Mamá, aprende a poner una pausa en tu vida

María José · 1 septiembre, 2017

Ser madre no es para nada sencillo y a veces no nos damos cuenta de que vamos con el modo ‘acelerado’ todo el tiempo. Queremos llegar a todo y nos convertimos en madre todoterreno para arrasar con todo. Se nos olvida poner nuestra vida en pausa.

Madres que trabajan fuera y dentro de casa, que mantienen tiempo para ellas, que buscan tiempo para las amistades, que buscan tiempo de calidad para sus hijos… Y que llega la noche y apenas se mantienen en pie del cansancio que llevan a cuestas. 

Pero si una madre tiene que aprender un truco útil en la vida es usar el botón de pausa. La vida corre a paso frenético, apenas nos da tiempo para detenernos y hacer un balance de hacia dónde vamos o cómo planeamos continuar nuestras vidas. Así que de vez en cuando, como si la vida se tratase de un juego, hay que apretar el botón de pausa, para relajarse y respirar. Después, con las pilas bien cargadas, se podrá comenzar a jugar de nuevo.

Quizá te preguntes cosas como: ¿Pausa? ¿Pausa para qué? Gritar la palabra en medio de un partido de baloncesto con el fin de remontar el juego tiene sentido, pero, ¿una madre puede apretar el botón de pausa de vez en cuando para mantener la cordura? Puede y debe. Es necesario que aprendas a pararte, a mirar lo que tienes a tu alrededor y a escuchar lo que tu corazón tiene que decirte.

mamá hace una pausa 1

Aprieta el botón de pausa

Quizá pienses que apretar el botón de pausa es dejar las cosas tal y como están y después retomar de nuevo, volviendo a lo que te tenía agotada. Pero nada más lejos de la realidad. A veces, apretar el botón de pausa es necesario para recargar las energías suficientes y así poder retomar eso que antes se agotó pero que ahora, podrás retomar con energías renovadas. 

‘No me quitaste mi futuro, me diste uno nuevo’

-Madre y anónima-

Una herramienta útil

Apretar el botón de pausa es una herramienta útil que te ayudará a encontrar paz en tu vida. En ocasiones las madres se sienten cansadas y abrumadas con la vida que llevan, quizá porque son víctimas de juicios de otras personas, porque no se sienten perfectas, porque sus parejas parece que no les satisfacen emocionalmente, porque les falta dinero, porque quieren una casa más grande…  A veces, todo parece ir cuesta arriba. 

Son muchos los problemas que aparecen si te falta dinero, por eso quizá, trabajes más horas de las que tu cuerpo aguante. Esto quizá hace que no tengas tiempo suficiente para ti o para tus hijos, que tu autoestima se resienta. La autoestima no tiene que crecer por lo que tienes materialmente, ni mucho menos. Tu autoestima es quién eres tú, lo que eres capaz de lograr diariamente. 

El abrazo de una madre no sólo es físico

Para poder observar a tu alrededor y valorar qué es lo que puedes cambiar para mejorar, deberás poner el botón de pausa. No es para nada fácil, es un ejercicio consciente sobre cómo es tu vida y cómo puedes mejorar. Es difícil mantenerse a flote cuando tienes un agujero de angustia en tu corazón o emociones acumuladas que no te dejan respirar. La desesperación, el dolor, el trauma, la rabia o la confusión pueden hacerte quebrar y pensar que el botón de pausa no es una opción.

Pero en estos momentos el botón de pausa será más necesario que nunca. Será cuando más necesites un respiro, una pausa para reflexionar sobre cómo es tu vida, cuál ha sido tu vida en los últimos meses y cuál es el tipo de vida que quieres tener en el futuro. ¿Estás haciendo lo correcto para conseguir la vida que realmente quieres o estás estancada sin saber hacia dónde ir?

Tus hijos forman parte de tu mundo

Eres imperfecta, humana, propensa a ser reactiva y volátil… Puedes sentirte en conflicto entre lo que sientes ahora, la sensación de pérdida del pasado y la incertidumbre de lo que pasará en el futuro. Tus hijos crecerán y necesitan una madre sana emocionalmente, que sabe estar bien, que puede lograrlo, que es capaz de estar con ellos y darles todo su amor incondicional.

Si tus hijos van creciendo y no aprietas el botón de pausa, te sentirás triste, egoísta y habrás dejado atrás la oportunidad de entender cómo funciona la vida realmente. Las pequeñas cosas son las que realmente importan, disfrutar de tus hijos, de ti y de todo lo que la vida te ofrece diariamente… Sin necesidad de ir en modo acelerado todo el tiempo.