Detrás del niño problemático, hay una emoción que no se sabe manifestar

Macarena 13 junio, 2016
¿Qué se esconde detrás de cada niño problemático? En este artículo te proponemos conocer qué hay detrás de la mente de los denominados niños problemáticos

Detrás de todo niño problemático se esconde un caos emocional que lo desborda y se disfraza de rebeldía o desobediencia. Si bien es complejo abordar estos problemas de conducta infantil, es fundamental enseñar al chico a manejar lo que siente.

Contrariamente a lo que se cree, cualquier castigo físico, reprimenda o palabra subida de tono solo intensifica la frustración y las emociones negativas que se apoderan del niño problemático, terminando de pulverizar su autoestima.

Por este motivo, antes de buscar las posibles razones por las cuales tenemos un hijo ‘difícil’ es conveniente comprender que detrás de sus conductas indeseadas hay necesidades aparentemente insatisfechas, las cuales requieren de una mayor atención.

Niño problemático, niño carente o demandante

Muchos padres protestan por el comportamiento de su niño problemático, pues mediante las rabietas o la desobediencia suelen desahogar de manera inapropiada una emoción cargada de bronca e ira, o bien manifestar ciertas necesidades afectivas.

“¿Soy una mala madre?” “¿Qué estoy haciendo mal?”, suelen preguntarse a sí mismas estando abatidas muchas madres frustradas ante estas situaciones desesperantes. Sin embargo, simplemente se trata de asumir que se está frente a hijos más demandantes.

Posiblemente ese niño problemático no sabe manifestar correctamente sus necesidades y carencias afectivas. Puede que encuentre en los malos comportamientos un modo de de pedir atención a sus progenitores: lloran en exceso, duermen poco y pasan de la risa al llanto en instantes.

Estos pequeños ‘hiper-demandantes’ suelen precisar más apoyo, palabras y seguridad, y este hecho excede todo error cometido durante la crianza de menor. No obstante, es responsabilidad de todo padre brindar respuestas certeras a estos llamados haciendo uso de una gran cuota de paciencia y altas dosis de amor.

Niños problemáticos y emociones bloqueadas

Los niños problemáticos suelen generar un nivel de estrés considerable en sus padres pero esto sencillamente se debe a que tienen sus emociones bloqueadas y desconocen el modo de exteriorizarlas. Nuestra misión durante su crianza es precisamente destrabar estos sentimientos.

Niño problemático con emociones bloqueadas

Para que estas emociones fluyan se requiere de una buena comunicación y mucho afecto. Ese niño problemático no necesita más que comprensión para abandonar su postura hermética, logrando conocer qué le pasa y manifestarlo adecuadamente.

Entonces, si el niño difícil pone muros, no levantes nuevos fuertes alrededor. Deja de lado los castigos que tienden a aislarlo, sumirlo en la soledad y descuidarlo, desatendiendo sus necesidades y carencias silenciadas.

Si bien llegar a ellos no siempre es una tarea sencilla, considera hacerlo sentir cómodo y seguro a la hora de liberarse y expresar esos sentimientos contenidos a fin de desahogarse y conocerse a sí mismo.

¿Qué hay detrás del niño problemático?

  • Son chicos con baja autoestima, inseguros y con sentimientos de incomprensión
  • Necesitan sentirse reconocidos por sus acciones y logros
  • Su inseguridad genera la necesidad de refuerzos positivos frecuentemente
  • Suelen sentir celos, por lo que buscan llamar la atención de sus padres para sentirse amados
  • Experimentan con mayor intensidad las denominadas emociones negativas (miedo, tristeza, soledad).

Conforme estos chicos difíciles van creciendo, su sentimiento de inseguridad sumada a cierta sensación de falta de reconocimiento suelen traducirse en reacciones desproporcionadas. No obstante, en el fondo de estos infantes no hay más que angustia, soledad, tristeza y angustia.

Por esto mismo resulta fundamental ayudar a tu hijo a comprender, gestionar y canalizar sus emociones, para lo cual es preciso educar su inteligencia emocional y ofrecerle paralelamente estrategias que reduzcan esa necesidad de refuerzos externos que lo hagan sentir bien.

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¿Cómo actuar ante un niño problemático?

  • Apela al poderoso refuerzo positivo. Se trata de una útil estrategia educativa que no consiste simplemente en abrazar al niño cuando hace algo indebido sino que evita el castigo que genera reacciones infantiles negativas. Acércate al pequeño a preguntar porqué se comporta de ese modo y explícale con calma sus errores, indicándole la actitud adecuada. Finalmente acude al refuerzo positivo: “Confío en ti”, “Yo sé que puedes hacerlo mejor”, “Yo te apoyo y te quiero, no me defraudes”. No hay lugar para recriminaciones ni reprimendas dado que causan más rabia y ansiedad. Una palabra positiva genera una emoción positiva.
  • Educa su Inteligencia Emocional. Este factor es fundamental en la crianza de cualquier chico para que pueda identificar sus emociones y traducirlas en palabras. “¿Qué sientes?”, pregúntaselo todo el tiempo y ofrécele palabras a cada suceso que atraviese. Sé receptiva y empática, además de propiciar un diálogo fluido y ameno en el que muestres confianza y cercanía, sin reírse ni burlarse de lo que exprese.
  • No juzgues ni compares. No hay pecado paterno más grande que comparar al niño problemático con hermanos, primos u otros niños. Tampoco es recomendable enjuiciarlos con sentencias y etiquetas del tipo “eres malo”, “siempre te portas mal”, etc. Es aconsejable buscar el momento indicado para dialogar con el pequeño, conectar mediante un tono de voz ameno y comprenderlo.
  • Propicia su equilibrio interno. Enséñale a tu hijo que cada emoción puede convertirse en una palabra capaz de ser compartida. Explícale que no es malo llorar y que tú siempre estarás dispuesta a escucharlo. Tampoco está de más realizar juntos determinadas actividades que los ayuden a distraerse, como respiración, relajación, etc.
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