¿Qué es la Pedagogía Blanca?

Tu hijo, al igual que todos los niños del mundo, nace dotado con grandes capacidades e inteligencias múltiples que vienen acompañadas de un enorme deseo de aprender. Sin embargo, todas esas virtudes son tan delicadas como un bebé recién nacido. Si herimos sus emociones es posible que esas capacidades no puedan desarrollarse plenamente, lo cual tratan de evitar a toda costa las nuevas corrientes de pedagogía.

Una de esas nuevas maneras de enseñar y educar de manera respetuosa se llama Pedagogía Blanca. Su objetivo es desarrollar todas las potencialidades del niño, ayudándolos a descubrir sus propios talentos y sus propios ritmos evolutivos. Este tipo de educación se centra en despertar la curiosidad de los niños, su creatividad y su espíritu crítico y alienta a los padres a ser acompañantes del delicado proceso de aprendizaje del niño.

Nuestros hijos empiezan a aprender desde que están en nuestro vientre. Mucho antes de nacer su proceso de aprendizaje comenzó, sobre todo el emocional, porque es en el vientre de la madre donde este ser se siente seguro y feliz. Donde realmente se siente a salvo. Ese sentimiento de seguridad, cambia cuando sale del vientre de su madre y empieza a sentir frío, ruidos y todo el mundo que tiene por conocer.

Lo ideal es que apenas salga del vientre se reencuentre con su madre quien le dará de nuevo su calor y lo acunará en su pecho, para que sienta que afuera del vientre es cuando su etapa de desarrollo y crecimiento cobra más fuerza: comenzará a aprender cada vez más rápido.

piel con piel

Acompaña a  tu hijo en el proceso de aprendizaje

Tu hijo puede aprender a ser bueno, correcto y feliz con tu guía, con tu amor; por eso es necesario que aprendamos a ser acompañantes en el proceso de crianza de nuestros hijos.

Es necesario que los padres y docentes aprendamos a respetar los propios ritmos de aprendizaje del niño, que los guiemos para que consigan resolver sus propias necesidades y desarrollar sus propios talentos, lo cual puede lograrse si se siguen los procedimientos de la Pedagogía Blanca.

Esta pedagogía propone que cada niño que nace es en el mundo es único e importante. Cada uno de ellos necesita un acompañamiento respetuoso hacia su propio ritmo, por lo que es importante que los padres también nos reeduquemos para ayudar a nuestros hijos a aprender a conocerse a sí mismos, entender la diversidad que existe en el mundo, a generar autoconfianza, autonomía y que se sientan capaces de asumir riesgos y de actuar por su propia iniciativa poco a poco.

 

Beneficios de aplicar la Pedagogía Blanca

Un niño educado bajo el paradigma de la Pedagogía Blanca puede desarrollar su autonomía, su creatividad, su pasión intelectual, su razonamiento lógico y su plena conciencia a través de este método de enseñanza que se apoya en los vínculos sociales, como el amor de papá y mamá, en ejes de confianza y felicidad.

Justamente esos son los sentimientos que una madre y un padre deben inspirarle a su hijo: Confianza y felicidad, con estos sentimientos arraigados el niño empleará su tiempo en jugar para descubrir al mundo sin miedos y a través de una perspectiva múltiple y desprejuiciada.

Lo ideal es que los padres establezcamos normas claras y racionales y eliminemos los castigos de nuestro sistema de crianza para que el niño pueda desarrollar su propio sistema de valores y aprender qué está bien y qué no para que pueda autorregularse.

Todo esto, aunque suene un poco contradictorio, se logra cuando propiciamos un ambiente creativo que estimule su inteligencia, pero además ese ambiente debe ser respetuoso y diverso para que tu hijo descubra qué se le da naturalmente, de qué tipo de actividades disfruta y pueda desarrollar sus talentos.

“No basta con transmitir información para actuar como un maestro completo, hay que dejar al niño y estimularlo para que investigue, construya y actúe”, escribió en un artículo Mireia Long, una docente que imparte conocimientos bajo los parámetros de la Pedagogía Blanca.

El niño realmente motivado se siente feliz de haber descubierto cosas por él mismo o con ayuda de papá, mamá o de su maestro. Cuando aprende de esta manera se siente feliz porque está orgulloso de sus logros y está vinculado con el conocimiento que adquirió; esto hace que aumente su motivación, su compromiso, su esfuerzo y su confianza.

Además esta puede crecer de manera especial si logramos detectar aquellos temas o actividades que le apasionan y logramos motivarlos por aquello que no les llama tanto la atención pero que es necesario que aprendan. Hacer todo esto con amor es el reto que supone ser padres.

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