Mi hijo no quiere ir a clase ¿qué hago?

Lorena González · 7 diciembre, 2018
Esto es lo que puedes hacer si tu hijo no quiere ir a clases, presta atención

Para algunos padres puede ser un sufrimiento tener que llevar a sus hijos al colegio. No por tener que madrugar o necesitar cuadrar el horario sino porque muchas veces nuestro hijo no quiere ir a clase o va a regañadientes. Esta situación hace muchos padres se encuentren en un mar de dudas ante qué hacer si su hijo no quiere asistir a clases, buscando en todo momento la mejor manera de actuar sin que afecte a su pequeño o pequeña.

Qué hacer si tu hijo no quiere ir a clase

Investigar y comunicarnos

La falta de motivación en el colegio puede tener su origen en muchos factores ligados al entorno y la personalidad del niño.

No querer ir a clases puede ser normal cuando nuestros pequeños se encuentran en un proceso de adaptación a las clases, empiecen en un colegio nuevo o vuelvan a la rutina después de las vacaciones. No obstante, si vemos que este proceso se extiende a pesar del paso de los días, este comportamiento deja de responder a un simple proceso de adaptación. A partir de ese momento, hace falta investigar qué puede estar pasando que para que nuestro hijo no quiere ir a clases.

Analiza los cambios que puedan haber surgido, si se ha peleado con algún compañero de clase, si no le gusta alguno de sus profesores…

2. Comunícate con tu hijo

Es importante que como padres tengamos en cuenta en qué momento empezó a presentarse esta situación. Piensa que si el niño asistía normalmente a clases y todo parecía ir muy bien hasta que un día las mañanas se convirtieron en una tortura, es por algo. Debe haber algún motivo para que esto esté sucediendo.

La mejor manera para actuar en estos casos es hablar con él de una forma calmada para que se sienta agusto de comunicar lo que siente. Hazle ver que no le vas a regañar sino que lo entiendes y que estarás apoyándolo en cualquier circunstancia.

3. Habla con la maestra

Además de hablar con tu hijo, debes comunicarte con la maestra lo más rápido posible o con el psicólogo del centro, ya que ellos deben estar al tanto de todas las cosas que le están sucediendo a los niños dentro del colegio.

Nunca dejes pasar por alto la negativa de tu hijo de ir a cualquier otro lugar. Por lo general les encanta encontrarse con sus amigos del colegio fuera de él así que si ya no quiere ir a jugar por ahí puede ser un factor a tener en cuenta.

4. Comunícate con otras madres y padres

Otra buena opción para dilucidar el problema puede ser conversar con otras mamás y papás. De esta forma podrás conocer si es solo tu hijo el que tiene problemas para asistir a clases o hay otros que tampoco se sientan agusto en dicho lugar. Además, a lo mejor lo mejor los otro niños les han contado a susprogenitores alguna cosa sobre tu hijo.

5. ¿Descansa bien?

Si crees que el motivo de que tu hijo no quiera asistir a clases es debido a que no le gusta levantarse temprano cada día, entonces toca empezar a supervisar la hora en que se va a dormir cada noche. Quizá a pesar de estar acostándose temprano no logre descansar lo suficiente para recuperar toda la energía necesaria.

Puede que su habitación no cuente con los requisitos para ser un lugar de descanso si en ella predominan el desorden y los colores fuertes o si entra demasiada luz. Otra razón de que los niños no sean capaces de descansar por las noches es que presenten problemas para respirar, algo muy frecuente.

Por supuesto, si tiene algún problema psicológico o alguna preocupación su descanso se puede ver gravemente afectado.

6. Su comportamiento en otros contextos

No te olvides de observar el comportamiento de tu hijo en otros ambientes. Por ejemplo, si no se encuentra cómodo cuando sus padres no se encuentran en el mismo lugar, puede que tenga problemas de inseguridad e independencia, y que dependiendo de su edad habría que trabajarlo de una u otra forma. Una manera de fijarte en este tipo de situaciones será dejar a tu pequeño en algún lugar que le guste, como una fiesta de cumpleaños o la casa de sus abuelos.

Lo mejor para estos casos es buscar ayuda profesional y trabajar en mejorar la comunicación con tu hijo o hija. Debe saber que estas para escucharlo y para brindarle tu apoyo en cualquier circunstancia.

La seguridad es una de las cosas más importantes que un padre puede proporcionar a sus hijos, así que no dejes de hacerlo. Observa qué puede estar pasando a tu pequeño y no olvides, comunícate con él siempre y durante toda su vida.