Los abuelos dejan huellas en el alma de los nietos

Los abuelos dejan huella en el alma de los nietos, pues su amor es tan profundo, incondicional e inmenso que no pueden evitar demostrarlo de todas las formas posibles. Estos ángeles de la guarda en vida son la fuente de sabiduría y ejemplo de vida de muchos niños que los toman como modelo.

Estos seres únicos y especiales convertidos en puntos cardinales de nuestra infancia, marcan a fuego nuestros corazones con cada momento compartido devenido en el más memorable recuerdo o en una adorable anécdota con exceso de ternura.

Por eso, en esta oportunidad, decidimos homenajear a aquellas personas que son la base de la vida de toda criatura dado que ayudan durante la formación del carácter y la personalidad del infante, sacando lo mejor de cada niño e intensificando sus emociones y sentimientos al máximo.

Los abuelos dejan huellas y, especialmente, enseñanzas

Los abuelos no solo son la brújula de cualquier niño, sino también sus eternos cómplices. Ellos prefieren abrazar a sus nietos para tranquilizarlos, antes que juzgarlos o señalarlos. Son los recuerdos felices, las sonrisas, travesuras y los caprichos cumplidos.

Además, los abuelos enseñan a sus nietos a ser pacientes ofreciéndoles su apoyo emocional y sus consejos en momentos de crisis e inestabilidad, así como también les ayudan a superar cualquier pérdida o desvinculación familiar, por muy dolorosa que sea.

Gracias a estos seres ‘corrugados’, la comunicación de la criatura se torna más emocional porque los abuelos tienen el don de corregir de modo diferente, ayudando al menor a ser más crítico y a ver la vida con otros ojos, compartiendo sus historias, saberes y conocimientos adquiridos a lo largo de su vida.

Transmiten aficiones como caminar, cuidar de las plantas y cocinar, pero también inculcan la tradición y las historias familiares. Tienen la capacidad de llenar la vida de los nenes con canciones, juegos y cuentos de antaño, los cuales se caracterizan por su impactante belleza y útiles enseñanzas.

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Los abuelos dejan huellas en el alma, y en el corazón

Aun con cierta de dificultad para mirar de lejos, los abuelos tienen la capacidad de ver -sin recurrir a anteojos- todo lo bueno de sus nietos, esas criaturas maravillosas llenas de magia y aparentemente carentes de lado oscuro. Para ellos, esos niños que alegran su vida, son los mejores del mundo y no tienen defectos.

Estos personajes que lucen en sus frentes pentagramas que la vida se encargó de componer experimentan un amor y una devoción por sus nietos con una magnitud que los supera, motivo por el que no pueden evitar demostrarlo de mil formas posibles.

La sumatoria de esos pequeños detalles que consisten en las más inmensas muestras de aprecio, reflejan nada más ni nada menos que el cariño y admiración que despiertan en ellos las criaturas. Así, los niños perciben esta generosidad desbordada como un cariño desmedido que los embelesa.

Sin dudas, los abuelos representan los sentimientos y emociones de cualquier chico en su máxima intensidad. Pues estos seres entrañables e inolvidables mantienen el trato paciente, permisivo y comprensivo de consentimiento que los padres -lógica y naturalmente- no suelen darle a los pequeños.

Por todo esto y mucho más suele afirmarse que esos héroes de la infancia con cabellos blancos son uno de los mejores regalos que la vida puso a disposición de todo niño. Tanto, que estas raíces son capaces de dejar una marca emocional imborrable en el alma y en el corazón de sus nietos.

Amor por los abuelos

Los abuelos, fanáticos de sus nietos

Los secretos compartidos, dedicación, respeto e incondicionalidad conforman la carrera que facultó a estas personas mayores para que obtengan el doctorado en amor que tan recordados los vuelve. La vida pone en su camino la oportunidad de corregir con sus nietos los errores que cometieron con sus hijos.

Y los nietos son felices porque encuentran en esta casualidad de la vida y del destino, el modo de escapar al corsé de las normas con amor y cariño. Se sienten reyes sin corona que nunca podrán ser destronados de ese corazón un tanto envejecido que late pura y exclusivamente por ellos.

No cabe duda: los abuelos son fans de sus nietos y se sienten obligados a reforzar su talento y perseverancia, así como a celebrar cada triunfo. No hay quien mire a una criatura con tanta ternura como esos abuelos maravillados ante la magia del paso del tiempo.

De este modo, el cuidado de los abuelos refleja un amor incondicional y puro, repleto de momentos únicos e irrepetibles. Ese cariño forma a los niños y los protege de una manera que puede no ser siempre comprensible, pero que en cualquier caso es indescriptible.

Quienes tuvieron la fortuna de compartir estos momentos y sensaciones con sus abuelos entienden la importancia que tuvieron en su infancia y el impacto que implicó en su vida adulta, donde llevan aún esa entrañable e indeleble cicatriz en el alma.

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