Custodia compartida: cómo afecta a los niños

31 marzo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Mara Amor López
Hoy en día, tras un divorcio, la custodia compartida es una realidad. Los niños comparten con ambos progenitores el tiempo establecido y esto puede afectarlos positiva o negativamente.

Hoy en día, tras un divorcio, son muchos los padres que piden la custodia compartida. Y esta puede resultar beneficiosa en unos niños, pero otros puede que no lleven también el tener que ir y venir cada semana de una casa a otra.

Tras un divorcio, lo primero que deberíamos hacer es dejarnos el orgullo y el propio interés para asegurar el bienestar de los hijos e intentar darles una educación similar por parte de ambos progenitores. ¿Quieres saber cómo afecta la custodia compartida a tus hijos? Podrás descubrirlo a continuación.

Custodia compartida: siempre el interés del menor

Cuando un niño es alejado de su madre o su padre, va a sufrir, y su desarrollo psíquico y evolutivo se puede ver afectado. Por esta razón, debe siempre prevalecer el interés del menor cuando sus padres no conviven.

La custodia compartida permite evitar la separación total o parcial de alguno de los padres. Pero esta medida no es la adecuada en muchos casos, por motivos de trabajo de alguno de los progenitores, por denuncias por violencia de género, etc. Aunque sí hay muchos casos en los que la custodia compartida puede ser una opción positiva; esto va a depender de las circunstancias y del menor.Madre con su hijo de excursión por el campo.

Beneficios de la custodia compartida

La custodia compartida, siempre que se haga de manera en que se piense en el bienestar de los hijos, puede resultar positiva y afectar al niño lo menos posible. Que el pequeño conviva con ambos, aunque sea por semanas, puede hacer que se minimicen los conflictos entre los padres y se dé la necesidad de que se tengan que poner de acuerdo para tomar decisiones respecto al bienestar del niño.

Permite que el niño tenga un contacto continuo con ambos progenitores

La custodia compartida posibilita que los niños tengan un contacto continuo con ambos padres por igual. Así, logramos que el pequeño tenga la figura materna y paterna por igual, aunque esté durante semanas con uno o con otro. Los menores, de esta manera, sienten la separación como algo menos traumático y pueden normalizar su vida y su rutina lo antes posible.

Facilita la comunicación de ambos progenitores

Ante este tipo de custodia, los padres deben ponerse de acuerdo en las decisiones importantes que repercuten en su hijo. Aquí nadie tiene el poder de decisión frente al otro; son ambos quienes miran por la felicidad de su hijo y todo es consensuado.

Actitud más abierta y normalizada

Al pasar el tiempo, las estancias con ambos progenitores en un hogar y en otro se van normalizando y el niño se va adaptando perfectamente a esta nueva situación. Las rutinas y horarios se adaptan a los menores cuando están con su papá o su mamá. Deben ponerse de acuerdo para poder favorecer una educación similar en ambos hogares por el bienestar psicológico del niño.

Pero estos beneficios o efectos positivos en los niños no siempre ocurren con todos. Hay niños que, frente a esta situación, se sienten inseguros y sufren mucho.

Efectos negativos en los niños con custodia compartida

A nivel emocional

Cuando la custodia compartida se dicta y no hay acuerdo entre los padres, puede ser muy perjudicial para los niños. Necesitan un clima familiar estable para su educación y desarrollo emocional. En este sentido, pueden aparecer síntomas de tristeza, cambios de humor, problemas de sueño, sentimientos de culpa y desprotección, dificultad para expresar y manejar emociones, etc.

Padre abrazando a sus hijas debido a que tienen custodia compartida y se quedan en casa de mamá.

A nivel social

Los niños no son una mercancía ni debemos utilizarlos jamás para hacer daño al otro progenitor. Tenemos que ser conscientes de que son niños y sufren, puesto que para ellos ambos somos sus padres y nos quieren. Debemos pensar en nuestro hijo y nunca en nuestros propios intereses.

Si nuestra relación no funcionó, por las razones que sea, no debemos contaminar a nuestro hijo con nuestros rencores. Por ellos, es necesario mantener una relación cordial y pensar que ambos somos sus padres y nuestro fin es su felicidad, pues pueden surgir problemas de autoestima, aislamiento, inseguridad, desconfianza y confusión de roles.

A nivel cognitivo

Ante las frecuentes discrepancias entre los padres que no quieren seguir el mismo patrón educativo, puede repercutir seriamente en su salud psicológica y cognitiva.

Síntomas regresivos como la enuresis, problemas de aprendizaje, dificultades de atención y concentración, bajo rendimiento escolar, pesadillas y terrores nocturnos, fobias, ansiedad, incluso problemas de alimentación.

Estos son algunos de los efectos que la custodia compartida puede tener en los niños. Como podéis ver, hay tanto positivos como negativos; todo va a depender de los padres, de cómo se relacionen entre ellos y que miren siempre por el bienestar de sus hijos. Solo de esta manera conseguirán que el niño crezca sano, feliz y sin ningún problema emocional. Para un niño es primordial ver cómo sus padres tienen una relación sana.

  • FERNÁNDEZ ROS, E. y GODOY FERNÁNDEZ, C. (2002): El niño ante el divorcio. Madrid. Pirámide.
  • CANTÓN DUARTE, J., CORTÉS, M. y JUSTICIA, M. (2002). Las consecuencias del divorcio en los hijos.Psicopatología Clínica, legal y forense,  2, 3,  47-66