Desarrollo de la identidad sexual del niño

Ser niño o niña no representa un conflicto en la primera infancia. Para ellos es natural lo que pasa en su cuerpo y su entorno. Sin embargo, se cree que a partir de los tres años, ya los pequeños comienzan a desarrollar su identidad sexual.

Al nacer, nos asignan un sexo de nacimiento; el cual depende de las características físicas. Siendo que, el sexo del niño es lo que define principalmente el género a que corresponde cada uno. No obstante, los expertos afirman que cuando el niño es capaz de expresarse conscientemente, puede declarar su verdadera identidad de género.

En algunos casos, el sexo que le fue asignado al nacer, no corresponde a su verdadero género. Es decir, niños que se declaran niñas o viceversa. ¿Cómo saber si el niño comprende realmente lo que le pasa? ¿Puede haber equivocación en la identidad sexual o de género?

Características de la identidad sexual en el niño

Como hemos dicho, para los niños su identidad de género no supone un conflicto. Ellos aún no han desarrollado prejuicios al respecto, por lo tanto, su expresión es genuina. No ha decidido declararse de un género opuesto o intermedio del cual fue asignado al nacer. En realidad, su desarrollo responde a la conciencia y la intuición.

Desde antes de nacer, cuando sabemos si va a ser niño o niña, comenzamos a marcar lo que será el desarrollo de su identidad sexual. Elegimos un nombre de acuerdo a su sexo y comenzamos a juntar los objetos que le correspondan. Muñecas y ropa color rosa si es niña, camiones y ropa color azul si es niño.

En la mayoría de los casos, los niños se alinean adecuadamente en relación al sexo asignado, pero otros no tanto. Es importante reconocer que esto no es culpa de los padres, tampoco es una equivocación del niño.

La falta de claridad respecto al sexo biológico y su propia identidad de género, comienza a tener consecuencias hasta la pubertad. Cuando los padres identifican la tendencia de su hijo en cuanto a la identidad sexual, en ocasiones lo apoyan. Sin embargo, a veces esto se convierte en un conflicto familiar intenso.

En estos tiempos, suele respetarse que el niño se declare de un género distinto a su sexo biológico. Muchas familias han contribuido en la transición de sus pequeños. Les han dado la oportunidad de cambiar y elegir según sus gustos. No obstante, la decisión más importante debe esperar.

¿Qué podemos hacer los padres para ayudar?

A partir de los tres años, los niños comienzan a diferenciar su rol social. Niños y niñas suelen separarse en sus juegos, además, identifican un rol en el futuro. Si juegan a la casita, el niño es el papá y la niña es la mamá. Los juguetes por sí mismo también parecen tener una identidad sexual.

Como padres podemos contribuir a que los pequeños puedan identificarse adecuadamente. No es conveniente caer en estereotipos, donde no hay lugar a variación. Por ejemplo, ser chica no te limita a hacer cosas que parecieran estar destinadas a ser realizadas por los chicos.

En tal sentido, elijamos juguetes donde se pueda apreciar personas de distintos géneros realizando las mismas actividades. Mujeres policías, hombres enfermeros, papás que cuidan a sus bebés.

Lo más importante en estos casos es que el pequeño no sienta que es acusado. Dejar que el desarrollo de su identidad sexual suceda sin presiones, puede ser la garantía para evitar traumas. Tampoco es conveniente obligarlos o temer por algo que todavía no ocurre.

Si nuestro hijo manifiesta cierto interés por actividades que no corresponden a su sexo biológico, no necesariamente está realizando una declaración al respecto. Sin embargo, todo esto se puede aclarar con el pediatra. En ocasiones podemos estar atendiendo a falsas alarmas.

No obstante, si el niño ha declarado recurrentemente que su género es distinto al pensado, quizá debamos actuar sobre este asunto. En muy valioso que nos llenemos de amor y tolerancia. Acompañar este proceso puede ser difícil a nivel personal y familiar, pero forma parte del bienestar de nuestro hijo.

Es comprensible que los padres queramos proteger a nuestros hijos de potenciales agresiones y discriminaciones. Sin embargo, lo más importante para nosotros ha de ser que él se sienta cómodo consigo mismo.

 

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