¿Por qué a mi hijo le gusta desnudarse?

A los niños pequeños les encanta desnudarse. Hay varias razones por las cuales los niños entre dos y cuatro años, a veces incluso más, les gusta estar desnudos. Para empezar, la razón es bien simple: los niños pequeños se sienten bien desnudos. Desde su punto de vista la desnudez es sinónimo de comodidad. Pero esta no es la única razón.

Otro motivo por el que los niños disfrutan con el hecho de desnudarse es porque así ponen en práctica una nueva habilidad recién adquirida, que no es otra que la de desvestirse. Simplemente quieren practicar a quitarse la ropa y, cuando se la vuelven a poner tienen otra oportunidad para probar.

Además, el hecho de desnudarse e ir dejando la ropa tirada por cualquier parte les ayuda a afirmar su control así como a poner a prueba los límites. Es decir, desnudándose el niño está enviando un mensaje y probando hasta dónde puede llegar.

No podemos obviar el hecho de que uno de los motivos por los que los niños pequeños pueden tener tendencia a desnudarse es porque les molesta la ropa. Puede que le apriete, que le pique o incluso que le provoque alergia.

Esta situaciones en las que encontramos que nuestro hijo acaba de desnudarse pueden resultar realmente frustrantes, especialmente cuando se tiene prisa o al niño le da por quedarse como vino al mundo en público. Todo pasa, pero, ¿qué hacer al respecto mientras esta actitud persiste?

niño se ha desnudado para refrescarse

Cómo actuar cuando tu hijo se desnuda

Cuanto más alboroto se haga cuando el niño se desnude más insistirá el niño en esparcir la ropa y enseñar el culete a todo el mundo. En estos casos lo más aconsejable es ser paciente y actuar de la siguiente manera:

1 – Cuando sea posible, consiente a tu hijo estar desnudo: Si la temperatura es apropiada y las circunstancias son aceptables puedes darle a tu hijo el gusto de estar desnudo. ¿Por qué no? Evidentemente hay circunstancias en las que el decoro y la educación dictan otra cosa, pero hay otras muchas en las que puedes dejar que tu hijo disfrute de su desnudez y juegue a quitarse la ropa.

2 – Viste al niño con prendas difíciles de quitar: Es de sobra conocido que hay prendas muy incómodas para poner y quitar, especialmente desaconsejables cuando hay que cambiar el pañal, como, por ejemplo, los petos. Estas prendas son ideales para vestir a los niños que disfrutan desnudándose cuando vas con ellos a lugares donde es mejor permanecer con ciertas partes del cuerpo cubiertas.

3 – No le rías la gracia: Las primeras veces resulta como poco divertido encontrarte a tu hijo correteando desnudo. Es inevitable reírse con esto. Pero cuanto más le rías la gracia más divertido le resultará al principio, y más reforzarás positivamente esta actitud. Si insiste, procura contenerte.

niño jugando a desnudarse y esconderse

4 – No reacciones: Hemos dicho que uno de los motivos por los que los niños disfrutan quitándose la ropa es, precisamente, para provocar y probar límites. Si no te muestras afectada por el hecho de que tu hijo se quite la ropa es fácil que, poco a poco, pierda el interés en desnudarse, al menos en lo que se refiere a provocarte.

5 – Proporciona a tu hijos oportunidades para practicar el hecho de quitarse y ponerse la ropa: Hemos explicado que los niños también ponen a prueba sus habilidades mientras se desvisten. Si le das muñecos con diferentes prendas y le das la oportunidad de practicar con ellos parte del interés se centrará en experimentar con el muñeco. No lo soluciona todo, pero sí una parte.

6 – Revisa la composición de las prendas: Si el niño se desnuda y, previamente, se ha sentido molesto o contrariado, es posible que esté incómodo con la ropa o incluso que provoque algún tipo de alergia. Prueba con ropa cómoda, de tejidos naturales y ecológicos, y de una talla adecuada, ni demasiado grande ni demasiado justa. Además, la ropa no debe darle demasiado calor y, con el buen tiempo, debe ser fresquita.

7 – Atiende a la señales previas al desnudo: A veces el desnudo antecede a algún comportamiento concreto, como, por ejemplo, que tiene ganas de hacer sus necesidades. A los dos o tres años todavía hay niños que tienen dificultad para controlar sus esfínteres y pueden ponerse nerviosos.

 

Categorías: Niños Etiquetas:
Te puede gustar