El lenguaje de los adolescentes

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez el 20 diciembre, 2018
Con las aplicaciones de mensajería instantánea y las redes sociales, el lenguaje escrito y visual predomina entre los jóvenes. Una de las consecuencias es que tienen una jerga prácticamente particular.  

Los adolescentes tienen su propio lenguaje, que está caracterizado por las tendencias y nuevas tecnologías de la era digital. Nos guste o no, como padres, familiares o educadores necesitamos acercarnos al lenguaje de los adolescentes para establecer una comunicación positiva.

Internet y las redes sociales pueden ayudarnos a introducirnos en el vocabulario y en la mente de los jóvenes. En este artículo queremos compartir contigo algunos tips para ayudarte a comprender el lenguaje de los adolescentes.

El contexto es ‘el rey’ en el lenguaje de los adolescentes

Probablemente a todos nosotros nos resulta asombrosa la capacidad que tienen los adolescentes de resumir sus frases. Al escucharlos hablar, es increíble cómo pueden encadenar varias ideas con tan pocas palabras. Y lo más importante es que consiguen hacer que su interlocutor los entienda.

A los jóvenes no les suele parecer necesario emplear una gran cantidad de adverbios y preposiciones en sus oraciones. Su comunicación es simple, directa y objetiva, con la única meta de expresarse para ser comprendido.

En principio, este nuevo lenguaje de los adolescentes puede parecernos un tanto pobre o limitado. Pero debemos reconocer que se requiere un gran trabajo de interpretación, que puede comprenderse con pocos términos y muchos matices.

Al emplear un vocabulario compacto, donde muchas palabras tienen varios significados, el contexto asume el rol principal en la comunicación. Por tanto, los adolescentes deben analizar lo que rodea a las palabras para captar el mensaje que le transmite su interlocutor.

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El lenguaje corporal gana más espacio

El lenguaje corporal también gana una mayor relevancia cuando las palabras escasean. Al comunicarse personalmente, los jóvenes suelen emplear saludos, gestos y expresiones faciales para transmitir su mensaje al interlocutor, sin la necesidad de hablar o escribir. 

También observamos que el lenguaje de los adolescentes da valor a las imágenes y las expresiones del mundo virtual. Por ello son capaces de expresar sus ideas en las redes sociales, utilizando emojis, gifs (imágenes en movimiento) y otros elementos interactivos que obvian las vías escrita y verbal.

La complejidad del mensaje no se refleja en el lenguaje

Otra característica del lenguaje de los adolescentes es la capacidad de desvincular la complejidad del mensaje de la vía que se utiliza para transmitirlo. Es decir, los jóvenes consiguen transmitir los mejores y peores estados de ánimo de forma asombrosamente sencilla.

Su tristeza, por ejemplo, puede ser expresada por un simple emoticono con lágrimas en los ojos. O el amor por sus parejas puede ser representado por gatos con ojos de corazones. Pero esto no significa que los sentimientos sean menos intensos, pues los adolescentes suelen ser muy sensibles y perspicaces.

Simplemente no necesitan plasmar la complejidad de sus pensamientos y emociones en palabras para vivirlos con intensidad. La densidad del mensaje transmitido no está en la forma o estructura del lenguaje sino en el contexto y a quién se dirige su comunicación.

Lo escrito recupera su importancia en la comunicación

En los años 90, hablar por teléfono con los amigos podría ser una de las máximas tendencias entre los jóvenes. Pero en plena era digital, son muy pocos los adolescentes que recurren a las llamadas telefónicas para comunicarse. Los mensajes escritos marcan las tendencias actuales.

Un dato interesante es que, aún en las aplicaciones que permiten grabar audios, son los adultos que prefieren utilizar este servicio para comunicarse. Por lo general, a los adolescentes les resulta más rápido y práctico escribir sentencias cortas. 

Su lenguaje cambia permanentemente

En la era digital todo cambia muy rápida y constantemente. El lenguaje de quienes nacieron con Internet incorporado en su forma de ser, también sigue este ritmo frenético. La comunicación de los adolescentes está influenciada por tendencias que se viralizan en las redes. El ‘problema’ es que estos modismos se van tan rápidamente como se instalan. Una nueva tendencia se viraliza y, casi inmediatamente, la antigua ‘tendencia’ queda en el olvido.

Por todo ello, el lenguaje de los adolescentes está en constante transformación. Diariamente se incorporan nuevos términos o simples abreviaciones en su vocabulario. Mientras otros dejan de ser utilizados en su círculo social y, orgánicamente, pierden su significado.

Probablemente, este es el desafío más grande al intentar comprender el lenguaje de los adolescentes. Nuestro mejor consejo es mantener la mente abierta y acercarse a los jóvenes. Hay que dejar a un lado las críticas y prejuicios y recordar que ellos pueden enseñarnos mejor que nadie su forma de ver y vivir el mundo.