Inteligencia interpersonal en niños: qué es y cómo se desarrolla

La inteligencia interpersonal se trata de la habilidad de comprender las emociones y comportamiento de otros, así como la capacidad de comunicarse eficazmente con los demás.

La inteligencia interpersonal en niños se trata de un tipo muy especial de aptitud. Y esto es así simplemente porque la gran mayoría de personas la tienen en gran ponderación durante la infancia.

La clave para entender la importancia de la inteligencia interpersonal en niños es que, si bien es un tipo de habilidad o carisma con la que la mayoría nacemos, son pocos los que de verdad mantienen esta clase de inteligencia en la edad adulta. Por ello, te queremos indicar qué es y cómo puedes desarrollar como rasgo permanente la inteligencia interpersonal en niños.

¿Qué es la inteligencia interpersonal en niños?

La inteligencia interpersonal es una de las habilidades comprendidas en la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner, un modelo de clasificación de la inteligencia que ha tenido enormes implicaciones en los procesos de enseñanza de muchos centros educativos, así como ha generado corrientes de aprovechamiento de talentos específicos en diferentes ámbitos.

Yendo al tema que nos atañe, la inteligencia interpersonal se trata de la habilidad de comprender las emociones y comportamiento de otros, así como la capacidad de comunicarse eficazmente con los demás.

Aunque parezca un tipo de inteligencia trivial en comparación a la inteligencia matemática o lógica, por ejemplo, lo cierto es que la calidad de vida de aquellos superdotados en inteligencia interpersonal suele ser mucho mejor que la de aquellos que mantienen un bajo desarrollo en este tipo de inteligencia.

“Los niños son relativamente superdotados en inteligencia emocional, esto por la naturaleza misma de esta etapa”

Cuando éramos niños, la gran mayoría manteníamos una gran sensibilidad a las emociones y situaciones de las personas que eran parte de nuestra vida, manteniendo una gran perspicacia para detectar el estado anímico de nuestros padres o hermanos, esto solo con interactuar un poco con ellos, siendo una habilidad que muchos adultos hemos perdido por completo.

Aunque lo anterior pareciese para muchos un poco exagerado, lo cierto es que nuestro cerebro en la infancia y, con total seguridad científica, es mucho más potente percibiendo cualquier estimulo externo en pro del aprendizaje sobre el mundo que le rodea, un aspecto que biológicamente es una parte importante del desarrollo.

La inteligencia interpersonal en niños hace que puedan estar pendientes de quienes los rodean.

Así mismo, no pasamos por alto que, cuando somos niños, mantenemos una confianza y naturalidad para formar conexiones sociales que hoy es una característica muy presente en personas exitosas, tal como políticos, celebridades, presidentes de corporaciones, jefes de estado, etc.

La inteligencia interpersonal puede determinar el éxito de tus hijos en la edad adulta

La educación académica es un factor fundamental en el desarrollo de todo niño, pero no el único determinante para el éxito. Aunque muchas veces cueste aceptarlo, la educación no es garantía de éxito profesional, aunque su falta sí garantiza lo contrario. Una buena educación y el sello distintivo de una inteligencia interpersonal alta pueden hacer una enorme diferencia cuando están presentes en el mismo individuo.

Saber qué decir en un momento determinado puede ser hacer la diferencia entre conseguir ese trabajo deseado, la pareja de tus sueños o de inspirar y volverte un líder capaz de gestionar y dirigir a otros talentos en pro de un objetivo determinado; por el contrario, una baja capacidad de comunicación interpersonal puede simplemente significar no lograr nada de lo mencionado.

Lo anterior puede resultar un comentario brusco para algunas personas, pero yendo a un plano empírico, es sencillo descubrir que, aunque la inteligencia es importante, no es nada si no cuenta con un sano nivel de aptitud interpersonal. La buena noticia es que es posible desarrollar la inteligencia interpersonal a cualquier edad, pero de momento, solo abarcaremos su desarrollo y consolidación en la infancia.

En la vida diaria, en un aspecto más rutinario, la inteligencia personal nos permite la habilidad para:

  • Resolver conflictos ya sea con otros o de terceros. Esto se denota incluso desde niños.
  • Mantienen una imagen más profesional en todo lo que hacen. Esto no implica un mayor conocimiento que otros, sino que tienen iniciativa para hacer uso con confianza de todas sus aptitudes, de trabajar con otros, de apreciar el conocimiento de los demás y de hacer más armonioso todo ambiente laboral o proyecto en el que trabajen.
  • Saben comprender y asimilar las experiencias de otros, denotando emociones genuinas de felicidad por el éxito hacia los demás o solidarizándose con otros respecto a alguna circunstancia.
  • Son considerados buenos jefes, saben exactamente qué decir a un empleado para motivarlo o corregirlo, sin avergonzarlo o disminuir su autoestima.
  • Su compresión de los demás hace que les vean como buenos consejeros.

La inteligencia interpersonal no es la simple habilidad de hacer amigos, es la virtud de hacer que los demás quieran serlo de nosotros, de ser capaces de alegrarle el día a quienes nos conocen, y de hacer que nuestra presencia tenga un valor añadido a nuestra competencia profesional, un valor difícil de igualar y capaz de abrir una gran cantidad de oportunidades en diferentes ámbitos.

Dado lo anterior, tal vez quieras empezar a conocer cómo fomentar la inteligencia emocional en niños, de modo que puedas incluir este enfoque en su crianza.

Cómo fomentar el desarrollo de la inteligencia interpersonal en niños

El desarrollo de la inteligencia interpersonal en niños, así como su mantenimiento, se basa en actividades que brinden diferentes experiencias de interacción. Todas las experiencias relativamente intensas, ya sea de emoción o alegría, o bien, de tristeza o miedo, pueden quedarse grabadas en la niñez. Esto permite al cerebro codificar buena parte de los comportamientos que denotarán en la vida adulta, aun y cuando no se recuerde el evento que originalmente lo originó.

La inteligencia interpersonal en niños consiste en hacer que el resto quieran ser amigos tuyos.

La excelente noticia es que el cerebro de un niño es neutral en cuanto a aprender y estructurar la información importante que recibe en esta etapa, pudiendo adquirir hábitos de asertividad, confianza, honestidad, etc. desde la niñez, y que se mantendrán en la edad adulta.

Para lo que nos atañe, la inteligencia interpersonal en niños, algunas actividades excelentes que puedes realizar para fomentarla en tus hijos son:

  • Obra teatral. Participar en una obra, ya sea en la escuela o incluso a modo de dinámica en casa, permite un mejor desarrollo de la plasticidad de actitudes, ayudándole a pulir sus respuestas ante estímulos, de modo que pueda llevar cualquier interacción social a mejor término.
  • Jugar a imitar. Jugar en casa a realizar imitaciones, ya sea de entre miembros de la familia o de personajes infantiles, es una divertida forma de asimilar y potenciar la inteligencia interpersonal como un rasgo permanente.
  • Exponlo a nuevas amistades. Campamentos, actividades deportivas y cualquier situación donde se pueda relacionar de forma segura con otros. Esta es una forma excelente para que tu hijo empiece a entender y asimilar distintos puntos de vista, reglas diferentes de convivencia a las de la escuela o casa y nuevas experiencias.

Clave principal para la estimulación de habilidades interpersonales en los niños

La inteligencia interpersonal en niños puede desarrollarse de muchas formas además de las mencionadas. La pauta principal para ello es la exposición del niño a nuevas interacciones, a nuevas experiencias, ya que estas se graban en su mente gracias a la enorme capacidad de aprendizaje de los niños.

Sin embargo, lo anterior no implica que sea imposible desarrollar la inteligencia interpersonal en la vida adulta. Por ejemplo, tal como ocurre con la adquisición de un segundo idioma, el nivel de articulación de un lenguaje distinto al materno dependerá en buena medida de la edad a la que se tome contacto con él, denotando un marcado acento extranjero para aquellos que lo aprendieron en edades tardías o una articulación prácticamente nativa para quienes lo aprendieron en la niñez.

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