5 maravillosos beneficios de enseñar a tus hijos a “respirar profundo”

Valeria 3 agosto, 2017

Respirar profundo para vivir mejor. Esta es sin duda una de las mejores lecciones cotidianas que podemos enseñar a nuestros hijos. Sus beneficios, incluyen objetivos tan maravillosos como la gestión de las emociones o incluso ayudarlos a dormir mucho mejor. Respirar bien es un principio de salud física, psicológica y emocional que sin lugar a dudas, revertirá en su día a día.

Hemos de admitirlo: estamos envueltos en una sociedad hiperventilada donde las prisas, el estrés y la ansiedad determina muchas veces ese malestar que no sabemos de dónde viene. Las personas, respiramos de media unas 17 o 18 veces por minuto. En situaciones de ansiedad, podemos llegar hasta las 30 respiraciones por minuto. Es muchísimo, no hay duda.

“Vivir, sobre todo, es saber respirar”
-Mao Zedong-

Con los niños la cosa no es muy diferente, es más, puede ser aún más adversa. De hecho, según datos de AEPNYA (Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente), los casos de ansiedad y estrés en la infancia y adolescencia son ya las patologías psiquiátricas más comunes. ¿Cómo puede ser? ¿Qué tipo de crianza y educación estamos dando para que nuestros pequeños vivan con la misma ansiedad que un adulto?

Este tema daría sin duda para otro artículo. Deberíamos referirnos sin duda a la exigencia en la educación, en el escaso tiempo que tienen los niños de hoy en día “para ser niños”, para jugar, disfrutar del ocio, el aire libre… La infancia debería ser una época dorada, sin embargo, hay pequeños que se sienten sobrepasados por sus emociones y las presiones externas.

Un modo de abordar este problema es haciendo cambios y dotando a nuestros propios hijos de adecuadas estrategias de afrontamiento. La inteligencia emocional y las prácticas tempranas de respiración profunda, son sin duda dos claves más que fabulosas. Hoy en “Eres Mamá” te explicamos los beneficios.

1. Respirar profundo para relajarnos cuando estamos enfadados

niño con los ojos cerrados

Cuando nuestros niños están aprendiendo, por ejemplo, a aceptar la frustración, es común que se vean superados por esas emociones que se arremolinan en la mente y el estómago y que en el momento menos oportuno, les hace estallar.

Aún más, hay veces en que nosotros mismos como madres y padres, nos sentimos superados, cansados, percibiendo incluso cómo la paciencia, se nos escapa gota a gota. Son esos momentos en que los niños parecen más inquietos que nunca, más rebeldes, desafiantes y protestones.

En ese instante no hay nada mejor que decirles lo siguiente:

  • Ahora nos vamos a sentar un momento y vamos a jugar un juego.
  • Vamos a coger aire en profundidad dejando que se hinche nuestra barriguita como si fuera un globo.
  • Ahora aguantamos la respiración 4 segundos como si estuviéramos bajo el agua en una piscina.
  • Ahora dejamos ir el aire con la boca abierta y de forma sonora, como si lanzáramos un cohete. Vamos a liberar todo el mal humor y a ver cómo se va…

2. Respiración profunda a partir de los 4 años para aprender a relajarnos

Los 4 años es una edad más que perfecta para iniciar a los pequeños en esta práctica. Es un momento también muy adecuado para enseñar a los niños algunas técnicas de relajación. Es necesario que no se acostumbren a entender que relajarse es jugar con los videojuegos o navegar por Internet, y para ello, nada mejor que nosotros mismos seamos su mejor ejemplo.

Para lograrlo, podemos dedicar cada día 5 minutos para practicar la relajación profunda a modo de juego con las instrucciones que hemos señalado con anterioridad.

3.  Los niños dormirán mucho mejor

niña con los ojos cerrados aprendiendo a respirar profundo

A medida que nuestros hijos se acostumbren a respirar de forma profunda o lenta notarán muchos beneficios. Uno de ellos es que se regulará mucho mejor su metabolismo, se equilibrarán los latidos del corazón y se relajarán los músculos. Si se acostumbran por ejemplo a practicar la respiración profunda antes de dormir (basta con hacerlo durante uno o dos minutos) conciliarán el sueño mucho antes.

¡Vale la pena intentarlo!

“A cada momento tengo que recordarme a mí misma que he de seguir respirando, que el corazón debe seguir palpitando…”
-Emily Brontë-

4. Pulmones más sanos y fuertes

Los niños están en continuos cambios, están creciendo y necesitan también que integren hábitos saludables que potencien a su vez su correcto desarrollo. A pesar de que ya hay centros escolares que integran en su día a día el yoga como técnica de relajación, nada puede ser más positivo que nosotros mismos les iniciemos en una correcta respiración con la cual, cuidar al máximo de sus pulmones.

  • Respirar profundo favorece la elasticidad de los pulmones y el tórax. Además, se reduce la carga de trabajo del corazón para hacerlo mucho más eficiente y fuerte.
  • Asimismo, no podemos olvidar que respirar de forma lenta y profunda regula la tensión sanguínea, y que día a día, conseguirán tener unos pulmones más eficientes.

5. Respirar profundo para mejorar su concentración

niña con los ojos cerrados aprendiendo a respirar profundo

Cuando respiramos de forma lenta y profunda, la mente toma mayor conciencia de su presente, las presiones se relativizan y tomamos más contacto con nuestro cuerpo y nuestra realidad.

Si nuestros hijos se acostumbran ya desde los 4 años a practicar la respiración profunda cada vez que se noten agitados, nerviosos o enfadados, descubrirán que las cosas pueden cambiar mucho en cuestión de segundos. La mente se aclara y nos encontramos mejor, más ligeros, descansados, despejados…

Estamos seguros de que también tú vas a empezar esta práctica tan saludable en compañía de tus hijos. Empieza hoy mismo a respirar mejor para vivir de forma más increíble.

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