº 2 de Chopin.
  • El Concierto para clarinete y el Concierto para piano no. 21, el Concierto para piano No. 23 y el Segundo movimiento del Concierto para violín No. 3  de Mozart.
  • Air Suite orquestal No. 3 de Bach.
  • Para Elisa (Für Elise), Claro de luna y la Sonata n. 8 en C menor de Beethoven.
  • El Adagio de Albinoni.

Estas son piezas cuya composición, armonía y belleza resultan altamente relajantes, por lo que ayudarán a regular el ritmo cardíaco del bebé, lo sosegará y le ayudará a conciliar el sueño con facilidad.

Para concentrarse

En niños de más edad, el listado anterior puede servir para estudiar. Otra opción es el Primer movimiento de la Sonata para piano en Re mayor K.448 de Mozart. También la Sonata para piano No.11, K 331, III Alla Turca  y la Sonata No. 15, K. 545 del mismo autor.

Para jugar y estar en movimiento

El primer movimiento de La Primavera de Vivaldi o El tercer movimiento del Verano del mismo compositor son opciones muy buenas para la hora de jugar ya que son piezas que despiertan vigor, entusiasmo y alegría. Otra opción alegre y dinámica es la Danza húngara No. 1 de Brahms.

También en esta lista se pueden incluir el Concierto para flauta BWV 1044 Allegro de Bach. Por otra parte la Sonata No.12 en Fa Mayor de Mozart es otra excelente opción.

Para jugar o correr

Hay muchos ejemplos de músicas y composiciones muy dinámicas. Es el caso de la Marcha Radetzky Op. 228 de Johann Strauss, Marcha de Pompa y circunstancia, #1 Op.39 de Edward Elgar.

La música permite experimentar muchas modalidades de juego

Romance para los más sensibles

La bella durmiente de Tchaikovski es todo un clásico y su belleza es cautivadora, especialmente para los pequeños más sensibles, soñadores y de carácter dulce. También está Clair de Lune de Debussy, entre otras de gran popularidad.

Otras opciones

La lista de piezas clásicas será tan variada y extensa como lo sean los gustos musicales de los padres y de otras figuras de influencia importantes en la vida de los niños. Ellos son los responsables de propiciar esos primeros contactos con la música clásica y lograr un buen acercamiento. Poco a poco, los niños irán desarrollando sus propios gustos y preferencias y teniendo canciones preferidas.

Si los padres no son especialistas, en Internet existen listas predeterminadas que pueden servir de gran ayuda. Sólo hace falta poner en el buscador las variables que se requieren, como por ejemplo: ”música clásica para niños”, o bien ”música clásica para bebés”.

También se puede optar por los proyectos musicales de artistas que presentan un estilo neoclásico. Vanessa Mae, Yiruma, Lindsey Striling, The Piano Guys, Two Cellos, son algunos de los más populares en este ámbito y todos son una excelente opción, incluso para nosotros mismos. ¡Sus propuestas son realmente preciosas!

Muchas de estas maravillosas piezas se encuentran disponibles en línea en diversas plataformas audiovisuales. El contenido está al alcance de todos, sin costo alguno, así que no tenemos más excusas para no recurrir a estos clásicos que nos brindan tan grandes beneficios en la formación de los más pequeños.