​¿Cómo superan los niños el miedo a las alturas?

La acrofobia,  mejor conocida como el miedo a las alturas, puede aparecer durante la niñez temprana, por esta razón es buena idea aprender acerca de los métodos con los que nuestros pequeños pueden superar estos temores.

Aunque durante años investigaciones científicas han reseñado que los bebés no tienen miedo a las alturas, recientemente un estudio publicado por la revista Psychological Science concluyó que una vez que los niños comienzan a desplazarse, tienen la capacidad de experimentar ansiedad ante situaciones que suponen peligro como, por ejemplo, estar al borde de una superficie.

El experimento consistió en someter a bebés que todavía no gateaban a dinámicas que los ayudaran a desplazarse, así que unos fueron montados en unos carritos manejados a control remoto. Otro grupo de bebés no fue sometido a este paseo sobre ruedas.

Aunque siendo bebés no tengan miedo a las alturas, los niños pueden experimentar estos temores al tener más conciencia del peligro.

Los niños de ambos grupos fueron expuestos al borde de una mesa que no superaba el metro de altura.

Los resultados arrojaron que los bebés que subieron a los carritos se mostraron más cautelosos e incluso intentaron retroceder; mientras que los que no pasearon en los automóviles, no reaccionaron ante el posible riesgo de caer de la superficie.

El hallazgo, de acuerdo a los científicos que participaron en el experimento realizado en el año 2013, supone que cuando un bebé desarrolla su capacidad motora para desplazarse, en su cerebro se activan señales de alerta para mantener el equilibrio.

Por esta razón es que con el crecimiento de nuestros niños y su desarrollo psicomotor, puede aparecer la fobia a las alturas.

¿Temor infundado?

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Las fobias, cualesquiera que sean las situaciones o elementos que las desencadenen, son miedos extremos que se experimentan al pensar en la posibilidad de que algo suceda. Es decir, no tienen ningún argumento real. Las reacciones físicas vienen dadas por la capacidad del cerebro de imaginar que lo peor puede estar por pasar.

La imaginación de los niños es una virtud que puede deparar muchos logros relacionados con la creatividad y capacidad de invención. Sin embargo, también puede jugar en contra si lo que piensan nuestros pequeños son cosas que atenten contra su estabilidad física, mental y emocional.

Ante esta posibilidad, los padres debemos tener especial cuidado con los comentarios que hacemos frente a nuestros hijos, con las advertencias exageradas que podrían ser asumidas por ellos como amenazas reales, ya que estas pueden ser la semilla que permita el florecimiento de cualquier fobia.

El tratamiento más indicado para niños es la exposición controlada a las alturas.

Para ilustrar mejor este ejemplo, podemos tener en cuenta las veces que pedimos a nuestros hijos que no se trepen en los muebles de la casa.

Es posible que, al intentar que nos obedezcan, exageremos un poco en cuanto a las “terribles” consecuencias que pueden enfrentar si no se bajan de inmediato del mueble. Aunque nos parezcan indefensos, estos comentarios podrían ser los elementos que desencadenen fobias.

Incluso, si uno de los padres sufren de acrofobia, es posible que los hijos hereden estos miedos.

Cómo ayudarlos a superar el miedo a las alturas

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Lo primero que deben establecer es si verdaderamente el niño es víctima de fobia a las alturas. Si es así los síntomas que puede experimentar al sentirse expuesto son alto nivel de ansiedad, excesiva sudoración, aumento de la presión arterial, incremento del ritmo cardíaco, náuseas y desvanecimientos.

De acuerdo a la intensidad de estos síntomas, los padres deben evaluar la necesidad de llevar al niño con un especialista que se encargará de ayudarlo a superar su miedo a las alturas.

Como se trata de niños, la administración de fármacos para reducir los ataques de ansiedad están contraindicados. Lo más recomendable son las terapias de exposición controlada a las alturas.

Esta alternativa consiste en demostrarle al niño que sus temores, aunque naturales, pueden ser superados progresivamente con un poco de voluntad.

Una vez que el niño acepte la necesidad de superar la fobia, está preparado para enfrentar paulatinamente diversos niveles de altura. Por ejemplo, papá y mamá pueden acompañarlo a subir a un tobogán o a columpiarse, mirar por un balcón desde un segundo piso, y así sucesivamente ir incrementando la altura, en la medida en que el niño se sienta seguro y dispuesto a seguir avanzando.

Un factor que debe ser entendido por los padres es que superar la fobia no significa exponer al niño a peligros que puedan comprometer su integridad física, por esta razón es indispensable contar con la orientación de un especialista.

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