¿El cloro de la piscina puede causar alergias?

Yamila Papa 24 agosto, 2018
Quizás no lo sabías, pero el cloro de la piscina puede causar alergias respiratorias y dermatológicas. Prevenir es la primera medida que podemos tomar, sin dejar de disfrutar de un buen chapuzón en pleno verano.

Con la llegada del verano y las vacaciones, buscamos opciones para refrescarnos y pasar momentos inolvidables en familia. Sin embargo, a veces las enfermedades pueden jugarnos una mala pasada. En este artículo, te contaremos si el cloro de la piscina puede causar alergias y cómo prevenirlas y tratarlas.

El cloro de la piscina puede causar alergias respiratorias

Para muchas personas, el olor a cloro se relaciona con días felices en la piscina, diversión en familia o clases de natación entretenidas. No obstante, para otros puede significar problemas respiratorios y alergias.

Si bien es verdad que este elemento se utiliza para que el agua se mantenga en buenas condiciones y alejar las bacterias, también es cierto que se trata de un producto muy fuerte y perjudicial para la salud.

El cloro de la piscina puede causar alergias tanto en adultos como en niños. En el caso de los infantes, cuando son muy pequeños puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades respiratorias de por vida, como el asma.

Tanto si la piscina está cubierta o al descubierto, las consecuencias son similares. La posibilidad de sufrir este tipo de problemas a nivel pulmonar dependerá de cuánto tiempo se permanece en el agua, con qué frecuencia se sumerge en la piscina o la cantidad de agua con cloro ingiera.

Cuánto más pequeños son los niños, más vulnerables son a desarrollar reacciones alérgicas a este producto. Uno de los primeros síntomas es la irritación de las fosas nasales y los ojos; también pueden experimentar tos, vómitos y problemas para respirar —sensación de falta de aire—.

El cloro de la piscina puede causar alergias respiratorias y en la piel.

El cloro de la piscina puede causar alergias en la piel

Cuando hace calor, solo pensamos en refrescarnos sea como sea. Y si tenemos la suerte de contar con una piscina en el hogar o en casa de algún amigo, nos sentimos los seres más felices del mundo.

Sin embargo, sumergirnos en el agua con cloro puede traer consecuencias para nuestra piel. Esto se debe a que el producto que se emplea para limpiar la piscina y que esta se mantenga por más tiempo también ocasiona resequedad y reacciones alérgicas.

Las áreas más afectadas son las mucosas, es decir, los ojos, la nariz y hasta los genitales. La famosa ‘vista roja’, producto de estar muchas horas en la piscina, es una clara señal de lo que el cloro hace con nuestra dermis.

El cloro aumenta la resequedad cutánea, principalmente si nos bañamos todos los días. Es necesario atender que la piel está protegida de los agentes externos con una especie de ‘capa’, la cual se puede reducir, alterar o eliminar debido a productos químicos muy agresivos. Esto sucede sobre todo en pieles demasiado sensibles y claras.

Y no solo eso, sino que también repercute de forma negativa en el cabello —principalmente si es claro— y en las uñas. ¿A quién debemos echarle la culpa?

El cloro sería nuestra primera respuesta, pero hay que ir un poco más allá. En realidad, solo algunos de sus componentes son dañinos para nuestra salud: el sulfato de cobre, el hierro y los metales.

“En el caso de los infantes, cuando son muy pequeños puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades respiratorias de por vida, como el asma”

Cómo evitar las reacciones alérgicas por el cloro

Ya que el cloro se utiliza para desinfectar la piscina, evitar la exposición a ciertas bacterias —como la escherichia coli— y que el agua se mantenga más tiempo en buenas condiciones, debemos cambiar ciertos hábitos si queremos reducir las alergias o reacciones que produce:

  • No prolongar los baños en la piscina por más de una hora consecutiva.
  • Utilizar antiparras, tapones para los oídos o nariz y gorras para el cabello.
  • Ducharse bien al salir de la piscina y lavar el traje de baño por completo.
Las madres suelen ordenar esperar dos horas después de comer para meterse en el agua.

  • No tragar agua.
  • Tratar de ir a la playa o al río en las vacaciones —en lugar de siempre elegir la piscina—.
  • Elegir piscinas públicas que no sean muy concurridas o en horarios de menor asistencia.
  • Consultar sobre la limpieza y el mantenimiento del agua.
  • Para la piscina de casa, usar fórmulas de cloro más suaves.

Es verdad que el cloro de la piscina puede causar alergias en algunas personas, pero si le damos un uso adecuado a este producto, disfrutaremos de un verano sin consecuencias negativas para nuestra salud.

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