La privacidad de los adolescentes en las redes sociales

Francisco María García · 30 noviembre, 2017
Los adolescentes tienen derecho a expresarse libremente a través de las redes sociales. No obstante, los padres deben saber hasta qué punto respetar su privacidad es beneficioso para ellos.

La privacidad de los adolescentes en las redes sociales es parte de su derecho a la libertad. Los jóvenes necesitan expresarse para desarrollarse intelectual y emocionalmente, y encuentran en Internet una forma moderna y divertida de hacerlo. Pero ello preocupa familias enteras alrededor de todo el mundo, que se sienten excluidas de su quehacer cotidiano y de su crecimiento.

La importancia de respetar la privacidad de los adolescentes

Antes de nada, debemos comprender que cuidar y controlar no son sinónimos. Lógicamente, la idea no es que los padres se desinteresen de sus hijos adolescentes o digan “sí” a todo lo que desean. Pero respetar su libertad de expresión es indispensable para su desarrollo como persona.

Al intentar sobreproteger un adolescente, no lo hacemos más fuerte o resistente, sino todo lo contrario. Si no dejamos que los jóvenes descubran el mundo en sus diferentes matices, lo estaremos aislando en una realidad utópica. Y ello dificultará su integración y adaptación a la vida adulta y todas sus adversidades.

Pretender seguir todos los pasos y vigilar constantemente a un adolescente también suele ser contraproducente.  Es muy probable que el joven se sienta agobiado ante tanta presión y termine aislándose aún más de la convivencia familiar.

Si respetamos la privacidad de los adolescentes, les estamos diciendo que tienen un espacio suyo en el hogar, donde pueden ser ellos mismos. Por ello, es muy importante que la habitación del joven le proporcione esta libertad de expresión y desarrollo emocional.

Las redes sociales son una forma de comunicación en la actualidad.

Privacidad de los adolescentes: los datos personales y las redes sociales

Es muy común que los jóvenes recurran a las redes sociales como su espacio de mayor libertad de expresión. En ellas pueden mostrarse sin sentirse recriminados o vigilados por sus padres. Además de expandir sus contactos, hacer nuevas amistades y actualizarse con su propio tiempo y generación.

Pero las redes sociales también significan una enorme exposición en cualquier rincón del planeta. Es importante conversar con el adolescente sobre la importancia de conservar su propia privacidad y saber distinguir sus amigos de personas interesadas en hacer algún tipo de daño.

También es fundamental enseñarles a preservar sus datos personales, números de documentos e informaciones íntimas.

¿Y cuándo es correcto intervenir? 

A principio, debemos entender que intervenir directamente en la privacidad de los adolescentes debe ser una medida extrema. Lo ideal es incentivar que el adolescente participe y se sienta acogido por la vida hogareña. Y ello es un trabajo cotidiano que requiere el comprometimiento de toda la familia.

Sabemos que puede ser difícil hacer a un adolescente dialogar con sus padres o con los adultos de su entorno familiar. Pero pequeñas actitudes pueden crear un ambiente más favorable, donde el joven se sienta invitado a expresarse. Por ejemplo, flexibilizando un poco el vocabulario e intentando escuchar antes de recriminar.

Pero la situación cambia radicalmente cuando se detecta alguna señal de conductas preocupantes en la personalidad del joven. Sabemos que Internet es una herramienta utilísima, pero que también ofrece muchos riesgos, como el cyberbullying.

Síntomas de acoso

A continuación, enumeramos los principales síntomas de trastornos de comportamiento que pueden estar relacionados con el acoso digital:

  • Demostrar una baja autoestima y problemas con su propia apariencia.
  • Pasar demasiado tiempo dedicado a las redes sociales, abandonando otras tareas.
  • Preocupación excesiva por la apariencia y sobrevalorización de la opinión ajena a respecto de su propia imagen.
  • Mostrar dependencia de estar conectado al ordenador o al teléfono móvil.
  • Tendencia al aislamiento, abandono de antiguas amistades y dificultad de integración.
  • Cambios extremos y repentinos en su círculo de amistades.
  • Secretos excesivos, mentiras e intentos de disimular ciertas conductas.
  • Omitir informaciones o mentir sobre sus salidas con amigos, fiestas, encuentros, etc.
  • Trastornos de conducta: agresividad, hiperactividad, ansiedad excesiva o depresión, entre otros.
La privacidad muchas veces desaparece en las redes sociales.

Superar la vergüenza de pedir ayuda profesional

La adolescencia es una etapa única de nuestras vidas y sabemos cuán complicado es transitarla. Pero no siempre somos capaces de lidiar con los conflictos de un hijo adolescente y ayudarle a superarlos.

El aislamiento, los trastornos de conducta y una autoestima negativa pueden caracterizar cuadros clínicos que requieran atención profesional. Por ello, no debemos nutrir perjuicios o tener vergüenza de consultar con un psicólogo que trabaje especialmente con los jóvenes.

Recurrir a un profesional no significa que hayamos fracasado como padres o no seamos capaces de lidiar con todo solos. Detrás de cada padre, madre, abuelo, abuela, tío y tía existe un ser humano. Y los seres humanos tienen límites y pueden equivocarse, lo importante es que siempre intentemos aprender y mejorar.