¿Cómo introducir las primeras papillas?

Si bien las deliciosas compotas que preparamos para un niño de más edad o un adulto pueden contener azúcar, las del bebé deben ser lo más naturales posible. 
¿Cómo introducir las primeras papillas?
Nelton Ramos

Revisado y aprobado por el médico Nelton Ramos.

Escrito por Astrid Moreira

Última actualización: 16 marzo, 2022

Las primeras papillas en la alimentación del bebé son fundamentales para su crecimiento. Al cumplir los 6 meses de edad, es el momento de integrar otros alimentos en su dieta para comenzar a acostumbrarlo a nuevos sabores y texturas.

De esta manera se complementa el aporte de nutrientes que ofrece la leche materna (o de sustitución), que sigue siendo la principal protagonista de su alimentación.

Ahora bien, es necesario conocer bien cuáles son los alimentos con los que se deben preparar estas primeras papillas. También cuando está aconsejado empezar a ofrecerlas y algunos consejos para hacer de esta etapa un período tranquilo y satisfactorio. Te contamos todo al respecto en el siguiente artículo.

Cuándo es el mejor momento para empezar

Las principales organizaciones de expertos aconsejan mantener la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad. Si esta no puede llevarse a cabo (por los motivos que sea) es necesario emplear fórmulas de sustitución adecuadas y ofrecerlas también de forma exclusiva hasta la misma edad.

En general es a partir de los 6 meses cuando se empieza a hablar de los nuevos alimentos. Estos comenzaran a formar parte de su dieta pero siempre acompañados del aporte adecuado de leche., que sigue siendo su principal fuente de nutrientes.

Se considera que el bebé está preparado cuando adquiere las destrezas necesarias, y en algunos niños estas pueden tardar un poco más en aparecer. Como indican desde la Asociación Española de Pediatría, estas son las señales indicativas de que está listo para empezar con los sólidos:

  • Muestra interés por la comida.
  • Es capaz de mantenerse sentado con apoyo.
  • Puede coger alimentos con la mano y llevarlos a la boca.
  • Desaparece el reflejo de extrusión (expulsión de alimentos no líquidos con la lengua).

Además es importante no introducir de forma prematura la alimentación complementaria. Hacerlo antes de los 6 meses no conlleva beneficios y en cambio sí que entraña riesgos tanto a corto como a largo plazo:

Técnicas para introducir las primeras papillas

Cuando el bebé prueba sus primeras papillas, puede que sus gestos señalen que se sienta un poco extrañado. Se trata de una actitud normal debido a que los alimentos tienen una textura diferente a lo que ha experimentado en su corta edad. Por ello, es importante que los padres sean pacientes y perseverantes. Algunos trucos pueden ayudar a hacer esta tarea más sencilla y provechosa.

Establecer un horario

Es importante que el bebé comience a comer sus primeras papillas con un horario más o menos regular, así su organismo se acostumbrará a recibir este nuevo alimento a la misma hora. De esta manera, evitaremos los excesos. Recordemos que no es conveniente que el bebé coma por comer siempre.

Al principio (hasta que cumplan el año) es conveniente ofrecer las papillas después de la toma de leche, pues las cantidades que comen son todavía pequeñas. Alrededor de los 9 meses se pueden ofrecer 3 papillas al día (desayuno, comida y cena) aparte de la cantidad de leche adecuada.

Las primeras papillas del bebé deben tener un horario fijo.

Un ambiente tranquilo

Al ser la comida algo totalmente extraño y nuevo para el bebé, es importante que esté en un ambiente cómodo para él. Lo más recomendable es que no hayan distracciones alrededor y, preferiblemente, que haya poco ruido. Al principio, le costará estar sentado en la silla solo, por lo que es conveniente no obligarlo. También puede comer sentado en las piernas de un adulto.

Consistencia adecuada

El paso de líquidos a sólidos es aconsejable hacerlo de forma gradual. Aunque al principio pueden ser más aceptables las papillas lisas, no se deben introducir las texturas grumosas o semi-sólidas más allá de los 9 meses.

Ser persistentes, pero sin forzar

Las cantidades de papilla deben ser pequeñas y hay que tener paciencia a la hora de alimentar al bebé. Muchas veces, los padres creen que porque el niño se coma toda la papilla, estará bien. Sin embargo no es recomendable obligar, presionar o premiar los niños por comer ya que se puede interferir en su capacidad de regulación del hambre y la saciedad así como aumentar el riesgo de sobrepeso y de padecer problemas de relación con la comida.

Exponer de forma gradual y constante

Cuando un niño rechaza una papilla no hay que dejar de ofrecerla en momentos posteriores. Un alimento nuevo puede tardar entre 10 y 15 ocasiones para conseguir su aceptación.

¿Con qué alimentos se preparan las primeras papillas?

Antes de comenzar con las primeras papillas, es fundamental que los padres consulten con el pediatra. El profesional se encargará de orientar sobre cuáles alimentos se deben integrar primero en la alimentación del pequeño y cuáles es mejor evitar. 

A día de hoy no existen instrucciones rígidas sobre el orden en que deben introducirse los diferentes alimentos. Solo cabe destacar el hecho de dar prioridad a aquellos que aportan hierro y zinc. Por este motivo las papillas de los niños deben estar elaboradas con aquellos alimentos que formen parte de la dieta habitual de los padres, de su cultura y de la temporada.

Estas son algunas de las recomendaciones más habituales:

  • Cereales: avena, arroz, maíz, tapioca.
  • Verduras: patatas, zanahorias, batatas, calabaza, puerro, lechuga, calabacín.
  • Frutas: naranja, ciruelas, duraznos, manzanas, peras y bananas.
  • Proteínas: huevo, pollo, pescado, legumbres.
  • Aceite de oliva.

La fruta debe ser natural o cocida tipo compota, así no perderá todas las propiedades que necesita el bebé.

 

Las primeras papillas del bebé deben ser ricas en fibra.

Consejos al iniciar con las primeras papillas

A partir de estos alimentos hay que tener en cuenta otras prácticas a la hora de cocinarlos para que las papillas que se ofrecen a los bebés sean saludables y nutritivas.

  • No se deben azucarar las papillas. Tampoco es necesario agregarles sal.
  • En los triturados de frutas no es necesario añadir galletas, ingredientes para endulzar u otros para modificar el sabor.
  • No agregar leche de vaca convencional a las papillas hasta que el niño tenga un año.
  • La temperatura de la comida debe ser tibia.
  • La textura no debe ser ni demasiado líquida, ni demasiado espesa.
  • Si el bebé voltea la cabeza cuando los padres le ofrecen papilla, puede ser indicación de que está lleno y no quiere más.
  • Cuando el niño ha comido poca papilla y queda con hambre, puede completarse su comida con una toma de biberón.

Sigue estos consejos iniciales para preparar las primeras papillas de tu bebé

La alimentación en los niños pequeños es muy importante debido a que su crecimiento dependerá, en gran parte, de qué nutrientes recibe su organismo. Por este motivo el momento de ofrecer las primeras papillas suele generar muchas dudas en los padres.

Una vez sabemos qué es lo que resulta más conveniente y cuál es la mejor forma de prepararlas, tan solo es necesario tener paciencia y ser perseverantes. Y no dudar en consultar con un especialista ante cualquier duda que pueda aparecer.

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  • Agencia de Salud Pública de Cataluña. Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia (0 a 3 años). 2016.
  • Gómez Fernández-Vegue M. Recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre la alimentación complementaria. Asociación Española de Pediatría. Noviembre 2018.
  • Organización Mundial de la Salud. Lactancia materna.