¿Cómo sacar tiempo para mí?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Ana Couñago al
30 Enero, 2020
Sacar tiempo de donde no lo hay es uno de los malabares que deben hacer las madres con niños pequeños.

¿Cómo sacar tiempo para mí? Cuando se tiene un hijo puede llegar a resultar muy complicado. Pero aprendiendo a establecer rutinas productivas, se puede conseguir. El día que una mujer es madre aprende que, de manera inmediata, que deja de ser una sola persona para convertirse en dos. De modo que, las propias prioridades, pasan a un segundo plano.

La nueva criatura ocupa la mayor parte de lo que antes era el tiempo libre, o tiempo dedicado a satisfacer las necesidades y gustos personales.

Para la mayoría de las madres, no hay nada más placentero que dedicar todo el tiempo del mundo al bebé. Pero, también es conveniente tener tiempo para una misma. Por este motivo, hemos elabora el siguiente artículo en el que describimos una buena estrategia para lograrlo.

Las rutinas productivas

Para sacar tiempo, primero hay que saber organizarlo. En esto, tienen mucho que ver nuestras rutinas productivas.

Una rutina productiva es aquella operación que realizamos bajo una secuencia determinada y no tenemos que analizarla mucho para llevarla a cabo hasta el final.

Los seres humanos somos rutinarios por naturaleza, pues de forma cotidiana realizamos una serie de acciones sucesivas:

  • Nos levantamos, nos aseamos, nos vestimos, desayunamos y salimos a la calle.
  • Salimos a la calle, tomamos la ruta de siempre y llegamos al trabajo.
  • Regresamos del trabajo, hacemos la comida, nos bañamos, comemos y dormimos.

Cada uno de estos procesos está condicionado por la rutina.

Si nos lavamos los dientes lo hacemos con el ritual acostumbrado. Así también sucede con la disposición de servirnos los alimentos en el plato, lo que nos ponemos primero al vestirnos, la manera en que nos sentamos, el lado en el que acostumbramos a poner el bolso o la cartera, etc.

¿Cómo sacar tiempo para mí?

Las rutinas nos acompañan a lo largo de la vida y nos ayudan a ahorrar tiempo.

Como las tenemos grabadas en la mente no necesitamos detenernos a pensar cómo o cuándo las vamos a realizar. Las llevamos a cabo prácticamente de manera automática.

Por ello, como madre, una buena forma de acortar el tiempo que una emplea en las tareas cotidianas, es estableciendo rutinas productivas en relación a algunas de ellas. 

Ejemplo de una rutina productiva para sacar tiempo para una misma

Para sacar tiempo para ti solo debes hacerte de nuevas rutinas productivas, además de las que ya tienes.

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Para ejemplificar esto, te voy a explicar mi caso. Tengo una hija de 2 años, que adora dejar juguetes por toda la casa y transportar objetos de un sitio para dejarlos en otro.

Cada vez que ella se iba a dormir yo aprovechaba para ordenar el “desastre” que había dejado en su lugar preferido, el salón. Pero, muchas veces cuando se despertaba yo todavía estaba en proceso de recoger los juguetes.

Al principio me concentraba en recoger y perdía muchos minutos, e incluso horas. Pronto, me di cuenta que hacerme una rutina productiva podía dejarme algún tiempo para mí. De modo que, evitaría el agobio y el estrés que supone la maternidad.

Así, establecí mi rutina productiva en relación al hecho de recoger los juguetes de mi hija. Para ello, tuve en cuenta la distribución de mi casa (para ir de la sala a mi habitación tengo que pasar por la cocina y el cuarto donde guardo los juguetes de mi hija).

¿En qué consistía la nueva rutina productiva?

La nueva rutina consistía en:

  • Coger una cesta y recoger todos los objetos de la sala que pertenecían a mi habitación.
  • Continuar el cuarto de los juguetes de mi niña y hacer lo mismo.
  • Colocar todo lo recogido en mi habitación.
  • Regresar hacia la sala y proceder de manera similar.
  • Coger todo lo que perteneciera a la sala y hacer lo mismo en el cuarto de los juguetes de mi hija.
  • Dejar todo en la sala, cada elemento en su sitio.

Además, si en mi recorrido, los utensilios a transportar eran muy pocos, entonces también tomaba los objetos del cuarto de los juguetes de mi niña que pertenecían a mi habitación y viceversa.

En definitiva, con uno o dos recorridos ya tenía la sala, el cuarto de los juguetes de mi hija y mi habitación casi ordenados.

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Aunque no lo creas, es increíble el tiempo que puedes ahorrar con esta sencilla estrategia, que simplemente consiste en hacer rutinas productivas de ida y vuelta y no concentrarte en una sola habitación.

Yo establecí esos recorridos en mi mente, los incluí dentro de mis rutinas diarias y hoy me siento aliviada de poder tomarme un momento para descansar y respirar tranquila.