Manchas de nacimiento y lunares: ¿cuándo hay que acudir al médico?
¿Te has preguntado alguna vez si esas manchas de nacimiento y lunares que tiene tu hijo son normales? A veces basta con estar bañándolo o cambiándole de ropa para percatarte de una pequeña señal en su piel que no habías visto antes y cuestionarte si deberías consultarlo con el pediatra.
Aunque la mayoría de las manchas de nacimiento son benignas, conocer qué cambios conviene vigilar puede ayudarte a distinguir entre una marca habitual y una que merece una revisión médica. Si algo te preocupa, un buen seguro de salud te permite consultar de inmediato con especialistas para salir de dudas y quedarte tranquila.
¿Qué tipos de manchas de nacimiento pueden aparecer en los bebés?

Las manchas de nacimiento pueden tener formas, tamaños y colores muy diferentes. Algunas son rojizas o rosadas y están relacionadas con los vasos sanguíneos, mientras que otras son más oscuras y se deben a una mayor concentración de pigmentos en la piel. También hay marcas que pueden hacerse visibles después del nacimiento, durante las primeras semanas o meses de vida.
De acuerdo con los expertos, las manchas de nacimiento se clasifican principalmente en vasculares y melanocíticas/pigmentadas. Entre las primeras resaltan el nevus simplex (conocido como “picadura de cigüeña” cuando aparece en la nuca) y las manchas en vino de Oporto. Entre las pigmentadas se encuentran la melanocitosis dérmica y los nevus melanocíticos congénitos.
La buena noticia es que muchas de estas marcas son benignas y algunas incluso pueden aclararse o desaparecer con el tiempo. Otras, en cambio, pueden aumentar de tamaño a medida que crece el niño, por lo que conocer su aspecto habitual es clave.
¿Y qué pasa con los lunares durante la infancia?
Los lunares son muy frecuentes durante la infancia y la adolescencia. Es normal que aparezcan nuevos con el paso de los años y que algunos aumenten de tamaño a medida que crece el niño. Por eso, descubrir un nuevo lunar no significa necesariamente que haya un problema.
También pueden producirse pequeños cambios en su aspecto sin que esto implique una enfermedad. Lo importante es prestar atención a cambios llamativos o que se produzcan en poco tiempo, en especial si afectan a su forma, color o tamaño.
Más que contar cuántos lunares tiene tu hijo, lo recomendable es conocer cómo son habitualmente. Así será más fácil detectar si alguno empieza a verse diferente y saber cuándo merece la pena enseñárselo al pediatra o al dermatólogo.
Aprende a reconocer las señales de alarma
Para saber cuándo un lunar puede necesitar una revisión, los especialistas de la Clínica Mayo recomiendan utilizar la regla ABCDE, una herramienta sencilla que también puede ayudarte en casa. Solo tienes que seguir las letras del abecedario para recordar en qué detalles fijarte:
- A, de asimetría: una mitad del lunar tiene una forma diferente a la otra.
- B, de bordes: presenta bordes muy irregulares, dentados o poco definidos.
- C, de color: tiene varios colores o muestra cambios llamativos en su pigmentación.
- D, de diámetro: supera aproximadamente los 6 milímetros, aunque el tamaño por sí solo no indica que sea peligroso.
- E, de evolución: cambia de forma, tamaño, color o relieve con el tiempo.
No es necesario que un lunar de un bebé cumpla todos los criterios para consultar: la presencia de una o varias de estas características, en especial si se trata de un cambio reciente, es motivo para pedir una valoración médica.
¿Cuándo hay que acudir al médico?
La mayoría de las manchas de nacimiento que aparecen durante la infancia son benignas y pueden crecer a medida que lo hace el niño. Aun así, si una marca crece rápidamente, cambia de color o forma, sangra, duele, pica de manera persistente o presenta cambios en su superficie, conviene consultarlo con un especialista.
En el caso de los lunares, un artículo publicado en la revista académica JAMA Pediatrics sugirió que algunos de los motivos de revisión inmediata son que el lunar tenga diferentes colores, una forma muy irregular, un tamaño grande o que el niño tenga un número elevado de ellos.
Esto no significa que exista necesariamente un problema. El melanoma o cáncer de piel es poco frecuente en la infancia, pero una valoración médica permite determinar si la lesión necesita seguimiento. Recuerda que si algo en la piel de tu hijo te genera dudas, no esperes más y pide cuanto antes una cita con el pediatra o el dermatólogo.
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