La pancreatitis en niños

Uno de los padecimientos más comunes en los chicos es la pancreatitis, la cual suele confundirse muchas veces con problemas digestivos. Te lo explicamos.
La pancreatitis en niños
María Belén Del Río

Revisado y aprobado por la médica María Belén Del Río.

Escrito por Equipo Editorial

Última actualización: 31 agosto, 2022

La pancreatitis en niños es una enfermedad capaz de poner a cualquiera de nuestros hijos en una situación critica. Además de causar mucha molestia al pequeño, puede propiciar una serie de complicaciones a largo plazo si no es atendida y controlada a tiempo con un médico especialista.

Se trata de un padecimiento que tiene lugar cuando el páncreas se inflama. Esto produce mucho dolor y provoca un estado de irritabilidad en el niño. Se presenta de forma aguda y muchas veces es idiopática, es decir, que no hay una causa identificable.

El páncreas es un órgano que se encuentra en la zona abdominal alta, detrás del estómago. En él se producen sustancias químicas llamadas enzimas, que son necesarias para digerir la comida. La mayoría de las veces solo están activas después de llegar al intestino delgado.

Cuando las enzimas se activan dentro del páncreas, digieren todo su tejido. Esto causa inflamación, dolor intenso en el abdomen y la espalda, sangrado, vómitos, fiebre, daño al órgano y a sus vasos sanguíneos. Esto es lo que se conoce como pancreatitis.

¿Cuáles son los síntomas de la pancreatitis?

Entendiendo qué es lo que produce este cuadro inflamatorio, es fácil determinar los síntomas típicos de la enfermedad. El dolor es el más importante, originándose muchas veces en el epigastrio, la zona central y superior del abdomen. A medida que progresa, este se extiende a otras zonas como la espalda o inclusive el pecho.

Dependiendo de la gravedad, otros síntomas no tardarán en aparecer: fiebre, náuseas, vómitos, disminución del apetito y distensión abdominal. También hay síntomas específicos dependiendo de la causa, como ocurre en las obstrucciones de la vía biliar que ocasionan ictericia, una coloración amarillenta de la piel y las mucosas.

Los casos de pancreatitis crónica son algo diferentes. Estos resaltan por diarrea constante, heces con abundante grasa en su superficie, problemas con el crecimiento y desarrollo y hasta alteraciones metabólicas que afecten la glicemia.



¿Qué puede causar la pancreatitis en niños?

La pancreatitis en niños.
  • Tener un traumatismo en el vientre, como golpes, caídas, entre otros. Lo más común es el impacto con el manubrio de la bicicleta al manejarla, hecho del que existen varios reportes científicos.
  • Anomalías congénitas en el páncreas.
  • Obstrucción del conducto biliar.
  • Infecciones virales, como paperas y adquirir el virus Coxsackie B.
  • Niveles elevados de grasa en la sangre, especialmente triglicéridos.
  • Efectos secundarios de medicamentos como anticonvulsivos, quimioterapia o algunos antibióticos.
  • Trasplante de órgano o médula ósea.
  • Fibrosis quística.
  • Diabetes tipo 1.
  • Glándula paratiroides sobreactiva.
  • Enfermedades autoinmunitarias.

Tipos de pancreatitis

La pancreatitis se presenta en diferentes tipos. La aguda, por ejemplo, tiene un inicio repentino y suele durar poco tiempo. La crónica se desarrolla gradualmente y reaparece. Aunque es muy poco frecuente en la población infantil, también puede tener lugar por carga hereditaria.

Diagnóstico de pancreatitis en niños

Si se sospecha de una pancreatitis, lo primero que debemos hacer es llevar al pequeño al médico para que este indique análisis de sangre de amilasa o lipasa. Estos estudios determinarán si las enzimas fabricadas por el páncreas se encuentran en concentraciones o niveles normales.

Si los niveles de dichas enzimas son superiores a los valores normales, el pediatra probablemente solicitará una ecografía abdominal para detectar la posible inflamación, obstrucción o piedras en el conducto pancreático que conecta con la primera parte del duodeno, entre otras anomalías.

También es recomendable solicitar una tomografía computarizada del abdomen, la cual utiliza rayos X y tecnología informática para producir imágenes más detalladas de los órganos internos del cuerpo. Esta ayudará a confirmar si el niño tiene o no pancreatitis.



Tratamiento para la pancreatitis infantil

En muchas ocasiones, la pancreatitis mejora por sí sola. A veces, el pediatra recomienda una dieta baja en grasas y que ingiera abundante cantidad de líquidos. Con ello es menos probable que se irrite el páncreas y contribuye a que este se mejore con más rapidez. También hay medicamentos vía oral que pueden ayudar a disminuir el dolor.

Sin embargo, la situación es diferente en los casos graves. Aquí, los niños pueden terminar deshidratándose, así que lo más recomendable es que pasen un tiempo en el hospital bajo estricta observación. El tratamiento para ellos implica descansar el páncreas, y esto se logra con la administración de fluidos y medicamentos por vía intravenosa, sin que el pequeño ingiera ningún tipo de alimento.

En cuanto a su nutrición, suele ser necesaria una sonda nasogástrica o nasoyeyunal para proveer de nutrientes sin estimular el páncreas naturalmente. Hay varios estudios que resaltan su efectividad en las primeras 48 horas del cuadro clínico, aunque no parece haber preferencia al comparar ambos tipos de sondas.

También existen tratamientos para causas muy específicas. Por ejemplo, si se determina que hay un cálculo que obstruye las vías biliares, un procedimiento llamado colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) resulta efectivo para revertir el cuadro clínico.

La pancreatitis en niños.

¿Cómo diferenciar la pancreatitis del dolor estomacal?

La principal diferencia entre la pancreatitis y un virus estomacal u otra enfermedad del sistema digestivo es la intensidad del dolor abdominal. Los niños que son afectados por esta patología tienen unas fuertes punzadas en la parte superior del abdomen, las cuales dificultan que permanezcan de pie o sentados. Esta sensación puede irradiarse hacia los lados provocando un dolor “en forma de cinturón”, más común en los grandes.

A causa del dolor, los pequeños siempre tratan de adoptar una postura fetal para así sentir más comodidad y alivio. A partir del tercer día de enfermedad, las dolencias suelen intensificarse y el niño se pone irritable. Es allí cuando el apoyo de los padres y un buen tratamiento médico son necesarios para salir de ese incómodo cuadro de salud.

La pancreatitis en niños suele ser más frecuente de lo que se piensa. Por la razón que sea, esta se puede manifestar y afectar al pequeño de manera sutil o agresiva, por ello debemos estar muy atentos a los síntomas y recurrir al médico lo antes posible. Asimismo, debemos evitar la automedicación.

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