Familiares: no cojáis al bebé antes que la mamá tras el parto

Familiares, no lo hagáis, jamás cojáis a un bebé recién nacido si la mamá aún no ha tenido la oportunidad de hacerlo tras el parto. Algo que deben cuidar los protocolos de los hospitales, es permitir ese primer y necesitado contacto entre la madre y el hijo nada más nacer: porque la primera hora de vida es sagrada entre ambos.

Resulta sin duda tan llamativo como preocupante el hecho de que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), redactara un protocolo de 16 puntos donde promover un parto más humanizado. A día de hoy, en muchos centros sanitarios el dar a luz sigue unas pautas tan estandarizadas que muchas madres recuerdan el acto de parir como algo casi traumático.

No es lo adecuado. Como no lo es el que un recién nacido vaya de brazo en brazo de los familiares ante una madre que aún no ha tenido la oportunidad de ver y sentir a su propio hijo. Hoy en nuestro espacio queremos hablarte de este hecho que lejos de ser algo anecdótico, tiene una gran importancia para el mundo emocional de sus dos protagonistas: la madre y el hijo.

Familiares, respetad la intimidad

Cuando una pareja va al hospital para dar a luz nunca sabe lo que va a ocurrir en las siguientes horas. Es posible que debamos hacer frente a una cesárea, es posible que la mamá acabe sedada sin tener la oportunidad de conocer a su hijo recién nacido hasta unas horas después.

Nuestros padres, hermanos, tíos, o amigos quieren lo mejor para nosotros y celebran ese instante con alegría y emoción. Claro está, muchos de ellos no pueden evitar coger al bebé de la cuna y pasárselo de brazo en brazo para darle la bienvenida, para descubrir a quién se parece.

Estimados familiares, no lo hagáis. Porque pocos momentos requieren de tanta intimidad como ese instante en que una mujer acaba de dar a luz y debe tomar contacto con su niño, con ese querido inquilino que durante nueve meses ha formado parte de ella.

bebe al brazo de familiares

La importancia del contacto precoz

Muchos especialistas hablan de “una impronta afectiva”, es decir que tras el parto, se abre entre una y dos horas maravillosas donde es necesario que se establezca un rápido contacto entre la madre y el niño.

Nils Bergman, especialista en neurociencia perinatal explica que los 1.000 primeros minutos de vida de un niño pueden ser clave para su posterior desarrollo.

  • No podemos olvidar que el parto ha sido “algo traumático” para el bebé, ha pasado de un entorno cálido y protegido a un mundo extraño donde de pronto, alguien lo manipula, le corta el cordón umbilical y lo lava para después, colocarle unas etiquetas.
  • Todo ese mundo de estímulos son molestos para el bebé. A su alrededor ya no está el líquido amniótico para amortiguar cada roce, cada contacto. De pronto, a su cerebro llegan extraños enemigos: el estrés, el miedo, el pánico.
  • Todos estos estímulos podrían evitarse de un modo sencillo: llevando al recién nacido hasta su madre. No hay prisa para cortarle el cordón umbilical, tampoco para lavarlo. Porque lo más importante es que encuentre la calma en esa piel cálida y de agradable olor que a partir de ahora, va a formar parte de su vida.
  • Esa impronta de calma genera adecuados cambios en su cerebro. No hay estrés, no hay miedo. Por su parte, también la mamá pondrá en marcha el inicio de la lactancia al liberar oxitocina. Todo es calma y equilibrio, un primer contacto maravilloso que pone los cimientos del vínculo madre-hijo.

Familiares, traéis demasiados olores, demasiados estímulos

Hemos de ponernos en el lugar del bebé. Si aún no ha conocido a su madre, el hecho de ir de brazo en brazo va a hacer que se sienta sobreestimulado y perdido. Demasiados olores diferentes, demasiadas sensaciones extrañas, sonidos, sombras difusas ante él o ella.

Hay que ser muy conscientes de un aspecto esencial, las únicas dos cosas que necesita un bebé cuando nace es a su madre y el alimento que ella le proporciona. Nada más.

mamá con bebé

Consejos generales para los familiares ante el nacimiento de un bebé

Por encima de todo, hay que celebrar que tanto la mamá como el niño o la niña están bien. Seguidamente, hemos de ser sabios y entender una cosa: que habrá tiempo, mucho tiempo para descubrir, amar, abrazar y tocar a ese bebé que ya forma parte de nuestra familia, de nuestro círculo personal.

mamá con bebé

Así pues, queridos familiares, recordad estos consejos:

  • Respetad la intimidad de la mamá y el bebé, así como de la pareja.
  • No hace falta que toquéis al bebé. Habrá tiempo. No obstante, y por encima de todo, jamás lo cojáis en brazos antes que la madre.
  • Si vais a tocarlo, recordad que tenéis que tener las manos limpias. A ser posible no lo beséis (¡habrá mucho tiempo!).
  • No entréis muchos familiares a la habitación, lo que necesita la mamá y el niño es calma, intimidad.
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