¿Cómo nos afectan las comparaciones sociales?

3 mayo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la educadora social Natalia Cobos Serrano
Compararnos con los demás a menudo puede originar una gran frustración o ansiedad. Por esto, es importante que sepamos cómo valorar de forma positiva las comparaciones sociales. 

Constantemente, nos comparamos con la gente de nuestro entorno, de nuestras redes sociales, personajes públicos e, incluso, de ficción. Normalmente, la opinión generalizada sobre las comparaciones sociales tiende a ser negativa, aunque deben ser evitadas todo lo posible. Pero ¿y si te decimos que las comparaciones sociales forman parte del carácter del ser humano?

¿Necesitamos compararnos con los demás?

León Festinger, autor de la teoría de la comparación social y la disonancia cognitiva, postula que las personas necesitamos evaluar nuestras opiniones y nuestras habilidades. Es decir, las personas necesitamos saber que somos coherentes, y que nuestras opiniones y elecciones son válidas. 

De acuerdo al psicólogo Joel Feliu, las personas empezamos un proceso de comparación con las otras personas con el fin de obtener alguna certeza, al no poder encontrar otra forma para comprobar la validez de nuestras opiniones y habilidades.¿Cómo nos afectan las comparaciones sociales?

Incluso, aún cuando las opciones son fáciles y la elección parece clara, con frecuencia tendemos a depositar nuestra confianza en las opiniones de los demás. Es decir, confiamos en su opinión más que en la nuestra para saber qué tenemos que decir, hacer o pensar.

No obstante, Feliu apunta que las comparaciones no son al azar, sino que tendemos a hacerlas con personas que consideramos más parecidas a nosotros. Por lo tanto, según apreciemos que existe más similitud con la otra persona, más confiamos en ella para evaluar nuestras opiniones y habilidades.

Toda esta reflexión conduce al concepto de uniformidad grupal. El hecho de que necesitemos opiniones fiables de quien creemos que es similar a nosotros se traduce en el deseo de uniformidad grupal, es decir, el deseo de querer parecernos más a los demás y que los demás se parezcan más a nosotros.

Disonancia cognitiva

¿Qué ocurre cuando nuestras actitudes y opiniones no coinciden con quienes consideramos parecidos a nosotros? Según Festinger, cuando las comparaciones sociales muestran discrepancias, se produciría una disonancia cognitiva.

Esta disonancia nos originaría malestar psicológico, lo cual nos conduciría a realizar cambios en nuestras decisiones, opiniones, actitudes y, en definitiva, e inconscientemente, en nuestro sistema cognitivo.

Comparaciones sociales: ¿hasta qué punto son dañinas?

Ahora que sabemos que las comparaciones sociales forman parte del carácter humano, ¿cómo nos influye el compararnos con los demás?

Compararnos con los demás nos afectará de una forma muy distinta dependiendo del sentido que le demos a esa comparación. El modo en cómo valoremos nuestra situación con la de otra persona puede afectar seriamente a nuestra autoestima y deteriorar nuestro autoncepto.

Por una parte, debemos entender que todos tenemos una situación vital única como resultado de diversas experiencias. Es decir, comprender que los acontecimientos que se han ido originando hasta llegar a conformar tu estado actual y el de la otra persona han sido muy diferentes. Ya que, asociar tus habilidades con la situación de otra persona puede, de hecho, dañar tu sentido de autovalía.

Por otro lado, siguiendo el dicho «no juzgues un libro por su portada», debemos entender que las apariencias engañan. La doctora y experta en bienestar Susan Biali señala la importancia de que los ‘exteriores’ de los demás no pueden compararse con tus ‘interiores’.

Con la llegada de las redes sociales, resulta muy común comparar nuestra vida con la de los demás viendo sus perfiles de Facebook o Instagram cuando, al fin y al cabo, solo tenemos como fuente sus fotos.

Las comparaciones sociales como medio de inspiración

Cada uno de nosotros somos únicos y tenemos nuestras propias circunstancias. Y es cierto que, si nos comparamos continuamente con los demás, estaremos asignándonos unas exigencias ajenas a nosotros. Sin embargo, existe un modo saludable de utilizar las comparaciones sociales: la inspiración.¿Cómo nos afectan las comparaciones sociales?

«Sé tú mismo, los demás puestos están ocupados»

-Oscar Wilde-

Ver cómo los demás progresan y alcanzan sus sueños mientras a ti aún te queda mucho por hacer es realmente frustrante y puede incluso generar mucha ansiedad. Cuando te compares con los demás, convierte esa frustración o envidia de no poder conseguir lo que tienen ellos en motivación.

Por esto, compararse con los demás debe enfocarse siempre hacia la mejora. Observa a aquellas personas desde otra perspectiva, como un modelo o meta a seguir que te ayude a conseguir lo que deseas. Analiza lo que hicieron para conseguir lo que ahora tienen y motívate diciendo: «si ellos pudieron, yo también.»

  • Biali, S. (2010). Live a live you love: seven steps to a healthier, happier, more passionate you. Beaufort Books.
  • Festinger, L. (1975). Teoría de la disonancia cognoscitiva. Instituto de Estudios Políticos. España
  • Ibáñez, T., Botella, M., Domènech, M., Feliu, J., Martínez, L.M., Pallí, C., Pujal, M. y Tirado, F.J. (2004). Introducción a la psicología social. Editorial UOC. España: Barcelona.