Cómo mejorar la relación madre e hija

Aunque no hay nada más verdadero que el amor entre una madre y una hija, lo cierto es que sus relaciones no siempre son fáciles. Si en tu caso puedes potenciar tu trato con tu niña, y además estás decidida a cambiar esta situación, no lo dudes y toma nota. Estos aspectos te permitirán mejorar la relación madre e hija.

Consejos para mejorar la relación madre e hija

Pasad tiempo juntas

Es fundamental que dediquéis cierto tiempo a realizar actividades que os unan. A pesar del trabajo, pensad que hay momentos que pueden ser ideales, como los fines de semana. Una buena idea para pasar una velada agradable con tu niña es organizar actividades divertidas que os gusten a las dos. Pensad en cuál puede ser precisamente esa actividad que ambas necesitáis hacer juntas.

Conoceos mejor

Aunque conozcamos mucho a una persona, seguro que siempre es capaz de sorprendernos. Es clave descubrirse en todos los aspectos y aceptar así las características que os definen y os hacen ser quienes sois realmente.

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Para mejorar la relación madre e hija, esto es primordial. A la hora de conocerse, se requiere de mucha escucha, principalmente activa. Cuando se discute, se tiende a no escuchar.

La diferencia entre tú y tu hija es solo superficial. En el fondo ella es un ser igual a todos, alguien que necesita amor

-Don Barthelme-

Sin embargo, si nos detenernos unos instantes para saber qué tiene que decir al respecto la otra persona, quizá lleguemos a un entendimiento. En definitiva, hay que mostrarse siempre abierta a escuchar. De lo contrario, parecerá que no tenemos ningún tipo de interés al respecto.

Trabajad la asertividad

Es clave tanto en un sentido como en el otro que trabajéis valores como la asertividad. Hay que tener en cuenta que cada una es diferente. De hecho, nuestra manera de pensar también lo es, así que intentar ponerse en el lugar de la otra y entenderla, por poco que se parezca su modo de pensar al nuestro, será algo clave para lograr tener una buena relación madre e hija.

Respeta su necesidad de tener espacio

Es fundamental saber respetar determinadas necesidades de las hijas. Por ello, sin ir más lejos, la madre deberá entender que su niña no siempre querrá pasar tiempo con ella. Recordad que también tiene una serie de amistades y demás con las que, lógicamente, querrá estar.

Recuerda que nunca es tarde para demostrar lo mucho que quieres a alguien

 

Por supuesto, tu hija ya sabe que la quieres. Asegúrate de alabar sus esfuerzos por encima de todo. Es importante que sepa en todo momento que tratando una y otra vez, y aprendiendo a lidiar con el fracaso, conseguirá el éxito en la vida. Con tu apoyo, tendrá una actitud positiva. Ríe y sonríe junto con ella. Transmitir valores y sentimientos como el amor, la confianza, la seguridad y momentos que queden plasmados en la cabeza es algo que no tiene precio, y que os unirá como nunca antes.

Sé constructiva

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Las relaciones, de igual modo que las críticas, han de ser constructivas. Enséñale los valores que consideres más importantes a tu hija. Explícale que en toda ocasión hay una forma correcta de hacer las cosas. De ese modo, ella misma se irá formando su propio criterio. Y, sin lugar a dudas, esas serán las bases para crear una relación sana entre ambas, generando un vínculo para toda la vida.

Además, ten en cuenta que no habrá nada mejor que la sinceridad para ir estrechando verdaderos vínculos con tu hija. Procura realizar una comunicación honesta, ya que servirá de base para que en un futuro ella pueda confiar en ti absolutamente.

¿Y si tu hija todavía es una niña?

En esta etapa, tendrás que tener especial atención al tipo de trato que tienes con la niña. Lo más recomendable es ejercitar la escucha y el diálogo desde la primera infancia. De este modo lograrás filtrar en lo posible los mensajes que pueden bloquear el auténtico desarrollo de la personalidad de la chica.

Hay que tener en cuenta especialmente que es en esta etapa, durante la primera infancia, cuando suelen emerger los conflictos. Esto es entre los 3 y los 5 años, y durante la pubertad y la adolescencia. En cualquier caso, son dos períodos en los que se ponen de relieve la propia identidad. Además, la persona es emocionalmente vulnerable, por lo que tú, como madre, tendrás que tenerlo en cuenta.

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