Eccema en el bebé: características y cuidados

15 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la dermatóloga Maria del Carmen Hernandez
La piel de los bebés aún no se encuentra desarrollada por completo. Por esto, el eccema es una afección que se puede manejar con los cuidados adecuados.

El eccema en el bebé es la enfermedad inflamatoria de la piel más común en la mayor parte de la infancia, que afecta al 5-20 % de los niños. El eccema atópico suele presentarse durante el primer año de vida. A su vez, la mayoría de los niños afectados también son alérgicos a los ácaros del polvo doméstico y esta es una de las principales causas de exacerbación de la afección.

¿Qué genera el eccema en el bebé?

Si bien los factores genéticos, incluidos los que codifican las proteínas de la barrera cutánea, como la filagrina, son importantes, la genética por sí sola no explica la mayor prevalencia en personas con un nivel socioeconómico más alto.

Los bebés con eccema tienen un mayor riesgo de infecciones cutáneas secundarias y la enfermedad, a menudo, se asocia con enfermedades mediadas por la inmunoglobulina E (IgE), como asma, alergia alimentaria y rinitis alérgica, de acuerdo a estudios de The Journal of allergy and clinical inmunology.

Bebé con eccema en la cara.

Las exposiciones ambientales específicas que explican el riesgo de eccema aún se desconocen, pero la exposición microbiana temprana y las variaciones en la exposición a los entornos urbanos pueden influir.

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¿Cómo se manifiesta el eccema en el bebé?

El eccema es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se caracteriza por una erupción roja con picazón. A su vez, se observan cambios superficiales asociados, tales como:

  • Descamación.
  • Engrosamiento (liquenificación).
  • Excoriaciones.
  • Pápulas.
  • Vesículas.
  • Supuración.

Existe un amplio espectro de presentaciones del eccema atópico, desde el eccema de flexión mínima a la eritrodermia. Aunque el eccema puede afectar a cualquier parte del cuerpo, en los bebés suele afectar a las mejillas, el cuello y los pliegues cutáneos de las rodillas y los codos.

La importancia de la barrera cutánea

La capa epidérmica superior de la piel humana funciona como una barrera física y química ante determinados agentes externos.

Además de la disfunción de la barrera de permeabilidad, los bebés con eccema también tienen una función de barrera antimicrobiana comprometida, lo que lleva a un aumento de las infecciones cutáneas. En cuadros más graves o avanzados se pueden desarrollar sobreinfecciones bacterianas que requerirán otro tipo de tratamiento.

Cuidados para una piel con eccema

Los pequeño que padecen eccema tienen alterada la función de la barrera cutánea. En consecuencia, sufren una pérdida de agua transepidérmica y la propiedad de poder retener la misma. Además, presentan menor cantidad de ceramidas y lípidos intraepidérmicos. ¿Cómo evitar el eccema en el bebé?

Higiene y baños

Los aceites de baño y los productos que contienen avena son útiles y previenen la sequedad de la piel que puede inducir el baño. Este debe ser de corta duración y con agua templada, de lo contrario, contribuye a la deshidratación.

El síntoma dominante es la picazón intratable, que puede inducir un círculo vicioso de rascado que daña la piel y provoca más picazón. De hecho, puede desencadenarse por la sudoración y la ropa áspera, como la lana.

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Humectación

En los bebés con eccema existe una tendencia a la piel seca, en general, que se agrava con la baja humedad, el clima frío y el uso de jabones. Es esencial encontrar una crema hidratante adecuada que se pueda aplicar dos veces al día, ya sea que haya eccema activo o no.

Pierna de un bebé con eccema.

La humectación disminuye de manera notoria la sequedad de la piel y, a su vez, el prurito. Se pueden optar por aquellas que contengan ácidos grasos esenciales, lípidos y ceramidas.

Evitar los alérgenos

El ácaro del polvo doméstico es el alérgeno más importante. Por ende, las medidas para evitarlo deben ser tomadas con asiduidad y deben incluir el revestimiento del colchón y las almohadas, así como el tratamiento de las sábanas superiores mediante lavado con agua caliente (más de 60°C).

Si se sospecha una alergia alimentaria, se debe consultar al pediatra para que realice las indicaciones correspondientes. En general, son los niños con eccema atópico severo los que tienen alergia o intolerancia a los alimentos.

Papel de los probióticos

Aún no está aclarado el papel que cumple la flora intestinal en la patogénesis de esta enfermedad, ni tampoco el efecto preventivo que tienen los probióticos en el desarrollo del eccema.

Sin embargo, algunos estudios sugieren que podrían lograr resultados beneficiosos en la prevención del eccema, en especial en aquellos bebés a los que se les había sido administrado durante el periodo perinatal.

¿Qué hay que tener en cuenta respecto al eccema en el bebé?

En definitiva, es una condición que suele aparecer y desaparecer durante años. En la actualidad, no existen tratamientos que puedan hacer que el eccema desaparezca para siempre, por lo que tratar de evitar que el bebé tenga eccema, en primer lugar, sería lo recomendable.

Asimismo, es importante el manejo de los factores predisponentes, como el cuidado correcto de la piel a través de los emolientes y los adecuados hábitos de higiene.

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