El ciberbullying: qué es y cuáles son sus consecuencias

Los nuevos dispositivos electrónicos nos solucionan la vida en muchos sentidos. Sin embargo, debemos controlar el acceso de los más pequeños a ellos para evitar casos de acoso cibernético.

Con la llegada de las nuevas tecnologías, también comenzaron a presentarse nuevos males en la sociedad. La infancia no es la excepción. El ciberbullying, también llamado ciberacoso, es una nueva forma de violencia que cada vez suma más tristes episodios.

Las redes sociales a las que accedemos día a día y la constante interacción que nos permiten los nuevos dispositivos electrónicos y la conectividad permanente tienen innegables beneficios. Lo que antes tardaba horas o incluso días en comunicarse, hoy se hace en segundos.

Sin embargo, como toda nueva herramienta, también puede constituir un arma de doble filo. Porque las relaciones humanas no son siempre constructivas y positivas. Esto ocurre aún más en la niñez, cuando los límites todavía se desconocen o no se respetan y se puede causar mucho daño a las demás personas.

En la actualidad, el acoso tradicional entendido como el maltrato físico y emocional extendido en el tiempo, se ha mudado también al mundo de las pantallas.

Cómo se manifiesta el ciberbullying

El ciberbullying es la extensión de la práctica nefasta del maltrato en el ámbito virtual. Las formas más comunes de ciberbullying son:

  • Acoso constante a la víctima. Ya sea a través de mensajes al móvil, mensajes en las redes sociales o incluso publicaciones abiertas, los acosadores pueden tomar defectos de un niño para burlarse de él mediante estas vías.
  • Rumores falsos. Una forma de maltrato típico de adolescentes que, podríamos decir, siempre existió. Hoy, no obstante, su divulgación es mucho más “efectiva”. Bastan un par de clics para enviar muchos mensajes simultáneos y divulgar mentiras sobre otra persona. Estas cadenas, si se expanden, son prácticamente incontrolables, al igual que sus consecuencias.

“El acoso tradicional entendido como el maltrato físico y emocional extendido en el tiempo, se ha mudado también al mundo de las pantallas”

  • Robo de identidad. En algunas páginas es excesivamente fácil crear perfiles falsos para dar a conocer información personal, comportarse deslealmente o agredir a conocidos de la víctima para deteriorar sus relaciones sociales. Si bien se pueden denunciar, en el transcurso pueden dejan consecuencias irreparables.
  • Chantaje. Al igual que ocurre con las cadenas de mensajes, si un niño posee información comprometedora de otro puede ejecutar un enorme chantaje para no distribuirla masivamente.
  • Rankings o listas. Lo que antes se hacía en hojas de papel, hoy se escribe en las redes. Los clásicos y crueles rankings de “feos”, “tontos” o muchos otros calificativos atroces son una forma sumamente despiadada de acosar a alguien virtualmente.
El cyberbullying es la extensión de la práctica nefasta del maltrato en el ámbito virtual.

Consecuencias del ciberbullying en la víctima

Evidentemente, quien sale más perjudicado de las situaciones de acoso cibernético es la víctima. Sin embargo, los propios acosadores, así como los observadores y cómplices, también incorporan aspectos nocivos a su personalidad e integridad psicológica.

Hay dos motivos que potencian la peligrosidad de esta práctica. Primero, que el hecho de permanecer anónimo y que su “ataque” pueda ser visto por miles de personas “motiva” al agresor. Segundo, que puede ser muy insistente e incluso molestar a un niño en su zona de confort, como puede ser su casa o su propia habitación.

Aquí, entonces, nos centraremos en los males que el ciberbullying causa en quienes lo padecen:

  • Deteriora la autoestima. Les hace creer a los niños que las cosas que se dicen sobre ellos son ciertas, dado el alto grado de repetición y de personas involucradas en los agravios.
  • Dificulta su relación con los demás. Como el ciberbullying puede ser ejercido por niños conocidos personalmente o no, el joven que lo padece comienza a dejar de interaccionar con los demás. Cada relación, a su modo de ver el mundo, es una puerta abierta al maltrato.
  • Altera el equilibro emocional. Los niños que son víctimas de acoso virtual tienden a sufrir inseguridad, depresión y otros trastornos relacionados con la falta de confianza en sí mismos y en los demás.
  • Afecta el rendimiento escolar. Si se lleva a cabo por compañeros de colegio, el acoso cibernético puede repercutir para mal en las calificaciones del niño.
  • Síntomas físicos. El afectado puede perder el apetito, el sueño o también presentar dificultades para enfocarse y prestar atención. En casos extremos, hay que ser muy cuidadosos si se detecta la aparición de autoflagelamiento.
El acoso cibernético puede afectar al rendimiento escolar.

¿Qué podemos hacer para ayudarlo?

El apoyo familiar y social que pueda recibir un chico víctima de ciberbulliying es la salida principal a este problema. Por eso, es importante siempre fomentar la comunicación, la expresión de los sentimientos y el apoyo mutuo en el plano familiar. De este modo, se sentirá seguro de acudir a ti cuando se presente un problema de estas características.

Por otro lado, el acoso cibernético también debe ser abordado desde el ámbito escolar. Docentes y asistentes educativos tienen que afrontarlo desde ambos lados: el de la víctima y el del acosador, que por algo presenta esta conducta.

Finalmente, en cuanto al tratamiento de los síntomas, lo ideal es el abordaje interdisciplinario. Esto cuenta con la participación de un médico o psiquiatra para tratar los síntomas físicos y también de un psicólogo para curar las posibles secuelas emocionales.

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