Los peligros de la deshidratación infantil

Gladys · 8 octubre, 2016

Cuidar de un niño no es tarea sencilla porque hay que estar atentos a millones de factores que pueden perjudicar su bienestar. Por esta razón, cuando presentan ciertas enfermedades o su actividad física es más elevada, no podemos descuidarlos y hay que darles agua con regularidad para evitar la deshidratación.

Esta deficiencia es más recurrente en los chiquitines, que en los adultos, por eso hay que estar más pendientes. Pero  seguro que debes estarte preguntando: ¿qué es la deshidratación?

Qué es la deshidratación

La deshidratación es la falta del líquido necesario que requiere nuestro cuerpo, esto sucede especialmente, si se presenta vómito, diarrea, transpiración o fiebre.

Este problema puede ser leve o fácil de solucionar; moderado y es ahí  cuando se debe recurrir al pediatra; o severo con resultados complicados y en algunos casos críticos.

La deshidratación se acentúa mayormente en casos de vómito y diarrea

Desde muy pequeñitos, los niños necesitan beber agua, sobre todo, si no llevan una dieta basada en la lactancia materna exclusiva.

Por lo general, las fórmulas lácteas contienen más hierro que la leche materna y pudieran presentar dificultades para evacuar. Por este motivo, los pediatras insisten en que hay que suministrarles agua para activar su proceso digestivo.

Ahora bien, en la medida que los más pequeños de la casa van creciendo y comienzan a descubrir el mundo que les rodea, empiezan a gastar más energía y, por consecuencia, la ingesta de agua es cada vez más importante.

¿Cuánta agua debe beber mi niño?

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El cuerpo de nuestros retoñitos está compuesto por un 80% de agua, a diferencia del de los adultos que está formado por solo 65%. Esto quiere decir que los chiquitines necesitan un recambio hídrico mayor.

Cuando la madre decide iniciar el proceso de destete, es fundamental agregar agua a la alimentación del bebé. En este punto, es normal que aparezca la duda: ¿cuánta agua debe beber mi niño? Esto variará en función del peso:

  • Un lactante de tres meses, con peso promedio de 5,5kg, necesita entre 750 y 850 ml
  • A los seis meses, deberían tomar aproximadamente 1.100ml
  • Al llegar al primer año, por lo menos, unos 1.300 ml

¿Cómo reconocer la deshidratación infantil?

Ahora bien, nunca olvidemos mantener bajo observación a nuestros hijos, para saber si están bien o no. Por eso, te enseñaremos cuáles son las señales claras de deshidratación y cómo actuar frente a esto:

  • Boca y labios secos
  • No tiene energía y está aletargado
  • Cuando llora, no le salen lágrimas
  • Pasa más de seis horas sin orinar
  • La orina es amarilla oscura y tiene un olor fuerte

Si además de estos síntomas, tiene los ojos hundidos, está mareado, las manos y pies fríos, somnolencia y nerviosismo, ve de inmediato al hospital porque tu bebé puede tener un cuadro de deshidratación grave.

La salud de los más pequeños no es cosa de juego, así que nunca será una exageración llevarlos al médico para que evalúe su condición física. En casos que no son graves, seguramente, el pediatra te recomendará que les des suficiente agua y otros líquidos, como suero para reponer la cantidad de electrolitos.

Algunas bebidas electrolíticas ayudarán a tu pequeño a recuperarse más rápido

Bajo ninguna circunstancia, trates de sustituir esa preparación por las bebidas deportivas que ayudan a recuperar el equilibrio corporal, debido a que poseen una concentración de azúcar superior.

Casos especiales

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Dependiendo de cómo se sienta, recuerda prestar atención a los síntomas que ya hemos mencionado, según los siguientes casos:

  • Diarrea: evita darle jugos o medicamentos de venta libre para las evacuaciones continuas. Trata de que tome suficiente agua y, si el médico lo considera necesario, podrás darle una bebida electrolítica.
  • Fiebre: trata de que beba muchos líquidos. Si tiene dificultad para tragar, habla con su pediatra.
  • Vómito: intenta que tome agua con una cucharadita, cada diez minutos. Si en un par de horas viste que no rechaza el líquido, duplica la dosis.
  • No quiere ingerir agua: probablemente, tenga un dolor de garganta u otra molestia que debemos descubrir. Pregúntale a tu médico de confianza y convéncelo para que pruebe pequeños sorbos del vital líquido.

Hay que tener en cuenta que las bebidas frías pueden aportarle un poco de alivio, pero te sugerimos que evites los jugos cítricos porque pueden causar una sensación de ardor en la garganta o empeorar su malestar estomacal.

La salud de nuestros bebés depende de nosotros y, poco a poco, vamos aprendiendo a cuidarles mejor. No te desesperes en ningún momento, si no sabes qué hacer, consulta a otras mamás o al médico y verás que te ayudarán a encontrar una solución en cada caso.