7 trucos para conseguir que el niño duerma en su cama

Conseguir que el niño duerma en su cama puede ser una tarea que demanda mucho tiempo, compromiso y, sobre todo, paciencia. Sin embargo, con cariño, respeto y comprensión, se puede lograr.
7 trucos para conseguir que el niño duerma en su cama
María Alejandra Castro Arbeláez

Revisado y aprobado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez.

Escrito por Yamila Papa

Última actualización: 04 mayo, 2022

Ya sea que aún no has dejado el ‘colecho’ con tu bebé o bien que tu hijo ha comenzado a ‘cambiarse de habitación’ por las noches, debes hacer lo posible para revertir la situación. Conseguir que el niño duerma en su cama es difícil, pero no imposible. En este artículo, te damos algunos trucos y claves para lograrlo.

El sueño es muy importante en la infancia para el desarrollo del niño. De acuerdo con múltiples investigaciones, durante la noche ocurren cambios en las funciones corporales. Además, se originan actividades para el equilibrio físico y psíquico del pequeño, así como cambios hormonales y bioquímicos.



¿Por qué el niño no duerme solo?

Tal vez no has podido lograr que tu bebé duerma en su propia habitación y quiera seguir estando bien pegado a ti. Quizá tu hijo está en la etapa de las pesadillas y esa es la excusa perfecta para ir corriendo a tu habitación por las noches. O puede que haya habido cambios en la rutina de la familia —por ejemplo las vacaciones— y el pequeño se haya desacostumbrado a tener su propio cuarto.

Debes saber que dormir solos es fundamental en el desarrollo de los pequeños, ya que así pueden dominar sus miedos y aprender a ser más independientes. Por supuesto, no podemos pretender que de la noche a la mañana —nunca mejor dicho— vayan a su habitación sin problemas.

Existen diferentes motivos por los cuales tu hijo no quiere dormir en su propia habitación. El más habitual es la necesidad de afecto o de ‘apego’, pero también puede ser porque le teme a la oscuridad, algo común hasta los tres o cuatro años.

Hay casos de niños con sucesos traumáticos y, por supuesto, no falta la costumbre. No hay que olvidar que los seres humanos nos aferramos mucho a los hábitos cuando estos nos generan seguridad. Entonces, el pequeño pensará: “¿Por qué debo dormir solo si cuando estoy al lado de mamá me siento tan bien?”.

Claro que, en algún momento, los hijos deben independizarse de la cama de sus padres y tener su propio espacio. Por el bien de ellos mismos, e incluso por el de la pareja, para que vuelvan a disfrutar de la intimidad y del descanso.

El colecho, una práctica discutible.

Claves para conseguir que el niño duerma en su cama

Conseguir que el niño duerma en su cama parecería ser una misión imposible. Sin embargo, con constancia, compromiso y suficiente ‘postura’ como para que el pequeño entienda dónde ha de pasar las noches, podemos conseguir el objetivo… ¡Y todos descansar cómodos!

1. Primer objetivo: comenzar

El primer paso es siempre el más difícil. Siempre lo veremos más pequeño de lo que son y decidirse a dejarlo solos, aunque esté en la habitación de al lado, será como sentir que queda a la intemperie. Ese sentimiento es natural.

La experiencia indica que a los seis meses ya tu bebé puede quedarse solo en su propia habitación, “presenta un sueño nocturno consolidado, sin interrupción para tomas de biberón o lactancia”.

2. Segundo objetivo: alimentar la confianza

El bebé necesita sentirse seguro, pero para lograr que en su habitación y a la hora del sueño lo esté, ha de haber recibido apego y protección durante el día. Así no tendrá motivo alguno para desconfiar o inquietarse.

“Consideramos esencial para la salud mental que el bebé y el niño pequeño tengan la vivencia de una relación cálida, íntima y continuada con la madre o sustituto materno, en la que ambos alcancen satisfacción y goce”

(J. Bowlby, 1951)

Como leemos en esta investigación, si despierta repetidas veces tal vez no se deba a imsomnio o malos hábitos, sino a que trabajas fuera y tu hijo esté buscando compensar “el tiempo perdido durante la noche pidiendo mucha teta y contacto.”

3. Tercer objetivo: que se acueste y se duerma

Para lograrlo, deberás acompañarle hasta su habitación y quedarte con él hasta que se quede completamente dormido. Recuerda que lo que le reconforta no es tu cama, sino tu presencia. Si no tiene nada que temer, se dormirá.

Espera hasta que haya conciliado el sueño por completo. A veces nos ‘engañan’ y, cuando nos movemos un ápice, abren los ojos y se largan a llorar.

Ten paciencia, quizás este proceso lleve varios días. Cuando esté dormido, muy despacio levántate y ve a tu habitación. Es aconsejable que dejes la puerta abierta de ambos ambientes.

“Dormir solos es fundamental en el desarrollo de los pequeños, ya que así pueden dominar sus miedos y aprender a ser más independientes”

4. Cuarto objetivo: que no vaya a tu habitación

Con mucha paciencia, amor y cariño, tendrás que tomarte el trabajo de ‘devolverlo’ a su cama cuando en la madrugada se despierta y aparece abrazado a ti o en medio de ambos padres. Algunos niños pueden ser muy sigilosos y no alertar a los adultos de que se han pasado de cama.

Si te despiertas y tu hijo está a tu lado, lo que debes hacer es llevarle a su habitación y repetir el proceso de que se duerma en caso de que se haya despertado en el trayecto.

5. Quinto objetivo: crear la atmósfera de sueño

Al menos una hora antes de llevarlo a la cama ve preparando las condiciones: baja la intensidad de la luz, ponle su pijama, ambienta con canciones y cuentos nocturnos.

Por cierto, hay alimentos ricos en triptófano que lo ayudan a conciliar el sueño a partir del cuarto mes: cereales, pescado, leche y derivados lácteos, y por supuesto, la leche materna. Incluye estas opciones en los preparativos.

Conseguir que el niño duerma en su cama no es una tarea sencilla y lleva algo de tiempo.

6. Sexto objetivo: firmeza

Cuando comienza la transición a su cama y habitación, no decaigas. Debes actuar con firmeza, con ternura y decisión. Si llora, consuélalo en su habitación. Ponlo en tus brazos, cántale, háblale, permanece con él hasta que duerma profundamente.

Si comenzaste el camino, no desistas. No le hará bien un cambio en la dinámica, lo confundirá y tal vez lleve a cero lo andado. Los profesionales advierten que “Se debe saber que a partir del año, se entra en la edad de la rebeldía, así que mantener esas rutinas requerirá por parte de los padres, paciencia y firmeza a partes iguales.”

7. Séptimo objetivo: que se duerma solo

Ya para estas alturas, tu hijo no debería despertar en medio de la noche y salir corriendo a tu habitación. En este momento, puedes ser un poco más permisiva con las actividades que giran en torno al sueño. Es decir que, si antes se apagaba la luz de la mesa de noche, puedes conceder dejarla encendida un rato hasta que el niño se duerma.

También puedes aceptar que lleve algún juguete a la cama o incluso que su mascota duerma a su lado para protegerle. De esta manera, se sentirá seguro sin necesidad de que tú estés a su lado.



Algunos consejos para hacer que el niño duerma en su habitación

En primer lugar, debes tener en cuenta que cuanto antes inicie en el niño el hábito de dormir solo más fácil será esta tarea. Los niños están preparados para tener su propia habitación a partir de los 6 meses de edad, ya que los despertares nocturnos disminuyen y el sueño se prolonga.

Por su parte, es común que los niños se pasen a la cama de sus padres entre los 2 y 3 años. En estos casos, es fundamental que cumplas con el segundo objetivo que mencionamos. Además, intenta en lo posible de no hacer excepciones a pesar del cansancio, ya que estas instrucciones contradictorias confunden al pequeño y dificultan la tarea.

Las rutinas relajantes antes de dormir pueden ayudar a tu hijo a conciliar el sueño de forma más rápida. En este sentido, leerle un cuento, tomar una ducha caliente o cantarle mientras lo acaricias son buenas alternativas.

Conseguir que el niño duerma en su cama no es una tarea sencilla y lleva algo de tiempo, pero es importante comenzar de a poco e ir mejorando día a día. Tómate los días, semanas o incluso meses que requieran para que cambie sus hábitos. Y muy importante: ambos padres deben estar de acuerdo y ponerse firmes, así el pequeño se da cuenta de que las reglas son sagradas en casa.

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