¿Deben tomar los niños alimentos congelados?

Los padres estamos siempre preocupados por la alimentación de nuestros hijos. En su alimentación se incluyen alimentos frescos pero también congelados. ¿Deben tomar los niños alimentos congelados? Vamos a intentar en este artículo descubrir los pros y los contras de estos alimentos para la alimentación infantil.

En principio los alimentos congelados son tan o más nutritivos que los frescos. El problema surge cuando los niños consumen solo o en su mayoría alimentos congelados. Hay que consumir alimentos congelados de una forma racional.

Beneficios de los alimentos congelados

Muchos especialistas consideran que los congelados proporcionan los mismos beneficios que los frescos. Estos productos se han sometido a la disminución de temperatura que produce la congelación de su componente principal, el agua. Si el proceso de congelación es el adecuado no se alteran sus propiedades y conservan sus vitaminas y minerales.

En verano los productos congelados pueden resultar muy cómodos para la alimentación infantil cuando el calor nos limita las posibilidades de ir a comprar diariamente. También nos permite guardarlos en el congelador hasta que los necesitemos y ahorrar tiempo.

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Elegir congelados

Hay que elegir el tipo de alimentos que compramos congelados. Por ejemplo son mejores los que se someten a la congelación tras ser recolectados como las verduras o tras su sacrificio como la carne o el pescado. Normalmente preservan sus propiedades y valor nutricional si son de una marca de calidad. Por ejemplo, las judías verdes, las alcachofas o los lomos de merluza que tanto gustan a los niños.

Debemos tener más cuidado con los alimentos precocinados, ultraprocesados y los preparados congelados que pueden tener más grasa, aditivos y sal. Hay que intentar que no se consuman en la dieta infantil más de dos veces a la semana. En este tipo de alimentos entran las croquetas, los calamares o las patatas prefritas.

Cómo prepararlos

Lo que tenemos que aprender es a prepararlos siguiendo las instrucciones del fabricante. Normalmente las verduras congeladas están limpias y troceadas para que sea más sencillo. No hay que hervirlas ni más ni menos tiempo que el que se indique.

Nunca se deben volver a congelar alimentos previamente congelados. Hay que intentar no consumirlos si han sufrido un doble proceso de congelación. Muchos alimentos como el pescado son ultracongelados en alta mar por lo que si lo vamos a congelar tenemos que preguntar antes no vayamos a cometer el error de volver a hacerlo.

Los alimentos congelados suelen ser más baratos que los frescos porque se recolectan en épocas de mayor oferta. Además se presentan sin desperdicios ni restos de tierra. Hay que respetar la fecha de caducidad del fabricante porque se pierden las vitaminas y las grasas se pueden volver rancias. Lo mejor es apuntar la fecha en que se congelan los alimentos y que no sea más de seis meses o como máximo un año en un congelador de calidad. 

Si te gusta congelar en casa debes guardar los productos uno a uno y siempre envueltos. No congeles en grandes cantidades sino lo que necesites para cada comida. Tienes que apuntar la fecha de congelación en un lugar a la vista del paquete. Intenta que se descongele el producto poco a poco en un sitio fresco de la vivienda. Nunca vuelvas a congelar un alimento descongelado previamente.

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Alimentos para preparar los niños

Los productos congelados son muy prácticos cuando no se tiene mucho tiempo para preparar la comida de los bebés y los niños. Se pueden hacer por ejemplo los purés de verduras con productos congelados e incluso agregar pollo o pescado previamente descongelado. Se pueden añadir verduras frescas como patatas o zanahorias y un chorrito de aceite de oliva.

También resulta muy cómodo para los niños comprar el pescado congelado porque no suele tener espinas. Suele además presentarse en formas divertidas para los niños como estrellas, varitas o peces. Los niños, sobre todo los que no les gusta el pescado, se lo toman mejor y disfrutan con la comida. Se les puede poner en el plato un poco de tomate frito para que sea más jugoso.

Otro plato divertido puede ser arroz con verduras troceadas. Se puede hacer con verduras congeladas como guisantes, judías verdes o zanahorias. También a los niños les gustan los nuggets o fingers de pollo, las croquetas o las patatas fritas precongeladas. Sin embargo, no conviene abusar de esta comida ultraprocesada en la dieta infantil ni tampoco en la de los adultos.

 

 

 

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