¿Cómo sacar tiempo para mí?

Agetna 20 noviembre, 2015
Sacar tiempo de donde no lo hay es uno de los malabares que deben hacer las madres con niños pequeños

¿Cómo sacar tiempo para mí? Cuando se tiene un hijo dar respuesta a esa pregunta es bastante difícil. Lo sé por experiencia.El día que una mujer es madre aprende que, de manera inmediata, deja de ser una sola persona para convertirse en dos; y sus prioridades, lo haya concebido o no, pasan a un segundo plano.

La nueva criatura ocupa la mayor parte de lo que antes era el tiempo libre, o tiempo dedicado a satisfacer sus necesidades y gustos más personales.

Para las madres no hay nada más placentero que dedicar todo el tiempo del mundo al bebé. Al menos a mí me sucede; me siento muy feliz por eso.

No obstante, luego del nacimiento de mi hija y sobre todo cuando comenzó a caminar y a desordenar la casa por todos lados (porque es cierto, tengo a mi hija muy mal acostumbrada) en no pocas ocasiones, me pregunté ¿cómo sacar tiempo para mí?, ¿para mi descanso? Mi familia lo es todo para mí, pero yo también necesito algún tiempo libre.

Por este motivo me inventé un “truco” infalible que me deja siempre algunos minutos y no limita las horas que paso con mi pequeña.

A continuación, me gustaría compartirlo contigo.

Las rutinas productivas

Mamá, para sacar tiempo primero hay que saber organizarlo y en esto tienen mucho que ver nuestras rutinas productivas.

Una rutina productiva es aquella operación que realizamos bajo una secuencia determinada y no tenemos que analizarla mucho para llevarla a cabo hasta el final.

Te explico.

Los seres humanos somos entes rutinarios por naturaleza; porque de forma cotidiana realizamos una serie de acciones sucesivas.

  • Nos levantamos-nos aseamos-nos vestimos-desayunamos-salimos a la calle.
  • Salimos a la calle-tomamos la ruta de siempre-llegamos al trabajo.
  • Regresamos del trabajo-hacemos la comida-nos bañamos-comemos-dormimos.

Cada uno de estos procesos está condicionado por la rutina.

Si nos lavamos los dientes lo hacemos con el ritual acostumbrado. Así también sucede con la disposición de servirnos los alimentos en el plato, qué nos ponemos primero al vestirnos, la manera en que nos sentamos, el lado donde nos colgamos el bolso o la cartera… en fin.

La importancia de las rutinas productivas

A tal punto espero que te hayas dado cuenta de que las rutinas productivas nos acompañan por todos lados y nos ayudan a ahorrar tiempo.

Como las tenemos grabadas en la mente no necesitamos detenernos a pensar cómo o cuándo las vamos a realizar. Suceden prácticamente de manera automática.

Entonces, establecer rutinas productivas en relación a algunas de las tareas que desempeñamos cuando somos madres es una buena manera de acortar el tiempo que empleamos en dichos deberes ¿no te parece?

¿Cómo sacar tiempo para mí?

Puntualicemos: Para sacar tiempo para ti solo debes hacerte de nuevas rutinas productivas, además de las que ya tienes.

Te voy a explicar mi caso.

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Mi hija de 2 años adora dejar juguetes por toda la casa y transportar objetos de un sitio para dejarlos en otro.

Llevas más que razón si piensas que la consiento demasiado, pero bien, nadie ha dicho que soy perfecta. Así soy y así la he dejado hacer.
No nos salgamos del tema.

Cada vez que ella se iba a dormir yo aprovechaba para recoger el “desastre” que había dejado en su lugar preferido: la sala de la casa. Pero muchas veces cuando se despertaba yo todavía estaba por la mitad de la recogida.

Al principio me concentraba en recoger la sala hasta tenerla lista sin importar si tuviera que ir al patio, volver, al baño y volver, luego a mi habitación y volver, a la cocina y volver… hasta consumir minuto tras minuto.

Pero pronto me di cuenta que hacerme una rutina productiva de una vez, o muy pocas idas y vueltas, podía dejarme algún tiempo para mí; agotarme, estresarme y marearme menos.

Por ejemplo: En mi casa, para ir de la sala a mi habitación tengo que pasar por la cocina y el cuarto donde guardo los juguetes de mi hija.

Entonces tomaba una cesta y de la sala recogía todos los objetos que pertenecían a mi habitación. Seguía para el cuarto de los juguetes de mi niña y hacía lo mismo. Luego, lo colocaba todo en mi cuarto.

En mi regreso hacia la sala procedía de manera similar. En mi habitación cogía todo lo que perteneciera a la sala, hacía lo mismo en el cuarto de los juguetes de mi hija y al final, lo dejaba todo en la sala, cada elemento en su sitio.

Si en mi recorrido, los utensilios a transportar eran muy pocos, entonces también tomaba los objetos del cuarto de los juguetes de mi niña que pertenecían a mi habitación y viceversa.

Resumiendo. Con uno o dos recorridos ya tenía la sala, el cuarto de los juguetes de mi hija y mi habitación casi ordenados. Porque solo faltaba recoger los restantes elementos que pertenecían a las otras habitaciones para las cuáles también establecía una rutina de trabajo de ida y vuelta.

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Aunque no lo creas, es increíble el tiempo que puedes ahorrar con este sencillo “truco” de hacer rutinas productivas de ida y vuelta y no concentrarte en una sola habitación.

Yo establecí esos recorridos en mi mente, los incluí dentro de mis rutinas diarias y hoy me siento aliviada de, aunque se dice que las madres no descansan, poder apoyar las piernas sobre el sofá de la sala: también mi habitación preferida, antes de que mi adorable tsunami se vuelva a despertar.

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