Comparar a unos niños con otros ¿Por qué evitarlo?

Macarena · 2 octubre, 2015

Los padres debemos evitar comparar a unos niños con otros si pretendemos criar niños felices, seguros de sí mismos y con la autoestima alta. La comparación se ha convertido en una tendencia de los adultos de la cual no están exentas ni aquellas criaturas de más corta edad.

Comparamos a nuestros hijos con sus propios hermanos, vecinos, primos, compañeros del colegio o amiguitos del parque, sin considerar que cada niño es único y especial. ¿Qué pretendemos conseguir los padres al comparar a unos niños con otros? ¿Cuáles son las consecuencias de este irracional cotejo?

Factores que llevan a los padres a comparar a unos niños con otros

Principalmente, mediante estas comparaciones se busca motivar a nuestro hijo fijando un modelo a seguir, por lo cual señalamos a esa persona que se convertirá en un patrón a imitar, a fin de que se comporte como él.

Apuntamos a ese amiguito o hermano destacado por poseer una determinada habilidad, conducta o cualidad que los adultos envidiamos, dado que la creemos admirable y beneficiosa para nuestro hijo.

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De esta manera, no estamos haciendo otra cosa que exponer nuestro más profundo deseo de padres y, por qué no, alguna frustración que nos haya marcado. Así proyectamos nuestras expectativas respecto a cómo queremos que sean nuestros hijos.

No obstante, de esta forma no otorgamos espacio a las características y habilidades reales de nuestro niño, que pueden distar considerablemente de aquellas que intentamos que copie o imite de ese otro niño con quien lo comparamos. Entonces, ¿tiene algún beneficio comparar a unos niños con otros?

¿Qué ocurre con nuestros hijos cuando los comparamos?

Comparar a unos niños con otros puede ocasionar problemas de inseguridad, dado que cada niño tiene potencialidades diversas. Asimismo, si tu hijo se acostumbra a compararse con los demás, se sientan las bases para que luego se mida sistemáticamente con sus pares el resto de su vida. Transitará así un camino que destruirá su autoestima y lo hará profundamente infeliz.

  1. Creamos envidias entre niños. Los menores perciben esa comparación como una devoción y consecuente división del amor paternal en función de esas cualidades que se admiran de un hijo y no posee el otro. Esto despierta envidia y celos entre los pequeños, llegando incluso a generar desencuentros entre ellos.

    Foto cortesía de nosinvalentina.blogspot.com.es
    Foto cortesía de nosinvalentina.blogspot.com.es
  2. Instaura rivalidad con otros chicos. Mediante esta práctica dinamitamos la relación de nuestro hijo con ese niño a quien, tras ser ponderado durante la comparación, ven como un rival en tanto lo perciben como una persona más aceptada y admirada por sus padres.
  3. Estropeamos la autoestima de nuestro hijo. Una lectura que realiza el niño ante esta comparación es que no valoramos sus cualidades y habilidades, sino que apreciamos precisamente aquellas que él no posee. Esto hace que se sienta inseguro, inútil y menos querido, perjudicando su autoestima.

Evitar la comparación en pos de que el niño adquiera cualidades o conductas positivas

Debes poner énfasis en las aptitudes y no en los puntos débiles del niño. De este modo logramos una mejor orientación y podemos enseñarles a valerse por sí mismos. Para ello debes, antes que nada, asimilar a tu hijo como esa persona única y especial, con virtudes y defectos. Sólo así podrás tratarlo como tal, y éste será el punto de partida para aumentar la autoestima del niño.

De manera tal que reforzaremos las conductas y cualidades positivas y beneficiosas, como su ternura, simpatía, sentido del humor, inteligencia, perseverancia y dedicación. Sin embargo el modo de hacerlo es importante, ya que no lo haremos cuando la personalice otro compañero, hermano o allegado.

Foto cortesía de educapeques.com
Foto cortesía de educapeques.com

Por último, pero no menos importante, debemos hacerles saber a nuestros hijos que los aceptamos tal como son, con sus virtudes y defectos, tras sus aciertos y deslices, pero que estos aspectos negativos no influirán de modo alguno en el amor que sentimos por ellos.