Compaginar la convivencia de pareja y el teletrabajo

La llegada del teletrabajo plantea algunos desafíos en la relación de pareja. Lo laboral ahora coexiste con lo doméstico bajo el mismo techo. Lo importante es organizarse y respetarse.
Compaginar la convivencia de pareja y el teletrabajo
Maria Fátima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fátima Seppi Vinuales.

Última actualización: 25 abril, 2023

Hace algunos años, no tan lejanos, la pandemia planteó un nuevo escenario: el teletrabajo. Si bien en algunos espacios laborales ya se practicaba esta modalidad, en muchos otros ámbitos surgió como algo novedoso. Por supuesto que esta situación trajo ventajas, pero también implicó desafíos. La convivencia en pareja y el teletrabajo fue uno de ellos. Veamos de qué se trata y algunas sugerencias al respecto.

Convivencia de pareja y teletrabajo, cuáles son los desafíos

¿Por qué el teletrabajo puede representar un problema para la convivencia? A continuación, te contamos algunos de los aspectos que pueden ser un obstáculo al momento de trabajar y estar con otra persona en casa.

Trabajo «24/7» y en horarios difusos

Muchas personas no lograron establecer una línea clara entre el horario de trabajo y la vida personal. Esa falta de desconexión no solo invade el tiempo y espacio propio, sino también el del conviviente.

Ausencia de un espacio laboral propio

Al igual que en el punto anterior, quizás en el hogar no existe un espacio que pueda dedicarse exclusivamente al trabajo. Por ejemplo, al no contar con un escritorio, el lugar para realizar las labores profesionales puede que coincida con el sitio en donde la otra persona mira televisión o descansa.

En ocasiones, los problemas del hogar se pueden entremezclar con las preocupaciones laborales o viceversa, lo cual puede generar más estrés.

Estrés puertas adentro

El hecho de trasladarse a un lugar físico implica que, al volver a casa, recorrimos una distancia que nos permitió despegarnos, al menos en parte, de las preocupaciones laborales. Esto cambia con el trabajo remoto. A veces, la pareja se puede convertir en el blanco de nuestra catarsis y emociones.

Interrupciones o invasión del espacio

Veamos una situación: uno termina su trabajo más temprano y quiere iniciar una conversación. Sin embargo, esto no es posible, ya que la otra persona requiere de concentrarse y terminar con una presentación. Así, quien quiere dialogar puede insistir o sentirse rechazado ante la negativa.

Suposiciones sobre la disponibilidad

Es frecuente que uno de los miembros de la pareja trabaje desde casa, mientras que el otro no (o tiene modalidad híbrida). A veces, sucede que quien trabaja afuera supone que el que permanece en casa está disponible para algunos quehaceres. Por ejemplo, «llamé al pintor para que pase a ver el estado de las paredes, ¿puedes atenderlo por la mañana?»; «he comprado en una tienda virtual y hoy llega mi pedido, ¿podrás recibirlo?».

Estos podrían ser algunos de los pedidos habituales, en donde se pasa por alto que, si bien la pareja está en casa, se encuentra en pleno trabajo. En este sentido, quizás no puede atender un llamado porque está en una reunión.



La falta de límites puede llevar a que la persona que trabaja de manera remota se sienta subestimada en su labor o que no se la respeta.

Sugerencias para la convivencia de pareja y el teletrabajo

Algunas de las recomendaciones para que la relación entre la convivencia y la modalidad de trabajo remoto sea más armónica son las siguientes:

  • Establece horarios de trabajo y respétalos. Intenta mantener un equilibrio entre tu vida personal y la laboral.
  • Comparte con tu pareja los momentos de recreo. Por ejemplo, si a mitad de mañana se toman unos 10 minutos de descanso, pueden aprovechar para conversar o compartir algo juntos. Quizás sirva pactar una regla: no siempre se debe hablar de trabajo.
  • Encuentra espacios de actividades propias. Así como se recomienda compartir, también es conveniente tomar distancia. Es decir, encontrar un equilibrio. Es importante que la pareja conserve o genere espacios de individualidad en donde desconectarse de lo laboral. Por ejemplo, salidas con amistades o hacer deportes.
  • Negocia las tareas del hogar. Puedes organizar con tu pareja las actividades de la casa, como la limpieza y el orden de los espacios. De esta manera, podrán trabajar con comodidad al repartir las actividades hogareñas sin necesidad de indicar a la otra persona cuándo debe ocuparse de algún asunto.
  • Busca alternativas del tipo coworking. Si en el propio hogar no se cuentan con las comodidades para el trabajo remoto, con tu pareja pueden convenir que un día a la semana uno irá a trabajar a otro lugar. Puede tratarse de un coworking, un café o a la casa de algún familiar. De este modo, se genera un poco de aire en la relación.
  • Respeta los tiempos de trabajo. Si bien el teletrabajo permite compartir otros momentos privados en el horario laboral, como compartir un café a mitad de mañana o almorzar juntos, también es necesario conocer y respetar cuándo empieza y termina cada jornada. De esta manera, el entendimiento es más fácil, ya que conocen a qué se dedica cada uno.
  • Apuesta por el diálogo y la paciencia. Sobre todo, es imprescindible intentar conversar sobre aquello que nos molesta o que necesitamos que se modifique. Cuando las rutinas cambian, también hay que tener paciencia. Esa es una forma de dar tiempo y espacio para que las personas se adapten al cambio.


El teletrabajo no es incompatible con la convivencia

No debemos romantizar ni culpabilizar. El teletrabajo no tiene por qué ser una cosa o la otra, sino que tiene un poco de ambas posturas. En algunos aspectos, el trabajo remoto se puede gestionar de manera positiva, mientras que en otros casos quizás necesita un poco más de negociación.

Sin dudas, el trabajo es un factor crucial en nuestra calidad de vida, ya que pasamos muchas horas dedicadas a esa actividad. Sin embargo, se trata de aprender a buscar la mejor forma de desarrollarlo. Tanto la modalidad presencial como el trabajo remoto presentan sus propios desafíos. Así es como se torna indispensable encontrar los recursos necesarios para hallar el equilibrio.


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