Las emociones que no aceptas se reflejan en tus hijos

Muchos de los comportamientos y enfermedades de los niños son solo un reflejo de las emociones mal gestionadas de sus padres. Si tú cambias, él mejorará.
Las emociones que no aceptas se reflejan en tus hijos
Elena Sanz Martín

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín.

Última actualización: 07 agosto, 2022

Lo mejor que una madre puede hacer por su hijo es cuidar de sí misma. No podemos amar correctamente a otros si no nos amamos primero a nosotros. Es por eso que aquellas emociones que no aceptas y no trabajas en ti terminan reflejándose en tus niños.

Las emociones que no aceptas

Ser madre no es un trabajo fácil. Debemos ejecutar muchos roles distintos cada día y ocuparnos de un millón de cosas. Somos seres humanos, nos cansamos, nos frustramos y, en ocasiones, nos sentimos solas o agotadas.

Muchas veces negamos esos sentimientos, los escondemos, puesto que no queremos mostrar debilidad, no queremos preocupar a nuestros hijos. Tratamos de mantener la fachada de mujer todoterreno.

Sepultamos en nuestro interior esos miedos, angustias, cargas y culpas. ¿Por qué? Porque es lo que hemos aprendido desde pequeñas, porque inconscientemente sentimos que no tenemos derecho a quejarnos, porque es una conducta automática de la que apenas nos damos cuenta.



Las emociones que no aceptas se reflejan en tus hijos.

Sin embargo, las emociones que no aceptas te persiguen y continúan buscando formas de salir a la luz. Así, es probable que estas emociones reprimidas se transformen en llanto incontrolable, cansancio e incluso enfermedades o síntomas físicos.

Tus hijos son tu espejo

En su afán por salir a la superficie, estas emociones pueden reflejarse en el más amoroso espejo que tenemos en nuestra vida: los hijos. Durante la gestación, la conexión emocional madre-hijo es absoluta; no existe separación entre ellos. Este vínculo se extiende de forma profunda hasta los tres años de edad, sintiendo el niño todas las emociones de la madre como propias.

Desde la biodescodificación, existe la teoría de que los niños menores de 14 años no se enferman, solo reflejan las emociones mal gestionadas de los adultos con los que conviven.

  • Si tenemos un recién nacido muy nervioso y que llora a menudo, estará reflejando el nerviosismo y la angustia no expresada de su mamá.
  • Si los padres viven peleando o se dejan muchas cosas por decir, el niño presentará tos o problemas de garganta.
  • Cuando la madre vive situaciones que no puede digerir, su pequeño se lo mostrará con dolores de estómago o problemas digestivos.
  • Una mamá que está harta de escuchar críticas o reclamos es probable que lo vea reflejado en su bebé a través de problemas de audición u otitis frecuentes.
  • Un pequeño con continuas bronquitis o asma estará poniendo de manifiesto que se respira un ambiente tóxico en el hogar.

Nuestros niños son el espejo que proyecta aquello que nos negamos a aceptar en nosotros mismos. Sus síntomas siempre nos hablan, nos dan pistas de aquello que no se está gestionando de una forma adecuada.

“La Biodescodificación o descodificación biológica es una metodología que busca que toda aquella persona enferma tome conciencia de su situación y de las emociones que lo llevaron a presentar los síntomas de su enfermedad”.

-Terapeuta Teresa Cossío-

¿Qué podemos hacer?

Este punto de vista no está encaminado a buscar culpables, sino a hacernos responsables. A tomar conciencia de que nosotros podemos evitar el malestar de nuestros pequeños.

Las emociones que no aceptas se reflejan en tus hijos.

En primer lugar, hemos de familiarizarnos con estar en contacto con nuestras emociones. Ser capaces de pararnos a pensar qué sentimos en cada momento, cómo nos afectan las situaciones y aceptar esos sentimientos negativos. Verlos, integrarlos y abrazarlos, sin tratar de negarlos. Están ahí para enseñarnos algo, para ayudarnos a cambiar nuestro enfoque de la vida.

Hemos de estar dispuestas a hacer autocrítica y a modificar patrones de pensamiento y conducta que tenemos muy arraigados. Quizá debamos aprender a perdonar más rápido o a preocuparnos menos. Sea lo que sea, tu cambio marcará la diferencia en la salud de tus hijos.

A continuación, hemos de tener el firme propósito de dedicarnos tiempo a nosotras mismas. Encontrar momentos para estar a solas y realizar las actividades que nos hagan sentir bien. Recuerda, siempre serás una mejor madre si eres una mujer feliz.

Lo anterior nos ayudará a tener equilibrio emocional y a afrontar las dificultades de una forma calmada y consciente. Esto es, tener la capacidad de decidir cómo quiero sentirme ante una situación. Ser capaz de gestionarla de forma madura y no reaccionar como si me arrastrase una corriente.

Pero, si a pesar de ello tu niño se enferma, pregúntate: “¿Qué pasó en mis emociones en los últimos días?” ¿Qué situaciones me desbordaron, me molestaron o me hirieron?”. Cuando tomes conciencia del conflicto y comiences a trabajarlo en ti, tu hijo no tendrá necesidad de reflejártelo y soltará su síntoma. El mejor regalo que puedes hacerle es ocuparte de ti.



Las emociones mal gestionadas debilitan el sistema inmunitario

Los aportes de la neurociencia apuntan a gestionar las emociones para prevenir que situaciones como el estrés, el dolor ante una pérdida o una enfermedad deriven en desequilibrios, depresión o consumo de alcohol o estupefacientes. La psicóloga Sandra Rosales explica que “la necesidad o emoción no satisfecha o comunicada en un principio, se revela por medio de lo que usualmente llamamos patología física”.

De ahí la importancia del autodominio emocional, de la empatía y la mejora de las relaciones contigo misma.

Gestionar el dolor es sumergirse en él comprendiendo que hay salida, que hay un más allá. Sedarlo o negarlo, no lo curará y lo hará más profundo.

Como afirma la doctora Juana Bengoa González “La expresión y comprensión emocional del dolor, brinda a los hijos mayor confianza y seguridad”. En otras palabras, se convierte en una palanca: “que si se usa adecuadamente puede convertirse en fuerza, determinación, resiliencia y sensibilidad”.

Te podría interesar...
Cuida a tu hijo, pero también mímate a ti
Eres Mamá
Leerlo en Eres Mamá
Cuida a tu hijo, pero también mímate a ti

La maternidad no es una condena. No te abandones. Cuida a tu hijo pero también mímate a ti. Dedicate un tiempo especial para hacer aquello que te g...



  • Bueno, D. (2021). La neurociencia como fundamento de la educación emocional. Revista Internacional de Educación Emocional y Bienestar, 1(1), 47-61.
  • Corbera, E. (2017). El arte de desaprender: La esencia de la bioneuroemoción. El Grano de Mostaza Ediciones.
  • Cossio Palacios, T. R. (2022). Biodescodificación como complemento para el tratamiento de las enfermedades en el Centro Sanasiente, Lima 2021.
  • González, J. B. (2021). ¿ Se puede gestionar el dolor? Recomendaciones para padres. Revista de Divulgación Crisis y Retos en la Familia y Pareja, 3(2), 77-81. https://cuved.unam.mx/revistas/index.php/RRDCR/article/view/392/808
  • Ordóñez, A., Maganto, C., & González, R. (2015, mayo). Quejas somáticas, conciencia emocional e inadaptación en población escolar. Recuperado de https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1695403314001684
  • Rosales Avila, S. G. (2016) ANÁLISIS DEL DESARROLLO DE LAS ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS DERIVADAS DEL DESEQUILIBRIO EMOCIONAL. Universidad Autónoma del Estado de México