La hipersomnia en niños

Francisco María García · 23 febrero, 2018
Cuando un niño se queda dormido a lo largo del día, o tiene un agotamiento excesivo e injustificado, podemos estar ante un caso de hipersomnia. ¿Cómo se puede tratar esta patología?

La hipersomnia es un trastorno del sueño caracterizado por episodios continuos e involuntarios de adormecimiento, especialmente diurno. Particularmente, la hipersomnia en niños suele confundirse con otros trastornos o conductas propias de la edad. ¿Cómo diferenciar sus síntomas?

Si bien se desarrolla con mayor frecuencia en adolescentes y adultos jóvenes, el diagnóstico de la hipersomnia puede darse en cualquier etapa, incluida la niñez. En pequeños de 2 a 7 años se manifiesta con lapsos de sueño nocturno mayores a ocho horas.

Los chicos se muestran somnolientos y tienen siestas recurrentes durante el día; esto sucede incluso en presencia de otros niños y en medio de una actividad. A veces, en cambio, desarrollan una inesperada hiperactividad.

Además del inexplicado sueño, es evidente la pérdida de concentración, irritabilidad, mal comportamiento y bajo rendimiento escolar. Cuando se trata de hipersomnia en adolescentes, se ve afectado su estado físico, psíquico y emocional.

Los jóvenes no controlan la pesadez ni las cabezadas, tienen ansiedad, pierden la orientación y su carácter se torna bastante agresivo.

Tipos de hipersomnia

La hipersomnia o somnolencia excesiva debe diferenciarse del simple cansancio. Quien siente debilidad, fatiga o depresión, escoge el sueño como un agente revitalizador.

El trastorno —por el contrario— “obliga” a dormir a cualquier hora y ocasión, indistintamente de que el cuerpo lo necesite o no. En esencia, modifica el ciclo normal del sueño, genera pérdida de la memoria y déficit de atención.

Existen dos tipos de hipersomnias:

  • La primaria, originada en el sistema nervioso central;
  • las secundaria, producida por la privación crónica del sueño. Esta es la más comun en niños y adolescentes.

Aunque se diagnostica en menor medida, la hipersomnia primaria merecen mucha atención. Es ocasionada por narcolepsia, el Síndrome de Kleine-Levin (Síndrome de la bella durmiente) o por razones idiopáticas o desconocidas.

La narcolepsia, específicamente, genera un cuadro clínico de cataplejía (hipotonía muscular), interrupción del sueño y percepciones irreales. Además, puede imposibilitar la movilidad de las extremidades y desatar movimientos oculares rápidos y parasomnias recurrentes.

La hipersomnia en niños arruina su sueño nocturno.

¿Qué causa la hipersomnia en niños?

La causa más común de la hipersomnia en niños es la privación crónica del sueño, producida por cambios de horarios, enfermedades, condiciones neurológicas o trastornos primarios del sueño.

El ritmo circadiano se desajusta cuando se adelanta o se atrasa la fase del sueño, igual que cuando hay cambios repentinos de zona horaria. También cuando se desarrollan actividades intensas durante la noche.

En los pequeños, la hipersomnia diurna responde mayormente al insuficiente descanso. Ocurre cuando pasan horas frente a la televisión, la PC u otro dispositivo electrónico durante la noche. Como consecuencia, su descanso se acorta al tener que levantarse temprano para cumplir con sus obligaciones escolares.

Los chicos con hipersomnia se muestran somnolientos y tienen siestas recurrentes durante el día; esto sucede incluso en presencia de otros niños y en medio de una actividad. A veces, en cambio, desarrollan una inesperada hiperactividad”

Otra de los principales detonantes, especialmente entre los 2 y 8 años, es el Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS). Este trastorno impide, por fracción de segundos, la respiración mientras se duerme, evitando así el completo reposo.

Otros agentes pueden influir en la aparición de hipersomnia. Entre ellos, se encuentran:

  • Lesiones en la cabeza.
  • Patologías de orden neurológico.
  • Acción de medicamentos.
  • Exceso de peso.

Si hay compromisos en el sistema nervioso central, presencia de tumores o historia clínica familiar, también puede haber un diagnóstico.

¿Qué otro malestar genera?

El principal resultado de la hipersomnia es la somnolencia exagerada e incontrolable. Las horas de descanso nunca serán suficientes. Para que sea identificada como tal, las alteraciones del sueño deben predominar por al menos un mes.

Con el adormecimiento se generan otros malestares como angustia, lentitud en el pensamiento y el habla e inapetencia. Asimismo, puede presentarse dificultad para recordar, falta de energía e incapacidad para desenvolverse en escenarios sociales.

Si la hipersomnia va vinculada al Síndrome de Kleine-Levin, el afectado puede dormir 18 horas o más.

La hipersomnia en niños les afecta en sus actividades cotidianas.

Tratamientos más comunes para la hipersomnia

La recomendación inicial es la vigilancia de los ciclos de sueño del niño, así como el registro de las alteraciones y los posibles factores de riesgo. La relación con el entorno y el estilo de vida dirán mucho a los padres y al especialista sobre la complejidad del trastorno.

Cuando la hipersomnia responde a la narcolepsia, puede asegurarse una vida normal al niño, siempre que haya un abordaje integral. En el tratamiento deben estar involucrados la familia, los profesores y los compañeros del colegio.

En general, la hipersomnia en niños, adolescentes y adultos debe ser atendida terapéuticamente, incluso farmacológicamente si es necesario. De lo contrario, la condición se hará más aguda.

Los pacientes pueden pasar de sufrir episodios frecuentes de sueño a dormir de 12 a 18 horas al día, lo que repercutirá en su capacidad para interactuar y desempeñarse en sus labores. Para evitar que esto suceda, se puede recurrir a terapias corporales, comunicacionales y de atención.